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¿Es buen momento para comprar tierras agrícolas? Las fincas rústicas alcanzan su mayor actividad desde 2007

Las compraventas de fincas rústicas crecen un 1,9% hasta agosto y alcanzan su mayor nivel desde 2007, mientras las herencias abren nuevas incógnitas sobre la disponibilidad de tierras para agricultores y ganaderos

El mercado de fincas rústicas mantiene su actividad al alza en España. Entre enero y agosto de 2026 se registraron 112.612 compraventas, un 1,9% más que en el mismo periodo del año anterior, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) analizados por Cocampo. Se trata del mayor volumen de operaciones para estos ocho meses desde 2007.

La evolución contrasta con la del mercado de la vivienda, cuyas compraventas acumulan un descenso del 2,3% en lo que va de año. Sin embargo, para el sector agrario, la cuestión no es solo que se vendan más fincas, sino qué posibilidades ofrece este movimiento a quienes necesitan ampliar superficie, mejorar la rentabilidad de sus explotaciones o facilitar el relevo generacional.

¿Dónde se está moviendo más el mercado de tierras?

Las diferencias territoriales son importantes. En agosto, Andalucía registró 1.580 compraventas de fincas rústicas, seguida de la Comunitat Valenciana, con 1.518; Castilla y León, con 1.321, y Castilla-La Mancha, con 1.113.

Pero el dato más llamativo aparece en el acumulado anual: la Comunitat Valenciana concentra el 96,7% del incremento neto de las compraventas rústicas registrado en España entre enero y agosto.

Esta concentración muestra que el crecimiento no es homogéneo y que conviene analizar cada mercado local por separado. Para un agricultor que busca ampliar su explotación, conocer el número de operaciones de su provincia es solo el primer paso: también necesita comparar los precios por hectárea, la calidad de los terrenos, la disponibilidad de agua y las posibilidades de mecanización.

Las herencias pueden influir en la disponibilidad de tierras

Las transmisiones por herencia también están teniendo un papel destacado. En agosto se registraron 12.111 herencias de fincas rústicas, un 2,5% más que un año antes. Es el tercer mes consecutivo en el que estas operaciones superan a las compraventas.

Castilla y León encabezó las herencias en agosto, con 2.381 transmisiones, por delante de Castilla-La Mancha (1.647), Andalucía (1.325) y la Comunitat Valenciana (1.189).

Para el campo, este movimiento tiene una relevancia especial por el relevo generacional. Cuando una finca pasa a manos de herederos que no trabajan directamente la tierra, pueden abrirse distintas posibilidades: venderla, arrendarla o mantenerla en el patrimonio familiar. No obstante, una herencia no implica necesariamente que la parcela vaya a ponerse a la venta.

Según Cocampo, estas transmisiones pueden contribuir a ampliar la oferta de fincas y favorecer nuevas operaciones. Para los agricultores interesados en crecer, seguir estos movimientos puede ayudar a identificar oportunidades de acceso a tierras en su entorno.

Más operaciones no significa que comprar sea más rentable

Pese al aumento de las compraventas, los datos no permiten afirmar que la tierra esté bajando de precio ni que sea más fácil acceder a ella. El número de transacciones mide la actividad del mercado, pero no refleja por sí solo el coste de las fincas ni la rentabilidad que pueden generar.

Antes de adquirir una parcela, el agricultor debe valorar si la superficie adicional permitirá reducir costes, mejorar la organización de los trabajos o aumentar la producción. También debe calcular los gastos de compra, las posibles inversiones necesarias y el impacto de la financiación sobre la tesorería de la explotación.

En algunos casos, el arrendamiento puede ser una alternativa para ganar superficie sin asumir el desembolso inicial de una compra. En otros, adquirir parcelas colindantes puede facilitar la concentración de tierras y mejorar la eficiencia de la explotación.

Un mercado con agricultores e inversores

El mercado rústico reúne perfiles diversos. Junto a los agricultores y ganaderos que buscan ampliar sus explotaciones, existen compradores interesados en las fincas como inversión patrimonial o espacio de recreo.

Esta diversidad puede influir en la competencia por determinados terrenos, aunque su impacto depende de la ubicación, las características de cada finca y la demanda existente en la zona.

Regino Coca, fundador y CEO de Cocampo, apunta que 2026 podría cerrar con el mayor número de compraventas de fincas rústicas desde 2007, aunque advierte de que el comportamiento varía entre territorios y tipos de propiedad.

Para los profesionales agrarios, la evolución de los próximos meses será clave para comprobar si el crecimiento se mantiene y, sobre todo, si se traduce en más oportunidades para acceder a tierras productivas.

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