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El control que decide la patata de siembra

Así funciona el control oficial que certifica cada lote de patata de siembra antes de su comercialización

Natalia Lozano

El futuro de un lote de patata de siembra puede decidirse mucho antes de llegar al campo del agricultor. A veces, todo empieza en un almacén. Es el caso del control realizado recientemente en Propacer, en el almacén de la familia JJ, bajo la mirada del joven agricultor José Martín, donde se llevó a cabo una de esas inspecciones que marcan la diferencia en el proceso de certificación.

Hasta allí se desplazó el Centro de Control de Variedades de Albillos (Burgos) para realizar una revisión completa del material. Miguel Ángel, inspector del centro, explica que el primer paso es el control físico del tubérculo. “Se comprueba que el calibre esté dentro de lo autorizado, siempre por debajo de 35 milímetros, y que no haya patatas deformadas, roídas o podridas fuera de los porcentajes permitidos”, señala.

La muestra que representa a todo el lote

Superado ese filtro inicial, comienza la parte menos visible del proceso. De cada lote se extrae una muestra proporcional tomada de distintos envases hasta completar 110 tubérculos. “La selección se hace en presencia del responsable del almacén y se precinta con todos los datos identificativos: empresa, variedad y número de lote”, explica Miguel Ángel. Ese precinto garantiza la trazabilidad de la muestra desde el almacén hasta el campo de ensayo.

En este caso, el control se realizó sobre partidas almacenadas en las instalaciones de la familia JJ, donde José Martín coordina la gestión de su producto. Como en cualquier proceso de certificación, la patata ya contaba con análisis previos de laboratorio, clavibacter, pseudomonas y virus graves, antes de pasar al siguiente nivel.

Ese siguiente paso es el postcontrol, donde la patata se examina en condiciones reales. “Las 110 unidades se siembran en parcelas de unos 20 metros cuadrados, normalmente entre finales de abril y primeros de mayo. Tras unos 55 días, se evalúa el porcentaje de nacimientos y la posible aparición de rizotonia, virus o enrollado”. “Aquí es donde se confirma si lo que dicen los análisis se corresponde con el comportamiento real de la patata”, apunta el inspector.

Lotes, precintos y trazabilidad

Mientras tanto, el resto del lote continúa su recorrido comercial, siempre organizado en partidas perfectamente identificadas y precintadas. “Los lotes pueden variar en tamaño, desde pequeñas cantidades hasta un máximo de 100.000 kilos, pero todos deben cumplir los mismos requisitos de trazabilidad”, señala el joven agricultor.

Un trabajo técnico, meticuloso y poco visible, que arranca en almacenes como el de la familia JJ y termina en el campo. Un recordatorio de que, en patata de siembra, la certificación no se decide en un solo punto, sino en cada paso del proceso.

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