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sábado, junio 15, 2024
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El sector avícola no aguanta más

Las consecuencias de un parón en la producción pueden desencadenar en un desabastecimiento de carne de pollo a partir de finales de enero o principios de febrero

Aitana Sánchez

Ya lo advirtieron. El sector avícola ya avisó que, si no se solucionaba la situación del elevado coste de los gastos de producción, los granjeros dejarían de recibir pollos a partir del 24 de diciembre de forma indefinida.

Más de 100 granjas andaluzas, que equivalen a 173 naves de casi cuatro millones y medio de plazas pollos, respaldadas por la asociación Defiende tu Avicultura, solicitaron a AVINATUR una reunión “urgente” para buscar una solución a esta problemática.

La situación es similar en el resto de España. Fernando Esteban tiene una granja de pollos en Cogeces del Monte (Valladolid) y concuerda en que la situación del sector es alarmante. “No ha cambiado nada en prácticamente 20 años y los costes de producción se han desbordado en todos los aspectos: biomasa, gas, gasóleo, la luz, la materia prima para las camas, etc. Todo se ha encarecido, los contratos siguen siendo muy bajos y la gente no puede soportarlo”, lamenta.

Como relata Fernando, en Castilla y León se ha intentado negociar con muchas integradoras, y se ha conseguido “alguna pequeña mejora” en los contratos, pero “la situación sigue siendo muy delicada”.  Las consecuencias de este parón pueden desencadenar en un desabastecimiento a partir de finales de enero o principios de febrero.

Medidas sostenibles de Europa

Por otro lado, el sector avícola se enfrenta a otro “problema”, el Pacto Verde Europeo, un paquete de iniciativas políticas que buscan situar a la Unión Europea en el camino hacia la transición ecológica. El sectorve esta reglamentación sobre sostenibilidad como una amenaza para la producción de la carne de ave.

Estas medidas incluyen una reducción del número de pollos en las granjas. “Una granja que ahora mismo cría 30.000 pollos pasaría a criar unos 10.000 o 12.000. Ahí la rentabilidad se cae”, advierte Fernando.

El número de pollos se reduce, pero los gastos siguen siendo los mismos. “Es exactamente el mismo gasto de calefacción, de materia prima, etc., para una granja de 10.000 pollos que para una de 30.000. O sube el precio de la carne o no será rentable criar ese tipo de pollo para los granjeros. El pollo va a ser un artículo de lujo”.

La Asociación Interprofesional Española de Carne Avícola, Avianza, estima que las políticas del Pacto Verde Europeo harán que se triplique el precio de estos productos, pudiendo alcanzar los 15-20 euros el kilo en el caso de la pechuga de pollo en granja convencional.

Jordi Montfort, secretario general de Avianza

El secretario general de Avianza, Jordi Montfort, coincide con Fernando Esteban. “Este incremento supondría para la mayoría de los españoles convertir el pollo en un producto de lujo para las familias, que perderían la posibilidad de acceder a una proteína de muy alta calidad”.

De acuerdo con los datos de un informe de esta organización, la normativa en materia de bienestar animal propuesta por la Comisión Europea llevará a una reducción de casi un 70% de la superficie útil de las granjas. “Es como si se cerrasen 3.500 granjas, de las 5.000 actuales. Se necesitarían construir esas 3.500 granjas para compensar y abastecer el nivel de demanda actual”, argumenta Montfort.

Además, plantean que “para compensar y abastecer el mercado habría que construir alrededor de un 73% más de naves, lo que supondría una inversión de más de 1.800 millones de euros”.

Por último, el secretario general de Avianza lamenta que todas estas circunstancias harían “retroceder en los avances en genética que permiten en la actualidad ser la producción más sostenible, eficiente y responsable con el medio ambiente y garantizar la seguridad alimentaria”.

Transporte de animales

La nueva normativa de la Unión Europea también incluye la protección de los animales durante el transporte, que persigue el objetivo de salvaguardar el bienestar animal y evitar lesiones o un sufrimiento innecesario a los animales.

Recorte de horarios cuando existan altas temperaturas; reducción del número de animales por metro cuadrado dentro de los camiones; carga y descarga supervisada por un veterinario, y tiempos máximos de viaje, son algunos de los requerimientos de la normativa.

Avianza también tiene algo que decir ante esta medida que ya está en vigor. Para esta organización, estos requisitos suponen “tener que aumentar en un 22% la flota de camiones, unos 505 por semana, y aumentar los costes por nocturnidad, tanto de los camioneros como de los veterinarios y personal implicado en la carga/descarga”.

Además, Avianza asegura que está normativa será “menos eficiente que la aplicada hasta el momento”, ya que “al aumentar la flota, aumentarán las emisiones de CO2, el consumo de carburantes, etc.”, concluye Jordi Montfort.

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