Vuelven las dotaciones plenas. Por primera vez desde 2017, prácticamente todos los sistemas de explotación de las cuencas andaluzas recuperaron las dotaciones ordinarias de riego.
En el Guadalquivir volvió a autorizarse la dotación completa de 6.000 m³ por hectárea, poniendo fin a ocho campañas consecutivas marcadas por las restricciones.
La normalidad regresó también a la mayor parte de las cuencas litorales, permitiendo afrontar la campaña con tranquilidad, aunque sin olvidar que las sequías volverán y que el uso eficiente del agua debe seguir siendo una prioridad permanente.
Los embalses alcanzan niveles históricos
Las precipitaciones permitieron que los embalses andaluces superaran el 85% de su capacidad durante buena parte de la campaña, alcanzando niveles que apenas se habían registrado en la última década.
Gracias a ello, Andalucía dispone de una reserva de agua que ofrece garantías no solo para la campaña actual, sino también para afrontar con tranquilidad las próximas campañas si la climatología acompaña razonablemente.
Las presas demostraron que son imprescindibles. Las borrascas de comienzos de año dejaron importantes daños en infraestructuras agrícolas, pero también demostraron el enorme valor de las grandes obras hidráulicas existentes.
Las presas no solo almacenaron el agua que hoy permite regar con normalidad; también evitaron inundaciones de consecuencias mucho más graves. Desde Feragua estimamos que, sin las cinco grandes presas del Guadalquivir, más de 300.000 personas se habrían visto afectadas por las avenidas.
«Nunca como este año había quedado tan patente que las presas constituyen una infraestructura de seguridad civil además de una garantía para el abastecimiento y el regadío», apuntan desde Feragua.
La nueva Ley de Gestión Ambiental de Andalucía incorporó varias de las alegaciones planteadas por Feragua, reduciendo plazos y simplificando procedimientos administrativos para proyectos relacionados con el agua y el regadío.
«Esperamos que nuestra voz sea también oída en el nuevo ciclo de planificación hidrológica en el que están inmersas todas las cuencas andaluzas. La innovación sigue avanzando», apuntan desde la federación.
El regadío andaluz sigue apostando por la sostenibilidad y la innovación. La gran respuesta a las dos convocatorias del PERTE digital confirma el compromiso de las comunidades de regantes por hacer un uso lo más eficiente posible de los recursos hídricos y energéticos y permitirá incorporar a la gestión del regadío herramientas avanzadas de digitalización, inteligencia artificial, automatización, monitorización y análisis de datos que optimizarán la toma de decisiones y la eficiencia en el uso del agua.







