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La ganadería será sostenible si es rentable

La digitalización, los sensores, la automatización y el análisis de datos ya están cambiando la manera de gestionar las granjas

Juan Pascual

Hablar del futuro de la ganadería es hablar de una pregunta muy concreta: ¿qué necesitamos hacer hoy para que dentro de diez o quince años siga existiendo una actividad ganadera fuerte, competitiva, sostenible y capaz de atraer a una nueva generación?

Juan Pascual, vicepresidente para Francia, Iberia e Italia de Elanco Animal Health.

La respuesta dependerá de muchos factores: la evolución de los mercados, la regulación, la tecnología, las expectativas de los consumidores o la capacidad del sector para atraer y retener talento. Pero hay una condición que atraviesa todas ellas: la rentabilidad.

La rentabilidad no es contraria a la sostenibilidad. Es una de sus condiciones. Una granja que no puede ser rentable difícilmente podrá afrontar las inversiones necesarias para mejorar sus instalaciones, incorporar nuevas tecnologías, avanzar en bienestar animal o reducir su impacto ambiental.

Por eso, cuando hablamos de sostenibilidad, debemos hacerlo desde una visión integral. Una actividad sostenible tiene que ser económicamente viable, ambientalmente responsable y socialmente capaz de generar oportunidades y mantener vivo el territorio. Las tres dimensiones están conectadas y no pueden abordarse por separado.

La tecnología tendrá un papel cada vez más importante en esta transformación. La digitalización, los sensores, la automatización y el análisis de datos ya están cambiando la manera de gestionar las granjas. Bien utilizados, estos recursos pueden ayudar a mejorar la eficiencia, anticipar problemas, optimizar recursos y tomar mejores decisiones.

Pero la tecnología no puede convertirse en un fin en sí misma. Su verdadero valor estará en su capacidad para facilitar el trabajo de los ganaderos y contribuir a que las granjas sean más eficientes, competitivas y sostenibles.

Lo mismo ocurre con la evolución de las exigencias sociales y ambientales. El futuro no pasa por elegir entre producir alimentos o proteger el medio ambiente, sino por encontrar nuevas formas de hacer ambas cosas mejor.

La mejora de la eficiencia, la salud y el bienestar animal, la gestión responsable de los recursos y la reducción del impacto ambiental deben formar parte de una misma estrategia.

Hacer de la ganadería una opción de futuro

Si queremos que exista una ganadería dentro de diez o quince años, necesitamos que haya personas que quieran dedicarse a ella. El relevo generacional no se conseguirá únicamente con vocación. Necesitamos una actividad rentable, profesionalizada, innovadora y capaz de ofrecer oportunidades de futuro.

El ganadero y la ganadera del futuro serán también gestores, empresarios, usuarios de tecnología y tomadores de decisiones basadas en datos. Para ello necesitarán formación, herramientas y un entorno que favorezca la inversión y la innovación.

También será fundamental reforzar la relación con la sociedad. El consumidor quiere conocer cada vez más sobre el origen de los alimentos y la manera en que se producen. El 77% de los ciudadanos encuestados en el informe Ganadería 5:00 a. m. reclama más información sobre la trazabilidad de los alimentos de origen animal, mientras que un 43% estaría dispuesto a pagar más por productos que respondan a determinados criterios de bienestar animal y sostenibilidad.

Estos datos muestran una oportunidad: existe interés. Corresponde al sector responder con transparencia, información y capacidad de diálogo.

La ganadería del futuro no se construirá únicamente a partir de nuevas tecnologías o de nuevas normas. Se construirá granja a granja, decisión a decisión y generación a generación.

Por eso, cuando pensemos en qué ganadería queremos dentro de diez o quince años, deberíamos hacernos una pregunta muy sencilla: ¿qué necesitamos hacer hoy para que esa ganadería sea posible?

La respuesta pasa por producir mejor, cuidar mejor, innovar y anticiparse a los cambios. Pero también por garantizar que quienes trabajan en el sector puedan hacerlo de forma rentable y con una perspectiva de futuro. Porque una ganadería verdaderamente sostenible debe ser también una ganadería competitiva, viable y atractiva para quienes tendrán que tomar el relevo.

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