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La patata temprana de Castilla y León apunta a una gran campaña: “Las cosas van muy bien”

Miguel Ángel Jiménez, agricultor vallisoletano de El Carpio, prevé iniciar el arranque de la variedad colomba a finales de julio tras una primavera favorable y un cultivo sin problemas sanitarios

La campaña de patata temprana en Castilla y León avanza con optimismo. En una parcela de El Carpio sembrada con variedad colomba, el agricultor Miguel Ángel Jiménez asegura que el estado del cultivo es “muy bueno” y que las previsiones para este verano son positivas si el tiempo continúa acompañando.

“Estamos a 16 de mayo y las cosas aquí van bien, van muy bien. Aunque estaría bien un poco de calor y agua”, explica el productor mientras recorre una finca sembrada el pasado 25 de marzo.

Castilla y León, líder nacional en producción de patata

Castilla y León continúa siendo la principal potencia productora de patata de España. La comunidad suma 19.200 hectáreas de cultivo, el 38% de la superficie nacional, y alcanza una producción de 870.600 toneladas, lo que supone cerca del 45% del total del país.

El sector regional mantiene además un importante peso dentro de la industria transformadora y ajusta cada campaña sus superficies de siembra para adaptarse a la demanda del mercado y garantizar la rentabilidad de las explotaciones.

Finales de julio, la fecha clave para el arranque

La variedad colomba, una de las más habituales en la patata temprana, mantiene un desarrollo uniforme y sin incidencias sanitarias. Miguel Ángel Jiménez confía en que la campaña pueda comenzar en las fechas habituales para Castilla y León.

“La campaña en Castilla y León, yendo normal, a finales de julio es la época perfecta para empezar a arrancar. Hay algunas colombas más adelantadas, pero esa es la fecha habitual”, señala.

El agricultor destaca además que la nascencia y evolución del cultivo han sido especialmente buenas gracias al estado del terreno durante la siembra. “No ha tenido ningún problema sanitario y la sementera ha sido buena porque el terreno estaba muy bien”, afirma.

Un suelo ligero, clave para la variedad colomba

La parcela cuenta con un terreno franco arenoso, con algunas zonas más arcillosas, unas características que favorecen el desarrollo de la patata.

“El terreno es ideal para la colomba y para otras variedades porque la patata necesita tierra ligera para desarrollarse bien y dar producciones en condiciones”, explica Jiménez.

En cuanto a los trabajos realizados, el agricultor detalla que primero se pasó el rastrojero y posteriormente la vertedera, sin necesidad de realizar labores profundas de descompactación debido a la estructura ligera del suelo.

El año pasado la finca estuvo dedicada al cultivo de cebolla y actualmente sigue una rotación de cinco años basada en cereal, guisante, cebolla y patata, un sistema que ayuda a mantener la fertilidad y reducir problemas sanitarios.

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