Ricardo Ortega
Las comunidades de regantes se encuentran en plena revolución tecnológica, con cerca de un 90% de agricultores que recoge algún dato de sus parcelas. Sin embargo, solo el 19% utiliza ‘apps’ para calcular la dotación de riego y apenas un 13,5% emplea sistemas avanzados de telecontrol y sensores.
Ese es el contexto en el que se celebra el XVI Congreso Nacional de Regantes, organizado por la federación Fenacore del 13 al 17 de abril.
La cita es en Ciudad Real y desde la entidad se destaca que nos encontramos en un “año decisivo” para el regadío español, “lleno de retos, oportunidades y decisiones estratégicas que marcarán nuestro futuro”.
La importancia del encuentro radica en la presencia de todos los actores vinculados con el regadío, desde los ministerios de Agricultura y Medio Ambiente, pasando por comunidades autónomas, confederaciones hidrográficas y empresas agrarias hasta centros de investigación.
“Queremos que el congreso se convierta en un foro de referencia para la innovación, la eficiencia y la sostenibilidad en la gestión del agua para la agricultura”, señala el presidente de Fenacore, Juan Valero de Palma.
Inteligencia artificial
La inteligencia artificial (IA) y las aguas subterráneas conforman la “columna vertebral” del encuentro. La ponencia sobre IA corre a cargo de Emilio Camacho, catedrático de Ingeniería Hidráulica en la Universidad de Córdoba, y en ella abordará el “papel estratégico” de la IA en la transformación del regadío español.
Su aplicación puede generar ahorros de hasta un 10% en el agua sin comprometer la producción y reforzando la eficiencia que nos caracteriza, según Camacho.
La IA permite además optimizar dotaciones, anticipar necesidades hídricas, autorregular consumos y reducir pérdidas mediante sistemas inteligentes capaces de percibir, razonar y actuar directamente sobre nuestras infraestructuras de riego, utilizando herramientas como gemelos digitales, aprendizaje automático y modelos de ‘deep learning’.
Para el ponente, debemos superar barreras como la resistencia al cambio, la falta de formación, los costes de inversión y las preocupaciones sobre ciberseguridad.
Al mismo tiempo, una mesa redonda sobre aguas subterráneas abordará la complejidad de su gestión y la necesidad de mejorar la coordinación entre las comunidades de regantes y las administraciones públicas.
Se analizarán modelos de cogestión, nuevas herramientas de control y la financiación necesaria para alcanzar los objetivos de la Directiva Marco del Agua de la Unión Europea, que exige que todas las masas de agua, incluidas las subterráneas, alcancen un buen estado en 2027.
“Desde Fenacore hemos insistido en la necesidad de que estos plazos sean realistas”, señala Valero de Palma, ya que “la situación de muchos acuíferos hace imposible cumplirlos sin comprometer la actividad de nuestras explotaciones”.
Por ello, “defendemos compromisos alcanzables y ejecutables que permitan adaptarse progresivamente, garantizando la sostenibilidad de los recursos hídricos”.
Declaración responsable
Desde Fenacore “hemos pedido que la única tramitación exigible para proyectos de modernización de regadíos sea la declaración responsable, dado que estas actuaciones no implican cambios de uso del suelo, sino mejoras en la eficiencia del uso del agua y la energía en zonas regables ya existentes”, señala su presidente.
Además, en el congreso “debatiremos sobre la conservación, a todas luces deficiente, de las presas e infraestructuras hidráulicas. Su mal estado se traduce en el desperdicio de la abundante agua que ha caído desde principios de año, y que echaremos de menos los próximos años”.
“A esto sumamos el retraso en la construcción de infraestructuras previstas en el plan hidrológico vigente. En concreto, 27 presas que regulan agua para riego y otras demandas y protegen vidas y bienes frente a inundaciones y sequías siguen pendientes”, subraya.
Durante el Congreso Nacional de Regantes se podrán conocer de primera mano las tecnologías más avanzadas, “establecer contactos estratégicos” y analizar soluciones para afrontar retos como la gestión de las aguas subterráneas, la modernización de las infraestructuras de riego “y el impacto socioeconómico del agua en nuestras comunidades”, apuntan desde Fenacore.







