La vendimia de la Denominación de Origen Toro se ha realizado entre el 14 de agosto y el 9 de octubre, registra un incremento respecto al año anterior y destaca por la buena calidad sanitaria de la uva.
La cosecha ha concluido con 19,95 kilos de uva, lo que supone un incremento del 1,2% respecto a la campaña anterior.
La variedad tinta de Toro vuelve a representar el grueso de la cosecha, con 18,7 millones de kilos recolectados. Esta variedad, considerada una adaptación de la tempranillo a la comarca, «es un emblema local y mantiene su protagonismo», según el consejo regulador.
En cuanto al resto de variedades, la malvasía castellana ha alcanzado los 503.714 kilos; el verdejo, 371.552 kilos; la garnacha tinta, 294.132 kilos; el albillo real, 23.382 kilos; y el moscatel de grano menudo, 9.307 kilos.
En comparación con 2025, la cosecha ha aumentado en 236.844 kilos, reflejando un ligero crecimiento del volumen recogido en la zona amparada por la DO Toro. Con la vendimia ya finalizada, las bodegas centran ahora sus esfuerzos en los procesos de elaboración, en los que el estado de la uva constituye un punto de partida fundamental para el desarrollo de los vinos de la añada 2026.
El consejo regulador afronta los próximos meses con el objetivo de «preservar la calidad» de la materia prima y «expresar en los vinos la personalidad de las variedades y los viñedos» de Toro.







