El sector del arroz vuelve a encender las alarmas. A pocas semanas del inicio de la recolección, productores y cooperativas advierten de que la acumulación de existencias, la presión de las importaciones y las promociones con precios muy bajos amenazan la rentabilidad de un cultivo estratégico para España.
Desde Isla Mayor (Sevilla), uno de los principales municipios arroceros del país, el productor y CEO de Doñarroz, Álvaro Pallarés, explica que el mercado aún no se ha recuperado de las consecuencias de la sequía sufrida en los últimos años.

«La sequía nos hizo perder muchos mercados europeos, . Recuperar esos clientes llevará tiempo porque la industria ya ha establecido otras cadenas de suministro»
Esa situación está provocando que todavía quede una importante cantidad de arroz almacenado cuando faltan apenas dos meses y medio para la nueva cosecha. «Ahora mismo pueden quedar entre 50 y 60 millones de kilos en los almacenes y dentro de 70 u 80 días tendremos aquí la próxima cosecha. El problema es el espacio, porque todavía queda arroz del año anterior y ya tenemos la nueva producción a las puertas», explica.
La recolección comenzará a mediados de octubre, pero el panorama no invita al optimismo. Según Pallarés, los almacenes de la industria continúan llenos mientras sigue entrando arroz procedente del exterior.
«Todo apunta a que el precio seguirá siendo bajo o muy bajo, incluso por debajo de los costes de producción. Ese sería un problema muy serio para el sector»
El productor lamenta que, mientras el arroz español espera salida en el mercado, las importaciones continúan llegando. «Hace poco entraron 17.000 toneladas por el puerto de Valencia y durante todo este tiempo no deja de entrar arroz de fuera», afirma.
Más transparencia sobre el origen
Las cooperativas arroceras también reclaman medidas para diferenciar el producto nacional y mejorar su posición frente a las importaciones. Entre ellas, una identificación más clara del origen del arroz que llega al consumidor.
Pallarés considera que el etiquetado puede ser una ayuda, aunque insuficiente por sí solo.
«Puede ayudar algo, pero hacen falta más cosas. Durante muchos años el agricultor no ha trabajado suficientemente la comercialización y ahora tenemos que diferenciarnos mejor»
En su opinión, el sector debe aprovechar el valor añadido de producir arroz en un entorno único como las marismas de Doñana. «Tenemos que vender en Europa que cultivamos en Doñana y diferenciarnos de los países con los que competimos. Esa es una de las vías para aportar valor al arroz español», apunta.
Las cooperativas denuncian el uso del arroz como producto reclamo
Las declaraciones de Pallarés coinciden con el aviso lanzado por Cooperativas Agro-alimentarias de España, que denuncia que algunas promociones comerciales utilizan el arroz envasado como producto reclamo con precios que no cubren los costes reales de producción, acondicionamiento, envasado y distribución.

«estas prácticas destruyen valor a lo largo de la cadena alimentaria y trasladan toda la presión a agricultores y cooperativas, que deben afrontar costes cada vez más elevados en agua, energía, fertilizantes, maquinaria, mano de obra y exigencias medioambientales».
Las cooperativas también reclaman una mayor vigilancia sobre estas campañas comerciales y defienden que los envases identifiquen de forma clara el origen del arroz, indicando si procede de España, de otro país de la Unión Europea o de terceros países.
El objetivo, explican, es ofrecer mayor transparencia al consumidor y poner en valor un arroz producido bajo los exigentes estándares europeos, al tiempo que se protege la viabilidad económica de un cultivo esencial para numerosas zonas rurales y para la conservación de humedales de alto valor ambiental. Mientras tanto, el sector reconoce que la situación apenas ha cambiado en los últimos meses. «No ha habido ningún cambio, sigue todo igual», resume Pallarés,








