InicioCerealUna pregunta que cobra sentido: ¿abonar sigue siendo rentable?

Una pregunta que cobra sentido: ¿abonar sigue siendo rentable?

Todos los análisis indican que un abonado correcto se traduce en la multiplicación de rendimientos. Con un dato para el estudio: la eficiencia en fertilización ha mejorado un 31,6% en dos décadas

Ricardo Ortega

La rentabilidad de la agricultura española sigue atrapada en el triángulo que forman la decepción por los rendimientos de la última cosecha, los bajos precios de venta y unos gastos de producción disparados.

De ahí proviene la tentación, muy extendida, de sembrar este otoño sin buscar las máximas producciones. De apostar, por el contrario, por reducir dosis de siembra y abonado y esperar acontecimientos.

¿Qué hacer? El debate sobre cómo acertar se extiende por toda España, como se puede comprobar en la calle y en redes sociales, y los fabricantes de fertilizantes agrupados en ANFFE aportan dos argumentos al debate.

El primero, hasta cierto punto previsible, es que existe una clara relación entre la aplicación de fertilizantes y el rendimiento de las cosechas: una limitación en el aporte de nutrientes provoca un desarrollo deficiente de los cultivos, una menor capacidad de producir cantidad y calidad y una posición desfavorable para afrontar las posibles condiciones de estrés.

El segundo es que el esfuerzo por una mayor eficiencia en el abonado no es de ahora, sino que hay estudios de las dos últimas décadas que demuestran que está dando sus frutos.

Por ejemplo, la proporción entre el consumo de fertilizantes minerales y cada millón de euros de producción vegetal muestra una tendencia descendente.

De este modo, se ha reducido un 31,6% entre el periodo 2000-2005 (94,1 toneladas de fertilizante por millón de euros obtenido) y la media del periodo 2018-2023 (64,4 toneladas por millón de euros): disminuye la relación entre nutrientes minerales empleados y la unidad de valor producido: eficiencia.

¿Cómo ser más eficiente?

De todos es sabido que, para una correcta gestión del abonado, se debe aportar el nutriente adecuado, en la cantidad adecuada, en el momento adecuado y en el lugar adecuado.

Al mismo tiempo, existen tecnologías y productos (bioestimulantes, inhibidores, etc.) que contribuyen a una mayor eficiencia, recuerdan los fabricantes.

Por eso para ellos “es fundamental reforzar la formación y la transferencia de conocimientos al agricultor” sobre las nuevas tecnologías y herramientas de agricultura de precisión, que logran un abonado más eficiente. Cabe incidir en aspectos como:

-Análisis del suelo, para conocer las necesidades reales de nutrientes.

-Abonado de precisión, para aplicar la cantidad exacta de fertilizante allí donde se necesita.

-Fertilización según el cultivo y su fase de desarrollo, para ajustar las dosis a las necesidades de cada momento.

-Fertirrigación, aportando los nutrientes disueltos en el agua de riego de forma controlada, ajustada a las necesidades y empleando fertilizantes adecuados (líquidos, cristalinos, etc.).

-Uso de productos que mejoren la eficiencia en el uso de nutrientes, que aumenten su disponibilidad y mejoren su aprovechamiento.

-Uso de tecnologías (sensores, GPS, mapas de rendimiento, drones, etc.) que permiten conocer mejor el estado del cultivo y tomar decisiones más precisas.

¿Abonar sigue siendo rentable?

Todo lo analizado hasta ahora no puede hacernos olvidar que es esencial realizar una fertilización adecuada si se desea obtener un buen rendimiento de las cosechas.

La Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (ACCOE) ha estimado una caída de hasta el 28,8% en la cosecha nacional de cereales de invierno para la campaña 2026/27, en comparación con el año anterior.

Esta reducción afecta especialmente al trigo y a la cebada. De manera paralela, según las estimaciones de ANFFE, durante el primer semestre de 2026 se ha producido un grave descenso en el consumo de fertilizantes, que rondaría el 30%.

Por el contrario, en el año 2025 se produjo un aumento del consumo de fertilizantes, cercano al 19%, lo que redundó en un incremento de la cosecha superior al 21% con respecto a la del año anterior. “Esto confirma la relación que existe entre el aporte de fertilizantes y el rendimiento de las cosechas, aunque sumándose a otros factores, como la climatología”, subrayan los fabricantes.

Para poder determinar el beneficio que resulta de un aporte adecuado de fertilizantes, el agricultor debe comparar el coste adicional de aportar fertilizantes con el ingreso adicional que espera obtener, realizando para ello el siguiente cálculo:

El beneficio adicional obtenido por la explotación es el resultado de multiplicar el rendimiento extra por el precio de venta de nuestra producción. Al resultado de esa multiplicación habría que restarle lo invertido en fertilizante y otra serie de costes en los que se haya incurrido.

En todo caso, “como no todas las parcelas ni todos los cultivos responden de manera similar, en cada caso se debe analizar el coste por unidad de nutriente y el margen bruto por hectárea, comparando el rendimiento y la calidad esperada con y sin abonado y viendo qué ocurre en diferentes escenarios de precios”.

¿Por qué están caros los fertilizantes?

Nunca había dependido tanto la agricultura española de la política internacional, lo que podría animarnos a escoger un concepto muy empleado como palabra del año: “Geopolítica”.

Y es que el precio de los fertilizantes está muy condicionado por los mercados internacionales, la energía, las materias primas y el transporte, y todo ello nos lleva a acordarnos de la agresión rusa contra Ucrania y de los ataques perpetrados por Israel y EEUU contra Irán a partir del 28 de febrero.

El conflicto provocado por Trump y Netanyahu en Oriente Medio ha generado una fuerte subida de los precios de los fertilizantes y de algunas materias primas y, aunque posteriormente los precios de algunos productos han bajado, “el escenario actual es de volatilidad elevada”, como apuntan desde la asociación de fabricantes.

Los principales factores que están afectando a los precios de los fertilizantes son un gas natural caro, una electricidad disparada, una menor producción europea de amoniaco, problemas de logística y restricciones comerciales en países productores.

Urea

El precio de la urea alcanzó niveles muy elevados en los meses de marzo y abril.

Posteriormente cayó, y en la actualidad se encuentra por debajo de los precios anteriores al conflicto.

Fosfatados

Los fertilizantes fosfatados siguen manteniéndose por encima de los niveles de 2025, previos a los ataques contra Irán del 28 de febrero.

Los ataques a instalaciones petrolíferas han reducido la disponibilidad de azufre, lo que ha encarecido el ácido sulfúrico, y por tanto está afectando a los costes de producción de los fertilizantes fosfatados.

Nitrogenados

En cuanto al gas natural, su elevado precio en Europa está elevando los costes de producción de los fertilizantes nitrogenados, lo que reduce la competitividad de los fabricantes europeos en el mercado internacional.

Ucrania

Tras el inicio de la agresión contra Ucrania, la UE ha reducido su dependencia energética respecto a Rusia, aunque la posible sustitución de los suministros sigue siendo un desafío.

Con respecto a China, Marruecos, Estados Unidos y otros grandes productores, las decisiones de exportación, los aranceles y la disponibilidad de materias primas de estos países pueden provocar una alteración del equilibrio oferta-demanda global.

Una alternativa al estrecho de Ormuz

La situación se ha agravado recientemente, tras haberse producido varios ataques iraníes contra instalaciones de Arabia Saudita.

Esto ha motivado el cierre temporal del oleoducto Este-Oeste, que era una alternativa estratégica al estrecho de Ormuz, zona en la cual continúa la situación de bloqueo.

Además, el avance de los hutíes en Yemen y su presencia cerca del estrecho de Bab el Mandeb aumenta el riesgo de nuevas interrupciones en el transporte de petróleo, gas y otras materias primas esenciales para la producción de fertilizantes, lo que ha causado una menor disponibilidad y precios más elevados.Final del formulario

¿Qué ayudas tiene el agricultor?

Además de las ayudas aprobadas por el Gobierno para la adquisición de gasóleo, el  30 de junio se publicó el Real Decreto-ley 18/2026, por el que se refuerzan las ayudas a los agricultores, con 165 millones de euros para compensar el aumento de los costes de los fertilizantes.

Las ayudas por hectárea son:

-Secano: 38,33 €/ha.

-Regadío: 92,50 €/ha.

El periodo subvencionable va del 1 de marzo al 31 de diciembre de 2026 y, para recibirlas, el agricultor debe acreditar que ha comprado o comprará fertilizantes después del 1 de marzo de 2026 para utilizarlos en su explotación.

Las facturas deben conservarse durante 10 años y durante ese periodo la Administración podrá revisar también el cuaderno de explotación.

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