InicioGeneral¿Puede España plantar cara al gigante californiano de los frutos secos?

¿Puede España plantar cara al gigante californiano de los frutos secos?

El presidente de ASEFRUSE, Alejandro Herrero, advierte de la presión que la oferta estadounidense ejerce sobre los precios de la almendra, el pistacho y la nuez, mientras España apuesta por calidad, diferenciación y aumento de producción.

El sector español de frutos secos afronta una nueva campaña marcada por la presión de la oferta internacional y, especialmente, por el peso creciente de Estados Unidos en el mercado europeo. Para Alejandro Herrero, presidente de la Asociación Española de Frutos Secos (ASEFRUSE), la capacidad productiva, logística y comercial de la agricultura estadounidense está condicionando de forma directa los precios y los márgenes de la cadena española.

La situación cobra especial relevancia en un momento en el que Europa continúa dependiendo de las importaciones para cubrir su demanda. Según datos difundidos recientemente a partir del informe del

USDA sobre el mercado europeo, la Unión Europea importó frutos secos por valor de unos 9.700 millones de dólares en 2025 y Estados Unidos fue su principal proveedor, con el 38% del total.

España ocupa una posición particular dentro de este escenario. Es uno de los principales productores europeos, pero también cuenta con una potente industria de transformación, procesado, envasado y distribución que necesita un suministro estable y homogéneo de materia prima. En este contexto, California desempeña un papel determinante, especialmente en la almendra.

Alejandro Herrero, presidente de la Asociación Española
de Frutos Secos

“No podemos competir a volumen ni entrar en una guerra de costes puros contra las grandes plantaciones de California. la estrategia española debe pasar por la diferenciación, la calidad y el valor añadido»

La almendra, el principal frente de competencia

La almendra es el producto en el que la influencia estadounidense resulta más evidente. Estados Unidos mantiene una posición dominante en el mercado mundial y es también el principal origen de la almendra importada por España. Los datos confirman que la mayor parte de la almendra que llega al mercado español procede de Estados Unidos.

La dependencia de este suministro tiene una consecuencia directa sobre el productor nacional: las cotizaciones españolas están muy condicionadas por la evolución del mercado internacional.

Herrero describe la situación como un “estado de tensión constante” para el agricultor, ya que los movimientos de la almendra estadounidense terminan trasladándose al mercado español. “En los escenarios bajistas, esa presión puede comprometer especialmente la rentabilidad de las explotaciones tradicionales y de secano”, advierte.

La competencia se produce, además, en un momento en el que España está aumentando su propia capacidad productiva. Las organizaciones agrarias y sectoriales estiman para la campaña 2026/27 una cosecha de almendra de 135.250 toneladas, un 6,6% más que en la campaña anterior y un 33% por encima de la media de los últimos cinco años. La superficie productiva alcanza ya las 645.964 hectáreas.

El reto, por tanto, no es únicamente producir más, sino conseguir que ese crecimiento se traduzca en mayor rentabilidad para el agricultor.

Pistacho: España aumenta producción, pero Estados Unidos sigue marcando el mercado

El segundo gran frente es el pistacho. California ha incrementado con fuerza su superficie productiva durante los últimos años, reforzando su posición junto a Irán como una de las grandes potencias mundiales.

España, entretanto, está protagonizando una rápida expansión del cultivo. El país ya se ha situado como quinto productor mundial y contaba en 2025 con cerca de 90.000 hectáreas de pistacho, de las que unas 69.400 se concentraban en Castilla-La Mancha.

Para el presidente de ASEFRUSE, este crecimiento permitirá reducir progresivamente la dependencia española de las importaciones procedentes de Irán y Estados Unidos. Sin embargo, el aumento de la producción nacional convivirá durante años con las compras exteriores debido al crecimiento del consumo.

El pistacho español cuenta, además, con un argumento diferencial: su posicionamiento en segmentos de calidad, explica Herrero, aunque reconoce que la presión sobre los precios también empieza a sentirse.

“Nuestro pistacho de calidad diferenciada todavía encuentra un refugio frente al volumen masivo norteamericano”,

La nuez completa el mapa de la presión exterior

La nuez constituye el tercer gran producto en el que el sector español percibe una fuerte competencia estadounidense.

La entrada de nuez de Estados Unidos, caracterizada por una elevada homogeneidad de calibres y una oferta muy estandarizada, ejerce presión tanto sobre el producto nacional con cáscara como sobre la nuez en grano.

España mantiene una elevada necesidad de suministro exterior. En 2024 las importaciones españolas de nueces rondaron las 34.272 toneladas, mientras Estados Unidos se encontraba entre los principales países proveedores.

El patrón se repite en una industria transformadora y un mercado consumidor de grandes dimensiones requieren volúmenes constantes que la producción española no siempre puede garantizar.

Un mercado europeo cada vez más abierto a Estados Unidos

La posición de los operadores estadounidenses puede adquirir todavía mayor relevancia en el mercado comunitario. La Unión Europea abrió en 2026 un contingente arancelario de 500.000 toneladas para determinados frutos de cáscara procedentes de Estados Unidos, con un tipo contingentario del 0%.

El peso comercial de Estados Unidos ya era considerable antes de este cambio. En 2024, la UE importó desde ese país 926 millones de euros en almendra sin cáscara, 711 millones en pistachos con cáscara y 308 millones en nueces sin cáscara, según datos de Eurostat procesados por FEPEX. En el caso español, las importaciones estadounidenses de los productos analizados alcanzaron 543 millones de euros, con la almendra y el pistacho como principales partidas.

Este contexto explica la preocupación del sector español por la evolución de los márgenes.

«el problema no procede de un único factor, sino de la combinación de unos costes de producción elevados, la presión de las importaciones y una climatología cada vez más incierta»

Competir por diferenciación, no por volumen

Ante este escenario, ASEFRUSE considera que España no debe intentar reproducir el modelo californiano. “La alternativa pasa por aprovechar las características propias de la producción nacional”.

En almendra, el sector está avanzando en la reconversión varietal, con variedades de floración tardía y mayor productividad, al tiempo que aumenta el interés por la calidad diferenciada y la producción sostenible.

El objetivo es construir una posición competitiva basada en atributos que no dependan exclusivamente del precio.

“No tememos a la competencia internacional si esta se produce en igualdad de condiciones”

Herrero, sitúa precisamente en la volatilidad de las cotizaciones y el estrechamiento de los márgenes uno de los principales problemas actuales del sector.

La paradoja es que la demanda juega a favor. Los frutos secos se han consolidado como parte de las tendencias de alimentación saludable y el consumo mantiene perspectivas positivas. El problema, según ASEFRUSE, está en conseguir que ese crecimiento de la demanda se traslade también a todos los eslabones de la cadena productiva.

España afronta así una doble realidad: produce cada vez más frutos secos, pero continúa necesitando grandes volúmenes de importación para alimentar a su industria y a su mercado. En ese equilibrio entre producción nacional, dependencia exterior y creciente competencia internacional se juega buena parte del futuro del sector español.

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