La campaña de almendra encara este año un escenario de recuperación de la producción después de una cosecha anterior especialmente negativa en buena parte de las zonas productoras. Las primeras previsiones apuntan a un incremento importante de los volúmenes, aunque la evolución no está siendo homogénea y la disponibilidad de agua vuelve a marcar diferencias entre territorios y explotaciones.
En algunas zonas, la sequía está adelantando la recolección y afectando al desarrollo final del fruto, mientras que las plantaciones jóvenes y las parcelas de regadío mantienen unas expectativas especialmente favorables. El resultado es una campaña que, en términos generales, se presenta mejor que la anterior, pero que llega acompañada de importantes incógnitas.
Castellón: una recuperación importante, pero con la sequía como amenaza
La cosecha de almendra ha comenzado ya en la zona de Vall d’Alba, en Castellón, con unas previsiones que apuntan a una campaña muy superior a la del año pasado. El aumento de producción, sin embargo, llega acompañado de una fuerte presión sobre los árboles por la falta de agua y de unos costes de producción que siguen al alza.
“Hace unos 10 días que se está empezando ya a recoger”, explica Juanjo Barrachina, presidente de la cooperativa Vall d’Alba. Las variedades más tempranas han adelantado la recolección entre 15 y 20 días como consecuencia de la sequía, una situación que también está obligando a acelerar la recogida para reducir el estrés de los árboles.
Hasta el triple de producción que el año pasado
Aunque todavía no hay datos cerrados de rendimiento por hectárea, las primeras impresiones son positivas en cuanto a volumen. En la zona de Vall d’Alba, la cooperativa espera una producción que podría triplicar la registrada el año pasado, cuando la cosecha fue especialmente mala.
“Por esta zona, posiblemente estamos hablando de triple que el año pasado, porque el año pasado fue un año muy malo”
La situación hídrica continúa siendo, no obstante, el principal motivo de preocupación. La zona acumula alrededor de cuatro meses sin precipitaciones significativas, una circunstancia que ya está provocando la muerte de árboles. “Se están muriendo muchos árboles”, lamenta Barrachina.
Castilla y León: una campaña adelantada y con buenas perspectivas
En Castilla y León, las primeras previsiones también apuntan a una campaña positiva, aunque con una recolección que llegará antes de lo habitual. Juan Ruíz, productor de Valladolid, explica que este año se espera un adelanto de alrededor de 15 días respecto a otras campañas.
En las parcelas donde habitualmente la recolección comenzaba a mediados o finales de septiembre, este año podría adelantarse a la primera quincena de septiembre. “Hay alguna variedad y alguna plantación que le queda muy poquito poder empezar”, señala.

«En cuanto a producción, las expectativas son buenas, aunque posiblemente haya un poco menos que el año pasado”
Castilla y León no figura entre las principales zonas productoras de almendra, pero el cultivo tiene presencia en la comunidad y mantiene buenas perspectivas para esta campaña.
La calidad y el agua, claves en el resultado final
La calidad, explica el productor vallisoletano, todavía tendrá que comprobarse una vez avance la recolección. Las condiciones climáticas habituales de Castilla y León favorecen, en principio, una buena calidad de la almendra, gracias a las características de sus primaveras y a las diferencias térmicas entre el día y la noche.
Este año, sin embargo, las condiciones meteorológicas han sido diferentes y habrá que esperar para conocer el resultado definitivo.
También existen diferencias importantes en los rendimientos entre parcelas. La disponibilidad de agua y el manejo del cultivo son determinantes, especialmente entre las explotaciones de secano y las que cuentan con riego.
“No es lo mismo una parcela que esté de secano, que la almendra rinde mucho menos”, explica Ruíz.
Andalucía: las plantaciones jóvenes y el regadío marcan la diferencia
En Andalucía, las previsiones son variables en función de las condiciones de cada finca, pero el balance general es optimista. La reducción de los episodios de calor extremo ha permitido un mejor desarrollo del cultivo y una mejora de los rendimientos. En las explotaciones de regadío, los rendimientos previstos se sitúan habitualmente entre 1.500 y 2.000 kilos de pepita por hectárea, mientras que en secano las estimaciones oscilan entre los 400 y los 800 kilos, dependiendo de las características de la parcela y de la disponibilidad hídrica durante la campaña.
Los técnicos consultados destacan que las plantaciones jóvenes están mostrando un comportamiento especialmente favorable y que, en términos generales, los productores afrontan la recolección con satisfacción. A las buenas perspectivas productivas se suma una evolución positiva de los precios, un factor que contribuye a mejorar las expectativas del sector de cara al cierre de la campaña.
Extremadura mantiene unas previsiones muy positivas
Extremadura también afronta la campaña con buenas perspectivas. Las previsiones que manejan los técnicos rondan los 1.700-1.800 kilos de pepita por hectárea y las primeras impresiones son igualmente positivas.
Al igual que ocurre en otras zonas, las nuevas plantaciones y las parcelas con acceso a recursos hídricos parten con ventaja para alcanzar rendimientos elevados, mientras que las condiciones concretas de cada explotación determinarán el resultado final.
Cataluña y Aragón tendrán que esperar
Cataluña y Aragón todavía tendrán que esperar unas semanas para iniciar la recolección. A pesar de que la campaña se encuentra en una fase más temprana en estas comunidades, las primeras previsiones también apuntan a una buena cosecha.
Será el avance de la recolección el que permita confirmar si estas expectativas iniciales se traducen finalmente en un incremento de producción y qué efectos han tenido las condiciones meteorológicas sobre el rendimiento y la calidad del fruto.
Más producción, pero también más costes
Más allá de las diferencias entre territorios, todos los productores afrontan un problema común: el incremento de los costes de producción.
“Tenemos el combustible por las nubes, los abonos cada vez están subiendo más, los fungicidas y esto reduce mucho el margen”
El problema, añade, es que esta subida de los costes no ha tenido el mismo reflejo en el precio de la almendra. “Estamos en los mismos precios de hace, pues qué te diría yo, 20 años”, señala.
Para la nueva campaña todavía no existe un precio oficial, aunque en el sector ya circulan las primeras referencias. La cotización final será uno de los elementos determinantes para comprobar si el aumento de producción se traduce realmente en una mejora de la rentabilidad de las explotaciones.
Una campaña mejor, pero con dos grandes incógnitas
El escenario que dibujan las primeras previsiones es, por tanto, el de una recuperación importante de la producción después de una campaña anterior muy negativa. La almendra vuelve a los árboles con mejores perspectivas de volumen en buena parte de las zonas productoras, aunque las diferencias entre explotaciones son cada vez más evidentes.
Para los productores, conseguir una buena cosecha será solo una parte del reto. El verdadero objetivo será que el aumento de producción permita compensar unos costes que continúan creciendo y un mercado cada vez más condicionado por la oferta internacional.







