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El pistacho español rompe el calendario

Los técnicos hablan de un adelanto histórico de hasta un mes en la cosecha del pistacho español. La producción nacional se dispara con cientos de parcelas jóvenes que alcanzan su madurez productiva en un año marcado por una climatología favorable y una creciente demanda global

Emilio González Izquierdo

El mercado mundial de pistacho supera el millón de toneladas anuales y no deja de engordar. España se ha subido a ese tren con una velocidad de vértigo, pasando de tener una superficie residual a situarse entre los principales productores a nivel mundial con 90.000 hectáreas, por detrás de gigantes como Estados Unidos, Irán y Turquía. En apenas diez años, las hectáreas dedicadas a este cultivo se han disparado y cada ejercicio se suman centenares de nuevas hectáreas a la maquinaria productiva, secundada por multitud de agricultores que creen haber encontrado en este leñoso la alternativa más rentable a los cultivos tradicionales.

Cosecha de pistacho variedad Sirora en El Carpio (Valladolid). Adrián Jiménez

Castilla-La Mancha, Andalucía y Aragón siguen siendo las principales zonas productoras de pistacho, aunque Castilla y León se ha convertido en la zona de mayor expansión, aprovechando que las condiciones climáticas actuales le sientan como un guante a un árbol que pide inviernos fríos y veranos calurosos.

La campaña de 2026 llega marcada por un adelanto brutal, tanto en la maduración como en la cosecha, coincidiendo con el momento en que las explotaciones plantadas entre 2016 y 2020 por fin despiertan y alcanzan una madurez productiva estable. A esto se suma el bajón de producción en otros países del globo, lo que deja al pistacho español en una posición de privilegio ante una demanda europea que exige producto local y con menor huella de carbono que el que viene en contenedor desde el otro lado del mundo.

Cosecha de pistacho variedad Sirora en El Carpio (Valladolid). Adrián Jiménez

Agronómicamente, el año ha sido complicado para otros cultivos, pero el pistacho lo ha agradecido. Las lluvias abundantes de principios de primavera cargaron el perfil del suelo y las temperaturas altísimas del verano terminaron de redondear la faena, disparando los rendimientos especialmente en las parcelas de regadío que pudieron aguantar el tirón.

Adrián Jiménez, productor, ingeniero agrícola y asesor técnico especializado en el cultivo del pistacho, lo vive desde la trinchera en la provincia de Valladolid y no duda al calificar lo que está pasando en el campo.

“El cultivo se ha adelantado de media entre dos y tres semanas. Algunas parcelas y algunas variedades se podrían haber recolectado incluso con un mes de antelación respecto al año pasado»

Adrián Jiménez, productor, ingeniero agrícola y asesor técnico especializado en el cultivo del pistacho

«Por mi experiencia de 17 años de cultivo aquí en Castilla y León, yo siempre he dicho que antes del 25 de septiembre nunca había habido ningún pistacho maduro, y esta campaña, sobre el 25 de agosto le había”

Jiménez apunta que los volúmenes se disparan por la conjunción de árboles que llegan a su edad adulta y un clima que, si se sabe gestionar con agua, responde con creces. Una maduración como siempre un pelín heterogénea por nuestras condiciones climáticas, pero en cantidad también más elevada.

“Una campaña 2026 marcada por dos parámetros fundamentales: parcelas jóvenes que van teniendo una edad y entran en producción»

«y parcelas adultas que se adaptan a la buena climatología, salvan las heladas y aprovechan un verano caluroso que ayuda a elevar bastante su producción, sobre todo en las parcelas de regadío”

Los números de la cosecha española prevista para este 2026 reflejan esta inercia alcista. Víridi Horizons, el operador vertical especializado en el sector, estima que la producción nacional se moverá entre 12.000 y 14.000 toneladas.

Cifras que parecen enormes hoy, pero que son solo la punta del iceberg si se mira el mapa de plantaciones. España tiene ya cerca de 90.000 hectáreas plantadas, pero apenas un 20% está en producción real. El 80 por ciento restante son plantaciones jóvenes que irán arrojando kilos al mercado de forma progresiva en los próximos años, lo que garantiza que la oferta nacional no hará más que crecer.

Cosecha de pistacho variedad Sirora en El Carpio (Valladolid). Adrián Jiménez

“Esta semana estamos recogiendo pistachos en El Carpio, en la comarca de Medina del Campo (Valladolid)»

La realidad de la cosecha en campo se traduce en días de nervios y maquinaria a tope cuando llega el momento de la verdad. “Se está en plena campaña de recolección ahora mismo, como siempre el pico de la campaña es muy estresante porque todo se da, como todas las campañas, casi en el mismo tiempo, aunque se va solapando por las diferentes variedades”. Este año el pico se adelantará bastante, afirma Jiménez.

«Son árboles con 6 años, de la variedad Sirora, una de las más tempranas y productivas de la zona»

«también debido a las pequeñas mejoras en el manejo que se van consiguiendo por los trabajos de campo, por los técnicos que estamos ahí a pie de parcela intentando mejorar el cultivo”

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