San Isidro vuelve a salir en procesión por toda España, en algunos casos como una celebración de los agricultores y en otras como una romería popular que congrega a todo el pueblo, incluso durante todo el fin de semana.
Lo que está claro es que esta fiesta se celebra a caballo entre la fiesta y el trabajo en el campo; es primavera y lo primero es lo primero.

Emilio Pita, viticultor de la DO Rueda, vive la jornada a medio camino entre el viñedo y la celebración. Ha participado en los actos de su localidad, Rubí de Bracamonte (Valladolid), sin dejar de pensar en el viñedo de verdejo.
“No podemos dejar las labores; ahora mismo estamos con la poda en verde”, subraya. “Este año ha llovido mucho es una muy buena noticia, pero también nos da más trabajo”.
Aboga por celebrar San Isidro “venga el año como venga”, porque “si viene bien se festeja, pero si viene mal se puede celebrar que el año podría venir incluso peor”, subraya entre bromas y veras. “Siempre hay que ser optimista”.
Para él lo ideal es que esa celebración sea con vino, hoy sometido a una crisis de consumo. Hay que recordar que se trata de un cultivo y un alimento “que lleva siglos con nosotros, que forma parte de la cultura española”. Por eso hay que pelear por el viñedo: por lo que supone para nuestro país, desde el punto de vista cultural pero también económico.

Sonia Rodríguez, ganadera de vacuno y presidenta de la asociación AgroLaGranja, aprovecha San isidro para pedir a las administraciones “que se acuerden de nosotros, que somos los que estamos alimentando a la sociedad”.
Entre otras cosas, reclama “adoptar las medidas que sean necesarias para que el sector siga siendo atractivo para los jóvenes y puedan quedarse” en el medio rural.
El vitoriano Javier Amutio, de Patatas Amutio, celebra San Isidro arrancando patata en el Campo de Cartagena. Las lluvias han sido intensas y la actividad está “al 50%”, pero ya está cambiando el tiempo y muy pronto aumentará el ritmo de recogida.

Pide a las administraciones que ayuden al origen, al agricultor. “Todas deben contribuir, porque las administraciones, más que dar facilidades, dan follón”. Y sin perder de vista que cuidar al productor es cuidar la “sostenibilidad” del país.
José María Ayuso, responsable de viñedos y proyectos en González Byass, pasa el día de San Isidro en el viñedo de la DO Somontano, en la provincia de Huesca. La viña viene adelantada entre 10 y 15 días y, de hecho, “nunca había florecido en abril”.
Tiene pensado participar en los actos de San Isidro, disfrutar, sin preocuparse por la crisis de consumo que está en marcha. Para él, España ya está debajo las 900.000 hectáreas de viñedo, “pero hay que pensar que hace un siglo eran 1,6 millones de hectáreas”, con la mitad de población. “Siempre nos hemos adaptado y seguimos adaptándonos”, subraya.

José Joaquín Gómez, presidente de la Comunidad de Usuarios de Aguas Subterráneas Masa Mancha Occidental II, celebra el día trabajando porque en su pueblo, Socuéllamos, la fiesta “se celebra con mucha fuerza”, con epicentro en el sábado y en el paraje de Titos.
Le pide al santo agua “de arriba”, de lluvia, “porque los de abajo no se portan bien”, en relación con las administraciones.
Se muestra preocupado por las lluvias del invierno no han servido para recuperar los acuíferos. La situación merece una solución “porque el agua es lo primero; después viene todo lo demás”, destaca.
Con carácter general, reclama a las instituciones públicas que tengan más en cuenta al sector primario, dado que la sociedad en su conjunto “no es consciente de su importancia”.

Por eso merece la pena dar importancia a una fiesta como la de San Isidro, una jornada que se debe celebrar “con dignidad”.
También se celebra en Aragón. Jesús Ángel Lamuela, presidente de la Junta Central del Jalón, destaca que en su comarca se saca en procesión la imagen del santo y se bendicen los campos.
Reivindica al patrón de los agricultores y le pide que contribuya a estabilizar la situación de la agricultura, ya que “no podemos depender de la demagogia de sectores ajenos a nuestra actividad”. “Queremos seguir siendo agricultores”, destaca.
Para él hay que trabajar, defender las cosas importantes, lo que se traduce en “reivindicar la cultura del trabajo”.

En el caso concreto del regadío, solo se puede avanzar “mediante el diálogo”. Ahora mismo está en marcha el diseño del futuro plan hidrológico de cuenca y es necesario hablar con los técnicos y responsables de las confederaciones para comprenderse mutuamente, para lograr que incidan en las cuestiones prioritarias, ya que de lo contrario “se dedicarán escrupulosamente a aplicar aquello que prevé la normativa”.
En la provincia de Sevilla, el agricultor Marco Román participa en la ‘romería’ de estar las 24 horas cosechando papa y zanahoria. En Andalucía solo se celebra San Isidro en aquellos pueblos de los que es patrón, mientras que el resto de productores se felicitan el día pero trabajan con normalidad.
Román aprovecha para pedir a las administraciones que protejan al sector, que se adopten medidas para asegurar el relevo generacional, porque los menores de 30 años no lo encuentran atractivo y no se acercan a la agricultura.

«Muchos jóvenes piensan que en el campo solo hay explotación a las personas, pero después se sorprenden cuando ven los sueldos que se pagan aquí», lamenta.
«Muchas veces el reto es para nosotros el talento que nos permita crecer como empresa, y a esa persona desarrollarse profesionalmente», destaca.
Tampoco hay mucha celebración de San Isidro en Galicia. El agricultor y alcalde de Xinzo de Limia, Amador Díaz, ha felicitado el día a sus compañeros de profesión. Sus preocupaciones pasan ahora por que termine de plantarse la patata, que está al 50%, y que se confirme un buen año para el cereal de primavera.

También está en plena faena el valenciano Nando Durá, quien destaca que en la Comunidad Valenciana es escasa la tradición de San Isidro, una fecha que le ha pillado con el arroz ya sembrado y realizando tratamientos en el caqui y otros frutales.
En la tradición valenciana, recuerda, los santos protectores de los labradores son San Abdón y San Senén (els Sants de la Pedra), cuyo día se celebra el 30 de julio.
Mientras tanto, en Cataluña, los payeses veneran a San Isidro (Sant Isidre) y organizan fiestas y romerías en su honor. También reivindican a Sant Galderic como patrón, con una devoción muy arraigada especialmente en las comarcas del norte.









