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Una campaña de fertilización eficiente

Los precios disparados no pueden hacernos olvidar que el abonado es una parte fundamental de nuestra actividad. Siempre de la mano de la tecnología, determinadas claves nos ayudarán a maximizar los beneficios del fertilizante

Ricardo Ortega

Si hay algo que está condicionando a la campaña de 2026 es el precio de los insumos, que se ha disparado justo después de finalizadas las lluvias de un invierno históricamente húmedo.

La primavera ha llegado casi sin dejar margen para realizar un abonado en condiciones, lo que viene a ofrecer la tormenta perfecta para aquellos que siempre han hecho bien las cosas y tienen intención de seguir por el mismo camino.

Por eso desde el sector fabricante se recuerda la necesidad de no dejar de lado la fertilización, si bien con la obligación de llevar al máximo el concepto de la eficiencia: el sacar el máximo partido a cada unidad de fertilizante.

Los productores españoles de abono, agrupados en ANFFE, han reforzado su habitual mensaje de emplear fertilizantes con buena calidad física y química. “Se deben emplear los más adecuados en función de las características químicas y físicas del suelo, la meteorología y las exigencias nutritivas del cultivo”.

Dicho de otro modo, se deben aportar los nutrientes “en función de las necesidades para el óptimo rendimiento del cultivo” y, en ese sentido, recuerdan que una de las fórmulas más adecuadas es la fertirrigación, que permite aportar nutrientes y tratamientos de forma localizada y aprovechando el riego.

Por eso recuerdan que se deben utilizar fertilizantes específicos para este tipo de riego y que el nitrógeno nítrico “es el más adecuado por su rápida absorción”.

¿Qué dosis?

La dosis óptima de nutrientes se debe calcular a partir de hacer un balance de entradas y salidas de los diferentes elementos.

Respecto a las entradas, el balance considerará el contenido en nutrientes del suelo y su disponibilidad por el cultivo, los nutrientes que se aportan con el agua de riego y con la materia orgánica disponible en la explotación, por ejemplo atendiendo a su coeficiente de mineralización.

En cuanto a las salidas, las necesidades se calcularán teniendo en cuenta las extracciones de la cosecha según los rendimientos esperados.

De este modo, desde ANFFE se anima a “calcular el óptimo económico” para maximizar “la rentabilidad de los fertilizantes en función de su precio y del de la cosecha”.

Cuestión diferente es el ‘cuándo’. En el plano teórico, los nutrientes se deben aplicar en el momento idóneo, de acuerdo con la disponibilidad de los nutrientes, su forma química y el momento de mayor necesidad del cultivo, siempre sin perder de vista la meteorología.

Además, se recuerda que es oportuno fraccionar su aplicación siempre que sea posible, “especialmente en los fertilizantes nitrogenados”, y que en el riego por goteo lo idóneo es aplicar de forma constante los fertilizantes, “ajustándolos a las necesidades de la planta y controlando su concentración en el agua para no incrementar la salinidad”.

Aplicación homogénea

Otras claves son la de utilizar las técnicas de aplicación “que permitan una dosificación lo más homogénea y precisa posible” y la de calibrar las abonadoras en función de las especificaciones del fabricante, así como de las características físicas del fertilizante.

Del mismo, modo, se recuerda la necesidad de mantener en buen estado los equipos de aplicación para optimizar la distribución.

En regadío, los nutrientes se deben aportar en el agua de riego “siempre que sea posible”.
Desde ANFFE se recomienda aplicar los nutrientes cerca de las raíces, “teniendo en cuenta su movilidad en el suelo”, y enterrar los fertilizantes siempre que el cultivo lo permita.

Geopolítica

Urbano Herrero, gerente de Fitesa, subraya la estrecha relación entre el mercado de fertilizantes y la geopolítica. “El abono está directamente ligado a la energía. Una escalada de tensión en Oriente Medio genera incertidumbre inmediata, especialmente en los nitrogenados”, subraya.

El mercado ha tardado poco en reaccionar a los informativos. “Varias compañías han retirado cotizaciones y estamos viendo subidas significativas en productos como la urea”, destaca, aunque subraya que no hay amenaza de desabastecimiento.

«Más que un problema de disponibilidad, lo que refleja ahora mismo el mercado es un alto nivel de incertidumbre y volatilidad en los precios», advierte.

En este momento, para Herrero “el verdadero reto del sector no reside únicamente en el precio de los fertilizantes, sino en mejorar su eficiencia agronómica.

Según señala, el uso racional de nutrientes “será cada vez más determinante para la rentabilidad de las explotaciones”, especialmente en un escenario marcado por mayores exigencias regulatorias y una fuerte volatilidad en el precio de los insumos.

“La competitividad no vendrá de aplicar más nitrógeno, sino de aplicarlo mejor”, remacha.

El nitrógeno más eficiente

Hoy como ayer, la fertilización sigue siendo un factor fundamental de las explotaciones; un elemento necesario si se desea obtener producción, en cantidad y en calidad.

Teniendo en cuenta que la lluvia del invierno ha acortado el margen para todo, el agricultor “debe escoger el fertilizante con el nitrógeno más eficiente, es decir, el que tenga mayor capacidad para ser absorbido por la planta cuanto antes”, subraya José Ángel Cortijo, de Fertiberia.

Como el productor sabe, “el nitrógeno se puede presentar en forma ureica, amoniacal o nítrica y hará bien en escoger un producto con parte nítrica, que no requiera un proceso de transformación en el suelo”.

Al mismo tiempo, debe dar prioridad a los productos que lleven una parte de azufre, ya que las lluvias abundantes del invierno pueden haber lavado gran parte de este elemento.

Otro dato que hay que tener en cuenta es que algunos agricultores no han podido realizar un correcto abonado de fondo, y en estos casos también es muy importante que el nitrógeno venga acompañado de una parte de azufre.

Para Cortijo, una de las claves de la fertilización reside en escoger el producto que necesitan el suelo y la planta, “lo que hace muy relevante que el agricultor conozca bien su tierra”. Encargar un análisis de suelo es aquí la mejor de las herramientas, sobre todo si se deja en manos de un técnico con capacidad para interpretar el resultado.

No es la primavera de 2026 el momento más propicio para ello, más que nada porque no queda tiempo, pero el representante de Fertiberia anima al productor a aprovechar los análisis de otros años. “Una analítica bien hecha nos puede valer para un periodo de cinco o siete años si en ese tiempo hemos hecho bien las cosas en materia de abonado”, subraya.

Tecnología y agronomía

Internet también nos ofrece servicios en los que se nos muestran imágenes satelitales del desarrollo vegetativo de una parcela a lo largo de años. “Son herramientas de gran utilidad que, sin embargo, no nos pueden hacer perder de vista que la tecnología debe ir de la mano de la agronomía”, según Cortijo, para quien “debemos ser capaces de interpretar la información que se nos ofrece a partir de nuestro propio conocimiento, de nuestra propia experiencia”.

Por otro lado, existen herramientas disponibles en la red que nos ayudan a la hora de diseñar una estrategia de abonado en caso de que no dispongamos de otra información sobre nuestra tierra.

Por ejemplo, determinadas aplicaciones nos ofrecen valores medios de una zona determinada, una información que el agricultor puede aprovechar como guía aproximada.

Es el caso del servicio Sativum, desarrollado en Castilla y León por Itacyl y que desde febrero de 2025 permite la descarga de datos de parcelas y el envío al cuaderno digital de explotación (CUE) en las comunidades autónomas de Andalucía, Aragón, Madrid, Navarra, Baleares y Murcia.

Sativum es un desarrollo informático “multiplataforma” que integra tecnologías de teledetección y sistemas de información geográfica (SIG) para la gestión y el análisis de la información de las parcelas agrícolas desde cualquier dispositivo.

Entre sus funcionalidades vinculadas a la teledetección, destaca el seguimiento de parcelas mediante imágenes de satélite Sentinel-2 del programa Copernicus. Esta función permite analizar la evolución espacial y temporal de los cultivos, evaluar su crecimiento, detectar anomalías que afectan a la totalidad de la parcela o incluso a zonas concretas.

Estas capacidades facilitan la realización de comparativas espaciales entre parcelas de la propia explotación o de otras, de modo que contribuye a identificar buenas prácticas agronómicas.

Agricultura de precisión

Desde el punto de vista de la tecnología SIG, Sativum permite la visualización y gestión georreferenciada de las parcelas. También la superposición de capas de información y la zonificación dentro de una parcela para la aplicación de insumos con dosificación variable.

Un gran avance desde la perspectiva de una agricultura de precisión basada en datos objetivos.

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