InicioEmpresas“Hablar de salud femenina en el medio rural es hablar de igualdad”

“Hablar de salud femenina en el medio rural es hablar de igualdad”

Carmen Quintanilla. Afammer

Cada 28 de mayo, Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, la sociedad tiene la obligación de detenerse y reflexionar sobre una realidad que sigue siendo profundamente desigual: no todas las mujeres acceden a la salud en las mismas condiciones. Y esa desigualdad se hace especialmente visible en el medio rural.

Hablar de salud femenina en nuestros pueblos es hablar de distancia, de falta de servicios, de soledad no deseada, de listas de espera, de dificultades de transporte y, muchas veces, de silencios impuestos durante generaciones.

Porque todavía hoy, demasiadas mujeres rurales siguen normalizando el dolor, el agotamiento emocional o los cambios físicos asociados a determinadas etapas de la vida simplemente porque nadie les enseñó que también tienen derecho a ser escuchadas, atendidas y acompañadas.

Desde AFAMMER llevamos más de cuatro décadas defendiendo los derechos de las mujeres rurales y trabajando para que vivan con más igualdad, más oportunidades y más calidad de vida. Y sabemos que la salud es uno de los grandes retos pendientes de la España rural.

Los datos lo demuestran. Según el Ministerio de Sanidad y diversos informes sobre cohesión territorial y salud, las mujeres que viven en municipios rurales tienen mayores dificultades para acceder a especialistas, servicios de salud mental o programas preventivos.

A ello se suma el envejecimiento de la población femenina rural y la feminización de los cuidados: muchas mujeres siguen siendo cuidadoras principales de familiares dependientes mientras descuidan su propia salud física y emocional.

Además, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud alertan de la necesidad de incorporar la perspectiva de género y territorial en las políticas sanitarias, especialmente en cuestiones relacionadas con la salud mental, el envejecimiento saludable o la salud sexual y reproductiva.

En este contexto nace y crece el programa “Mujeres Rurales en Acción”, una iniciativa propia impulsada por AFAMMER y que este año celebra su segunda edición.

Este 2026 hemos querido poner el foco en una etapa vital todavía invisibilizada y rodeada de estereotipos: la menopausia.

Porque hablar de menopausia no debería seguir siendo un tabú. Es salud. Es bienestar emocional. Es calidad de vida. Y también es igualdad.

Muchas mujeres rurales atraviesan esta etapa en silencio, sin información suficiente, sin espacios de acompañamiento y, en ocasiones, sin atención especializada cercana.

Por eso, desde AFAMMER hemos diseñado talleres presenciales, materiales divulgativos y videopodcast que permitan informar, orientar y acompañar a las mujeres en este proceso.

Queremos ayudarles a comprender los cambios físicos y emocionales que viven, a fortalecer su autoestima, a prevenir situaciones de ansiedad o depresión y a derribar mitos que durante años han condicionado la forma de entender la salud femenina. Porque cuidar la salud de las mujeres rurales también significa escuchar sus necesidades reales y ofrecer respuestas adaptadas a su realidad cotidiana.

La primera edición del programa ya demostró el enorme interés y la necesidad existente: más de 269 personas participaron en las actividades desarrolladas por AFAMMER y las campañas de sensibilización alcanzaron a más de 27.000 personas a través de medios de comunicación y redes sociales.

Pero más allá de las cifras, lo verdaderamente importante son las historias personales. Mujeres que encontraron un espacio seguro para hablar de salud emocional. Mujeres que entendieron que no estaban solas. Mujeres que comenzaron a priorizarse después de años cuidando de todos menos de sí mismas.

El medio rural necesita políticas públicas que garanticen una atención sanitaria accesible, cercana y con perspectiva de género. Necesita más recursos para salud mental, más prevención y más educación sanitaria. Y necesita reconocer el papel fundamental de las asociaciones que, como AFAMMER, llegan donde muchas veces no llegan las administraciones.

Defender la salud de las mujeres rurales es defender la igualdad territorial y social. Porque el lugar de residencia no puede determinar el derecho a una vida saludable y digna.

Este 28 de mayo alzamos la voz por todas las mujeres rurales. Por las que cuidan, por las que sostienen nuestros pueblos, por las que tantas veces han sido invisibles. Y lo hacemos con un compromiso claro: seguir trabajando para que ninguna mujer rural se sienta sola, desinformada o desatendida.

Porque la salud de las mujeres rurales importa. Y mucho.

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