Las aguas subterráneas necesitan mayor protagonismo en el debate nacional sobre el regadío. Su complejidad administrativa, las diferencias entre territorios y la necesidad de mejorar la coordinación entre las administraciones y los usuarios hacen necesario avanzar hacia un modelo de gestión adaptado a las particularidades de cada zona.
Así lo defiende José Joaquín Gómez, presidente de la Comunidad de Usuarios de Aguas Subterráneas (CUAS) Mancha Occidental II y representante de las aguas subterráneas en la Federación Nacional de Comunidades de Regantes de España (Fenacore).
«Es muy importante darle voz a las aguas subterráneas, que son las grandes olvidadas del regadío español», afirma.

Gómez anima a los profesionales a participar en el VI Congreso Nacional de Regadíos de Aguas Subterráneas, organizado por Revista Campo y previsto para el 26 de noviembre en Valladolid, donde precisamente se pondrá voz a esta circunstancia.
Más medios para una gestión compleja
La gestión de los acuíferos presenta particularidades que dificultan aplicar soluciones uniformes. La situación de las masas de agua, la presión extractiva y las necesidades de los aprovechamientos varían entre territorios, lo que exige una planificación ajustada a cada realidad. «Cada zona es un modelo diferente», señala Gómez.
A esta diversidad se suma la carga administrativa que soportan las comunidades de usuarios. El presidente de la CUAS Mancha Occidental II pone como ejemplo su propia entidad, que gestiona más de 9.500 aprovechamientos, una dimensión que ilustra la complejidad de atender las necesidades de los usuarios y tramitar sus solicitudes.
«Más medios y más compromiso por parte de la Administración. De verdad, echamos mucho en falta eso», reclama.
Por ello, considera prioritario reforzar los recursos disponibles y agilizar los procedimientos. Aunque reconoce los avances realizados por las comunidades de usuarios, recuerda que estas entidades, pese a su condición de corporaciones de derecho público, no cuentan por sí solas con todas las competencias necesarias para asumir una gestión integral del recurso.
Coordinación entre administraciones y usuarios
Gómez defiende un modelo en el que trabajen conjuntamente las confederaciones hidrográficas, las comunidades de usuarios y las comunidades autónomas. Estas últimas, sostiene, también deben participar en la ordenación territorial vinculada a las aguas subterráneas.
La coordinación entre estos actores resulta fundamental para responder a las necesidades de cada territorio y mejorar la gestión del agua. En este contexto, el intercambio de experiencias entre comunidades con problemáticas diferentes puede ayudar a identificar soluciones y trasladar las demandas de los usuarios a las administraciones.
Un punto de encuentro para el sector
El VI Congreso Nacional de Regadíos de Aguas Subterráneas permitirá abordar estos desafíos desde distintas perspectivas. La cita estará precedida, el 25 de noviembre, por el III Encuentro Nacional de Comunidades de Usuarios de Aguas Subterráneas (CUAS) y el I Encuentro Nacional de Técnicos del Agua.
El programa incluye espacios de trabajo sobre el papel de los jóvenes en el regadío y la labor de los técnicos de las comunidades de regantes, además de una jornada específica para las CUAS. Para Gómez, reunir a estos perfiles permite compartir conocimiento y reforzar los vínculos entre los profesionales del sector.
Su objetivo es contribuir a «unir al regadío español», pese a las diferencias territoriales y a los distintos sistemas de aprovechamiento del agua. Una colaboración que considera necesaria para dar mayor visibilidad a las necesidades de las aguas subterráneas.







