La Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (ACCOE) ha presentado tras su Asamblea Anual las estimaciones de producción de cereales de invierno para la campaña 2026.
Este nuevo aforo supone una revisión a la baja respecto a las cifras preliminares publicadas por ACCOE el pasado 21 de mayo, que situaban la producción total en torno a los 16,5 millones de toneladas.
La corrección refleja la evolución desfavorable –con temperaturas muy elevadas- registrada en las últimas semanas, con rendimientos finales inferiores a los previstos inicialmente.
Esta cosecha 2026 va a suponer un descenso del 28,8% respecto al excepcional resultado de 2025 (21,7 Mt), la segunda mejor cosecha registrada desde 2010. A pesar del retroceso, las cifras se sitúan en torno a la media histórica de los últimos 17 años (16,3 Mt), lo que aleja el escenario de crisis productiva.
Cabe señalar que 2024, con 18,4 Mt, fue una campaña sólida pero dentro de la normalidad histórica -muy lejos del récord de 2020 (22,0 Mt)-, por lo que el descenso de 2026 se produce fundamentalmente tras el pico excepcional de 2025.
Un año de corrección, no de crisis
Los datos ponen de manifiesto que España atraviesa una campaña de corrección tras el pico excepcional de 2025, sin que quepa hablar de una crisis productiva. El rendimiento medio nacional se sitúa en 3,03 toneladas por hectárea (t/ha), prácticamente idéntico a la media histórica de la serie (3,02 t/ha), lo que indica que los niveles agronómicos se mantienen estables.
En cuanto a las superficies, las presentes estimaciones se han elaborado a partir de los datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) en febrero de 2026, que sitúan el área sembrada en torno a 5,1 millones de hectáreas.
No obstante, las observaciones a pie de campo y los primeros datos de la PAC apuntan a que las cifras del Ministerio podrían estar sobredimensionadas, por lo que la producción final podría resultar también inferior a la aquí estimada. ACCOE realizará un seguimiento de estos indicadores y actualizará sus proyecciones en cuanto disponga de datos más consolidados.
La cebada resiste
Por cultivos, la cebada -el cereal de mayor producción en España con 7,1 Mt- registra un rendimiento de 3,10 t/ha, alineado con su media histórica, lo que amortigua el impacto global. En el extremo opuesto, el trigo duro cae un 45,8% hasta las 504.000 toneladas, una cifra que afectará especialmente al sector de la pasta y la sémola. La producción de trigo duro depende en un 70% de Andalucía, comunidad en la que la campaña ha resultado particularmente adversa.
El triticale y otros cereales alternativos muestran la mayor resistencia relativa de la campaña (-17,6%), consolidando su presencia creciente en el panorama cerealístico español.
Castilla y León, motor cerealista
Desde el punto de vista territorial, Castilla y León reafirma su posición como la principal región productora, aportando el 50% de la producción nacional de trigo blando. Le siguen en importancia Castilla-La Mancha (12,4%) y Aragón (8,8%). En el conjunto de todos los cultivos, ambas Castillas y Aragón concentran más del 70% de la producción cerealista española.
Volatilidad
La campaña de 2026 refleja la típica volatilidad climática que caracteriza la agricultura española de secano. Los datos confirman que estamos ante un año de corrección natural.
Sin embargo, este descenso de la producción nacional implicará recurrir en mayor medida al exterior para cubrir las necesidades de materias primas del país, lo que activará los flujos de importación, pondrá en valor las redes logísticas que los operadores han consolidado a lo largo de los años y obligará a todos los componentes de la cadena de producción y valor a estar muy pendientes de los mercados internacionales.







