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El abonado se reinventa: 387 municipios de la región son zonas vulnerables a los nitratos

La superficie afectada por contaminación de aguas aumenta en más de 10.000 kilómetros cuadrados en Castilla y León. Los agricultores deben ajustar al máximo sus aportes de nutrientes al suelo para permanecer dentro de la legalidad

La campaña de abonado llega este año marcada por una severa limitación, ya que la Consejería de Fomento y Medio Ambiente ha aprobado un nuevo mapa de las zonas vulnerables a la contaminación de aguas por nitratos. La superfice afectada pasa de 67 a 387 municipios y aumenta en más de 10.000 kilómetros cuadrados, según el texto publicado en el Bocyl el 20 de junio.

Para la consejería dirigida por Juan Carlos Suárez-Quiñones, la contaminación por nitratos es un problema de salud pública, ya que limita el abastecimiento de agua a las poblaciones afectadas y obliga a disponer de costosos sistemas de depuración.

Además, desde el punto de vista medioambiental se produce una eutrofización –contaminación por exceso de nutrientes- de las aguas, causando pérdidas de biodiversidad en los ecosistemas. El origen de este nitrógeno procede, “al menos en parte”, de los excesos de aportes a los cultivos realizados con abonos sintéticos y orgánicos, según la Junta.

El 20% del suelo agrario

El texto del decreto declara 24 zonas vulnerables integradas por 387 municipios, frente a las 10 zonas y 67 municipios que contenía el decreto anterior, de 2009. Se trata de un texto “muy ambicioso”, que aumenta en más de 10.000 kilómetros cuadrados la superficie declarada como zona vulnerable. Se pasa de 2.340 kilómetros cuadrados a 14.414.

Esto supone tener una figura de protección sobre el 15% de la superficie de la comunidad, que representa el 20% de la superficie agraria útil de Castilla y León.

¿Qué comarcas?

Las 24 zonas se distribuyen de la siguiente manera:

Ávila: la Moraña.

Burgos: zonas de Aranda de Duero, Aluvial Miranda de Ebro, Aluvial del Oca, Aluvial del Tirón, Castrojeriz-Villadiego, Ibeas de Juarros y algún municipio del Esgueva.

León: la zona Páramos de León.

Palencia: zona Campos-Astudillo, Páramo de Esgueva y Páramo de Torozos.

Salamanca: Armuña-Peñaranda, Armuña-Salamanca y Campo Charro.

Segovia: Churrería, Arenales y Cantimpalos-Segovia.

Soria: Ágreda-Ólvega, Almazán y Fuentes Cantos.

Valladolid: Arenales, Churrería, Medina, Páramo de Esgueva, Páramo de Torozos y Tordesillas.

Zamora: Villafáfila y Zamora.

Se puede consultar el listado de municipios en el siguiente enlace

Cómo se han definido las zonas

Las zonas vulnerables incluyen no solo aquellos municipios donde se detecta la contaminación, sino que abarcan otros municipios próximos, ya que la contaminación puede estar introduciéndose en un sitio y detectándose en otro, apunta la Junta.

La elaboración del texto ha sido fruto de un largo proceso para recoger todas las evidencias científicas detectadas, así como los intereses y sensibilidades de todos los sectores de la comunidad. El decreto es un exigencia europea, de conformidad con la directiva aprobada hace casi dos décadas, en 1991, relativa a la protección de las aguas contra la contaminación por nitratos.

Este nuevo decreto “da un paso más en la protección del medio ambiente, que debe ser un elemento esencial para la consecución de una calidad ambiental compatible con el desarrollo sostenible”, como subrayan desde Medio Ambiente.

Código de Buenas Pácticas Agrarias

Con el decreto se ha aprobado el Código de Buenas Prácticas Agrarias (CBPA), que pone a disposición del sector agrario la información para que la actividad no perjudique la capacidad de los suelos -su naturaleza y composición, como su pH, humedad, contenido de nutrientes, composición química, etc.- y mantenga su calidad, mejore la productividad de los cultivos, adopte medidas preventivas frente a la contaminación de las aguas y, en definitiva, “para que realice una actividad agrícola racional”.

Planes de fertilización

Los agricultores deberán desarrollar planes de fertilización que tengan en cuenta todos los aportes de nitrógeno, como los nitratos en las aguas de riego, restos de las cosechas anteriores o de anteriores aportes, etc.

El CBPA tiene carácter obligatorio en esas zonas y voluntario en el resto. Para la Junta, “es el marco para una agricultura compatible con el medio ambiente, en consonancia con una utilización racional de los fertilizantes”.

 

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