Natalia Lozano
Cada hectárea que devoran los incendios supone también una hectárea menos de alimento para la ganadería extensiva. Mientras el fuego continúa activo en Ávila, aunque ya estabilizado, y los servicios de extinción trabajan para contener uno de los mayores incendios registrados en España, el campo empieza a medir unas pérdidas que van más allá de la superficie forestal quemada, por ahora más de 70.000 hectáreas. Desaparecen pastos, se pierden reservas de forraje y decenas de explotaciones se ven obligadas a reorganizar el manejo de sus animales. Además, a este incendio se ha sumado el de la Vall d’Uixó en Castellón, que sigue «en fase activa» y sigue sin darse por estabilizado, superando ya las 9.000 hectáreas.
Aunque los efectos de los incendios ya son visibles sobre el terreno, Agroseguro señala que todavía son muy pocos los partes de siniestro recibidos, ya que la prioridad de agricultores y ganaderos ha sido proteger sus explotaciones y salvar sus medios de producción.
En el incendio que afecta a las provincias de Ávila y Madrid solo se ha registrado, por el momento, un parte correspondiente a una explotación agrícola y ninguno de carácter ganadero, por lo que el alcance real de los daños se conocerá en los próximos días conforme los afectados puedan acceder a sus fincas.
Agroseguro asegura además que coordinará la evaluación de los daños y el pago de las indemnizaciones con la mayor rapidez posible para facilitar la recuperación de la actividad. Mientras tanto, los técnicos de la entidad ya están recibiendo partes de siniestro correspondientes a los incendios declarados en Guadalajara y Castellón.
Coordinación de dispositivos
La magnitud del incendio ha obligado a la Junta de Castilla y León a activar un dispositivo específico para atender a las explotaciones afectadas. Desde este lunes se está coordinando el suministro de heno, paja, forraje y agua en los municipios más castigados por las llamas, mientras el Ejecutivo autonómico ultima un paquete de ayudas directas para agricultores, ganaderos y apicultores que incluirá apoyo para recuperar pastos, reparar infraestructuras agrarias y facilitar la compra de alimentación para el ganado.
Sin embargo, sobre el terreno la emergencia tiene otra dimensión. En pueblos como Burgohondo, Navaluenga o El Tiemblo, los ganaderos siguen buscando animales dispersos, reorganizando sus explotaciones y haciendo cuentas sobre unas pérdidas que no terminarán cuando se extinga el incendio.
«Seguimos encontrando animales»
José María López es ganadero en Burgohondo. Su explotación, formada por unas 40 vacas y alrededor de 500 cabras, ha quedado rodeada por un paisaje completamente calcinado. Aunque la intensidad del fuego ha disminuido en la zona, reconoce que todavía están lejos de recuperar la normalidad.

«El incendio está más o menos apagado, aunque puede quedar algún foco, pero el ganado todavía lo tenemos descontrolado»
Durante los últimos días han ido localizando parte de los animales que huyeron al paso de las llamas, aunque no todos han sobrevivido. «Ahora mismo acabamos de encontrar tres que se han abrasado. «Las reses recuperadas se están trasladando a las pocas parcelas que no han resultado afectadas por el incendio. «Las vamos llevando a una finca que tenemos en el pueblo porque arriba, en la sierra, se ha quemado parte de todo aquello», relata.
Pero la mayor preocupación no son solo las bajas, sino la desaparición de la base alimentaria de la explotación.

«Todos los prados donde teníamos las bolas de hierba se han quemado. Eso se ha perdido todo»
Aunque todavía dispone de alimento almacenado para unas semanas, sabe que el problema llegará mucho después de que desaparezcan las llamas. «Comida tenemos para tirar un mes aproximadamente, pero hasta mayo aquí no vuelve a salir pasto. El invierno es muy largo.»
Aun así, pone el foco en quienes han sufrido daños todavía mayores. «Hay gente que ha perdido la casa, las naves o los vehículos. Gracias que no ha habido víctimas.»
El forraje llega por carretera
La pérdida de miles de hectáreas de pastos ha obligado a poner en marcha una red de abastecimiento de emergencia para las explotaciones ganaderas.
Uno de los agricultores que ha participado en ese operativo es Sergio Rodríguez, productor de forraje en Mamblas (Ávila). Su teléfono sonó cuando desde la Junta le solicitaron colaboración para trasladar alimento a las zonas afectadas.
«Nos pidieron tres camiones de paja para empezar a suministrar a los ganaderos»
Los cargamentos se distribuyeron en Burgohondo, Navaluenga y El Tiemblo, donde técnicos de la Junta y organizaciones agrarias coordinaron el reparto. «Nos decían dónde descargar y luego los coordinadores iban llamando a cada ganadero para recoger el forraje que le correspondía.»
Precisamente, las principales organizaciones agrarias también se han implicado en la logística para hacer llegar alimento a las explotaciones más afectadas, colaborando con la Junta en la distribución del material conforme se detectan nuevas necesidades.
Del tractor al frente del incendio
Durante los días más complicados, muchos agricultores y ganaderos dejaron a un lado sus explotaciones para ayudar en la defensa del territorio.
Es el caso de Guillermo Jiménez, agricultor y ganadero abulense, que pasó varios días colaborando junto a otros vecinos para impedir que las llamas alcanzaran nuevas zonas.

«Primero estuvimos cuatro días desbrozando y haciendo cortafuegos para que el fuego no llegara al pueblo»
En su zona el fuego afectó principalmente al monte y lograron salvar los animales de las explotaciones cercanas, aunque reconoce que la recuperación será lenta.
El fuego arrasa con el pasto
Magdalena Guerrero, propietaria de una ganadería de cabras murciano-granadinas en Cebreros (Ávila), vivió momentos de gran angustia cuando el incendio alcanzó la parcela colindante a su explotación. Aunque las llamas no llegaron a afectar a las instalaciones ni al ganado, gracias a que los animales permanecían resguardados en la nave y a las labores de prevención en el entorno, el fuego arrasó toda la avena y el forraje que acababa de adquirir para alimentar a sus cabras durante los próximos meses.

«Lo más perjudicial fue la pérdida de comida para ellos», explica la ganadera, que también sufrió daños en las conducciones de la bomba de agua, que ha tenido que reparar en las últimas horas. Tras el incendio, destaca la solidaridad de sus vecinos, que le proporcionaron alimento para que el rebaño no se quedara sin comida mientras espera conocer las ayudas que puedan habilitar las administraciones. «El viernes fue una cosa horrible, un disgusto que creo que se me va a quedar grabado para toda la vida, pero al menos hemos podido salvar a todos los animales», resume.

«No solo hay que apagar incendios, también prevenirlos»
Más reivindicaciones
Las reivindicaciones coinciden con el mensaje lanzado por la propia Junta de Castilla y León durante estos días. El consejero de Agricultura ha defendido que la recuperación del uso tradicional del monte y el refuerzo de la ganadería extensiva deben formar parte de la estrategia de prevención frente a los grandes incendios, al tiempo que ha garantizado el suministro de alimento para el ganado y la puesta en marcha de ayudas extraordinarias para acelerar la recuperación del sector.
Las organizaciones agrarias han aprovechado el incendio para reclamar un cambio en la política de prevención y una respuesta urgente para las explotaciones afectadas. Desde ASAJA Ávila exigen un paquete de ayudas que permita compensar la pérdida de ganado, pastos, forrajes, cultivos e infraestructuras, al tiempo que sitúan como prioridad «controlar el incendio, proteger a las personas y garantizar el suministro de agua y alimento, la atención veterinaria y el traslado de los animales cuando resulte necesario».
Por su parte, UPA ha advertido de que «España está de luto por incendio» y ha reclamado una «acción política urgente» para afrontar unos fuegos que cada verano son «más frecuentes, más dañinos y más difíciles de extinguir», insistiendo en que la prevención y la gestión activa del territorio deben convertirse en una prioridad para evitar que estas tragedias se repitan
Desde Unión de Uniones reconocen que todavía «es pronto para valorar los daños», aunque advierten de que «muchas explotaciones han perdido todo» y anticipan pérdidas importantes en explotaciones ganaderas, pastos e infraestructuras agrarias. La organización explica que durante los últimos días ha colaborado con las administraciones para hacer llegar agua y forraje a las explotaciones afectadas.
En este sentido, desde la ejecutiva de COAG ha reclamado un apoyo decisivo a pastoras y pastores como «cuerpo de élite rural» frente a los incendios, con 15 millones de cabezas de ganado ovino y caprino limpiando el monte durante todo el año. También se han reclamado ayudas a las explotaciones afectadas por los incendios.
El incendio de Castellón
Mientras Ávila sigue pendiente de la evolución del fuego, el verano continúa dejando un escenario crítico en distintos puntos del país. En Castellón, el incendio declarado en el entorno de la Vall d’Uixó ha superado ya las 9.000 hectáreas afectadas, aunque la mejora de la situación ha permitido el regreso progresivo de los vecinos evacuados.

En el campo, sin embargo, la emergencia no terminará cuando el incendio quede extinguido. Los pastos tardarán meses en regenerarse, las explotaciones dependerán durante buena parte del invierno del forraje que ahora llega por carretera y los ganaderos tendrán que reconstruir unas explotaciones cuya recuperación será mucho más lenta que la extinción de las llamas.







