Emilio González Izquierdo
El avance del tomate de Marruecos ha provocado un retroceso de la producción y la exportación de tomate comunitario. Esta situación se agravó tras la modificación del Acuerdo de Asociación con la UE, publicada el 2 de octubre, en la que se permite, de forma provisional, la ampliación de las producciones del Sahara Occidental, de lo que se beneficia Marruecos. FEPEX demanda que el Parlamento Europeo no ratifique este Acuerdo en próximos meses.
En palabras de Juan Jesús Lara, presidente del Comité de Tomate de FEPEX, la producción y comercialización de tomate es uno de los pilares históricos de la agricultura española y europea. Regiones como Almería, Granada, Murcia, Alicante o Canarias han construido un tejido económico y social alrededor de este cultivo, generando cientos de miles de empleos directos e indirectos.
No obstante, en los últimos 10 años la producción española de tomate para consumo en fresco ha experimentado un alarmante descenso. La exportación española de tomate a la Unión Europea ha caído un 34%, mientras que las importaciones españolas de tomate de Marruecos han crecido un 149%.
De acuerdo con los datos publicados por FEPEX, Las exportaciones de tomate marroquí a la Unión Europea han aumentado un 52% desde el 2012, año en el que entró en vigor el protocolo agrícola del Acuerdo de Asociación.
La situación en la que queda el agricultor comunitario es muy preocupante, ya que, debe cumplir las estrictas normas laborales, sociales, medioambientales y fitosanitarias impuestas por la Unión Europea. Mientras que a su competidor marroquí no se le exige ningún cumplimiento.
Además, FEPEX alerta sobre dos sentencias clave del Tribunal de Justicia de la UE de 4 de octubre de 2024 que reconocían al Sáhara Occidental como un territorio distinto de Marruecos y que la propia Comisión Europea ha desvirtuado «privando al consumidor de transparencia y vulnerando principios básicos del derecho comunitario». Situación que puede afectar no sólo al tomate, sino también al resto de hortalizas.
Por todo ello, FEPEX considera que «el Parlamento Europeo no debe ratificar el Acuerdo de Asociación del mes de octubre. Consideramos también imprescindible que las instituciones europeas aseguren un régimen aduanero y de control diferenciado para las producciones originarias del Sahara Occidental y eviten que la política comercial de la UE contribuya, directa o indirectamente, a consolidar un modelo productivo que se apoya en asimetrías regulatorias incompatibles con los valores y principios de la UE».







