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martes, abril 23, 2024
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Los mercados siguen vueltos del revés dos años después de la agresión a Ucrania

La agresión rusa ya casi no nos quita el sueño y solapa sus escenas de horror con las que recibimos desde Gaza. Los conflictos internacionales aumentan los gastos de producción y tiran por los suelos el precio de las cosechas españolas

Ricardo Ortega

El 24 de febrero se cumplían dos años del inicio de la agresión rusa contra Ucrania, un conflicto que amenazó con estrangular la economía de occidente y del resto del mundo (la región afectada es una potencia mundial en producción de cereal, girasol, gas y fertilizantes), aunque la economía global fue capaz de estabilizarse y hallar un nuevo punto de equilibrio.

Esta guerra celebrada en la otra punta de Europa tiene mucho que ver con las protestas de los agricultores del viejo continente, puesto que ha contribuido como ningún otro factor a incrementar los costes de producción, fundamentalmente el precio de los fertilizantes.

Con todo, su efecto sobre las economías locales se está haciendo notar por otra vía: la Unión Europea ha decidido respaldar al país de Volodímir Zelenski por la vía de eliminar los aranceles a su grano. Ese trigo, ese girasol y ese maíz presionan de forma muy importante sobre los mercados, de forma muy especial sobre el español, en un contexto de escasa demanda.

Ucrania
Imagen: Viewsridge

En los últimos meses, además, ha surgido un nuevo conflicto que se ha venido a solapar con el ruso-ucraniano: el que enfrenta a Israel con Hamás. Gaza se ha convertido en el escenario de un crimen de guerra permanente, con escenas desgarradoras de niños asesinados que han partido en dos la opinión pública internacional.

Estamos ante un movimiento sísmico con réplicas en diferentes puntos de Oriente Medio y que ha terminado por impedir el paso de mercancías por el mar Rojo. La mano de Irán mece la cuna.

Gran parte de ese tráfico ‘rebota’ en dirección contraria y acaba recalando, precisamente, en los puertos españoles del Mediterráneo. Nueva presión sobre un maltrecho precio de la oferta.

Lo que la guerra iniciada por Putin ha dejado claro es que tanto la economía rusa como la ucraniana dependen de las exportaciones para sobrevivir. De ahí que barcos de mercancías e infraestructuras portuarias se hayan convertido en una de las dianas preferidas por ambos ejércitos. Aunque, eso sí, hace ya meses que no se produce ningún ataque de este tipo. ¿Acuerdo tácito entre las dos grandes potencias cerealistas?

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