El consejero de Agricultura de Castilla y León, Joaquín Antonio Pino, ha mantenido una reunión de trabajo con la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia (RUCTL) para analizar la situación del sector y avanzar en líneas de colaboración dirigidas a reforzar la viabilidad económica de las explotaciones, mejorar la sanidad animal e impulsar la innovación, la digitalización y la valorización de la carne de bravo.
Pino ha trasladado un mensaje claro a los criadores: el toro bravo es, ante todo, ganadería, y sus explotaciones deben ocupar el lugar que les corresponde dentro de las políticas agrarias de Castilla y León y España.

«El toro bravo es la mayor seña de identidad nacional. Es ganadería, selección genética, sanidad animal, alimentación, manejo, territorio, economía y cultura. Detrás de cada animal hay años de trabajo, inversión y conocimiento de un ganadero. Y nuestra obligación es contribuir a que esas explotaciones puedan seguir siendo viables y tengan futuro», ha afirmado.
Una ganadería vinculada al territorio
La Real Unión de Criadores de Toros de Lidia, fundada en 1905 y reconocida con el título de Real en 2022, gestiona para sus ganaderías el Programa de cría de la raza bovina de lidia y desarrolla actuaciones relacionadas con la representación del sector, la digitalización, la transferencia de conocimiento, la carne de bravo y otras vías de diversificación.
La organización cuenta con una importante implantación en Castilla y León. Los últimos datos disponibles en la documentación técnica de la Consejería, correspondientes a 2025, reflejaban 69 ganaderías asociadas y 17.164 animales en la Comunidad.
El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, ha defendido que la conservación de la raza debe ir necesariamente acompañada de rentabilidad, profesionalidad y relevo generacional. «El mejor futuro para el toro bravo es que haya ganaderos que quieran seguir criándolo.
Para eso hacen falta explotaciones rentables, estabilidad, investigación útil y oportunidades económicas. Preservar este patrimonio exige mantener viva la actividad ganadera que lo hace posible», ha señalado.
Investigación que llegue a las explotaciones
Durante la reunión se ha repasado la colaboración que el ITACyL mantiene con la RUCTL, reforzada a partir de la firma, en 2023, de un convenio de investigación y transferencia para el sector del vacuno de lidia. Esta relación ha permitido acceder a explotaciones, conocer directamente sus necesidades y desarrollar trabajos en sanidad, digitalización y valorización de la carne de bravo.
Entre estas actuaciones destaca INNOBRAVO, proyecto del ITACyL dirigido a desarrollar soluciones para el vacuno de lidia de Castilla y León en ámbitos como la alimentación, el rendimiento productivo, recursos genéticos, el bienestar animal y la valorización de la carne.
A esta línea de trabajo se suman BARINATUB, centrado en nuevas estrategias frente a la tuberculosis bovina persistente, y DATABOVIS, orientado a la utilización de la analítica de datos y la inteligencia artificial para generar información útil para las explotaciones.
«La investigación pública tiene sentido cuando acaba resolviendo problemas del ganadero. Queremos que sirva para mejorar la sanidad, disponer de mejores datos, reducir costes, aumentar la eficiencia y conseguir más valor por lo que produce cada explotación», ha defendido Pino.
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Fotografía principal: Raúl G. Leralta







