La superficie ecológica mundial ha crecido en los últimos 5 años un 37%, y en la última década un 126%. A pesar de este aumento significativo, la desigualdad entre continentes es palmaria. En total, en el planeta hay 98,9 millones de hectáreas de cultivo ecológico, y Oceanía representa más de la mitad. Justo detrás se encuentra Europa, con una superficie del 20%.
El sector ecológico europeo, con sus 19,6 millones de hectáreas de superficie agraria útil ecológica, entra así en una fase de madurez productiva en la que resulta natural que el ritmo de crecimiento comience a moderarse tras años de expansión sostenida. Sin embargo, la ralentización también pone de relieve un desafío importante: sin una tracción suficiente procedente de los incentivos de la Política Agraria Común (PAC), el objetivo fijado por la Comisión Europea de alcanzar en 2030 el 25% de la superficie agraria en ecológico se aleja considerablemente.
Con el ritmo actual de crecimiento, esta meta resulta prácticamente inalcanzable sin una intervención política de gran alcance en los próximos años. En términos prácticos, alcanzar dicho objetivo exigiría medidas de apoyo de una escala inédita hasta ahora en el sector agrario europeo. En este contexto comunitario, España mantiene su posición de liderazgo, con cerca de tres millones de hectáreas certificadas en ecológico, lo que representa alrededor del 15% de toda la superficie ecológica europea, por delante de Francia, Italia y Alemania.

Son datos extraídos del Informe Anual 2026 de Ecovalia sobre la producción y el consumo ecológico en España. Su presidente, Álvaro Borrela, asegura que “hay que seguir trabajando para reivindicar la producción ecológica. En España se necesita apoyo y una PAC sólida, un sistema que esté en total sintonía con las políticas agrarias europeas”. Desde la asociación, explican que el reto en este momento es que “esta superficie, que aporta valores ecosistémicos a la sociedad, siga creciendo”.
Superficie ecológica en España
Andalucía, Castilla la Mancha y Cataluña siguen siendo las CCAA con mayor superficie eco. Comienzan a despuntar, en el panorama nacional, territorios como Castilla León y Aragón, coincidentes con comunidades donde se ha autorizado la entrada de organismos de control privado, favoreciendo así la dinamización del territorio. La cifra de superficie agraria útil ecológica es de 2.945.000 hectáreas, un 1,6% menos que en 2023.
Uno de los motivos principales de esta pérdida de extensión se encuentra en la reducción de ayudas a la Política Agraria Común, lo que ha provocado bajas por parte del colectivo agrícola-ganadero. Así lo aseguran desde Ecovalia, destacan que “este año ha habido retrocesos, no hemos contado con la financiación necesaria, y ha habido operadores descertificados por no contar con ese apoyo”.
A pesar de esta circunstancia, el arco mediterráneo español destaca por la superficie agraria que destinan a la producción ecológica, despuntando especialmente Andalucía y Murcia con más del 30%. Le siguen Cataluña y Baleares, ambas con un 23% SAU eco. En un tercer bloque se encuentran, con entre un 12 y 13% de SAU eco, Navarra, Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana.

Cultivos ecológicos
Los principales cultivos ecológicos siguen siendo los frutos secos, con una superficie total cultivada de 307.059 hectáreas, seguidos del olivar, con 284.335 hectáreas y los cereales, con 256.082 hectáreas. En total, estos tres cultivos representativos de la zona agroclimática mediterránea suman juntos el 66% del total de la superficie cultivada eco del país.
Entre los frutos secos “en cuanto a superficie, sigue destacando el almendro. Pero sin duda, el cultivo del pistacho es que el representa el mayor crecimiento» apuntan desde la asociación Ecovalia. Eso sí, «en valor, es el pistacho el que tiene una indudable relevancia”, explica su presidente. También destacan los viñedos ecológicos con 164.861 hectáreas. Por su parte, el crecimiento de hortalizas, fresas y frutales, cultivos de alto valor económico, se mantiene constante.

El impacto de la agricultura ecológica
La agricultura ecológica beneficia extraordinariamente nuestros suelos al prohibir químicos sintéticos, enriquecerlo con materia orgánica (compost, abonos verdes) y promover la rotación de cultivos y el uso de cubiertas vegetales, mejorando así estructura, fertilidad, capacidad de retención de agua y biodiversidad, fomentando microorganismos beneficiosos, reduciendo la erosión y creando un ecosistema más resiliente y autosuficiente para producir alimentos saludables y libres de residuos tóxicos.
Además, la agricultura ecológica alberga, en promedio, un 30 % más de biodiversidad que los sistemas convencionales, según diversos metaanálisis realizados en Europa. Este incremento se debe al uso de variedades locales o tradicionales, a la rotación y diversificación de cultivos, y a la reducción del empleo de insumos químicos de síntesis. Desde Ecovalia defienden la producción ecológica por los “importantes valores ecosistémicos y beneficios ambientales que tiene, justificados científicamente en concordancia con la Comisión Europea y el Pacto Verde. Se trata de una nueva visión de la agricultura y alimentación”.
Estas prácticas favorecen tanto la biodiversidad cultivada como la funcional, al potenciar comunidades de polinizadores, enemigos naturales de plagas y microorganismos del suelo. Además, la implantación de setos, franjas floridas y cubiertas vegetales con especies beneficiosas, junto con la instalación de cajas nido y hoteles de insectos, incrementa la biodiversidad asociada a los cultivos y refuerza servicios ecosistémicos clave como la polinización, el control biológico y la belleza del paisaje rural.
Ahora, el objetivo del sector está en seguir consolidando estos cultivos ecológicos, y que las cifras sigan mejorando. Todo mientras las miradas no se desvían de la nueva Política Agraria Común post-2027.







