InicioMercadosUE-Mercosur: más exportación, más competencia y nuevas reglas para el sector agro

UE-Mercosur: más exportación, más competencia y nuevas reglas para el sector agro

La aplicación provisional del acuerdo UE–Mercosur ya ha comenzado y el sector agroalimentario europeo entra en una nueva etapa marcada por más oportunidades comerciales… pero también por una competencia cada vez más intensa

Mari Carmen Masegosa

El acuerdo UE–Mercosur ya no es una previsión a futuro. Ya está empezando a aplicarse.

Desde el 1 de mayo de 2026 ha entrado en aplicación provisional el componente comercial del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, permitiendo que muchas de sus medidas comiencen ya a tener efectos reales sobre exportadores, importadores y cadenas internacionales de suministro.

Y esto cambia por completo el escenario para muchas empresas agroalimentarias europeas. Porque no estamos hablando únicamente de comercio internacional.

Estamos hablando de competitividad, acceso a mercados, logística, sostenibilidad y del futuro posicionamiento estratégico de un sector que cada vez opera en un entorno más complejo y globalizado.

España, como una de las principales potencias agroalimentarias exportadoras de Europa, será además uno de los países que más directamente notará el impacto del acuerdo.

Especialmente en sectores con fuerte vocación exportadora como:

  • frutas y hortalizas
  • aceite de oliva
  • vino
  • productos transformados
  • bebidas
  • o tecnología agroalimentaria.

Tras más de dos décadas de negociaciones, la Unión Europea y Mercosur —integrado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay— han puesto en marcha uno de los acuerdos comerciales más relevantes del mundo.

Según la Comisión Europea, el acuerdo dará acceso preferencial a un mercado de más de 295 millones de consumidores y consolida una relación económica entre dos bloques que representan cerca del 20 % del PIB mundial. Además, las empresas europeas exportaron a Mercosur más de 55.000 millones de euros en bienes en 2024 y cerca de 29.000 millones de euros en servicios en 2023.

Sobre el papel, las oportunidades son importantes.

Mercosur eliminará aranceles sobre más del 91 % de los productos europeos exportados al bloque sudamericano, mientras que la Unión Europea liberaliza aproximadamente el 92 % de las importaciones procedentes de Mercosur.

Y esto puede marcar una diferencia relevante para muchas empresas exportadoras europeas.

De hecho, la propia Comisión Europea estima que las exportaciones agroalimentarias europeas hacia Mercosur podrían aumentar cerca de un 49%, con crecimientos especialmente relevantes en frutas y hortalizas (+36%), bebidas (+53%) y lácteos (+102%).

Además, el acuerdo permitirá eliminar aranceles actualmente muy elevados en productos europeos como:

  • vino (27 %),
  • bebidas espirituosas (20-35 %),
  • chocolate (20 %),
  • productos de panadería y galletería (18 %),
  • o bebidas no alcohólicas (20-35 %).

La Comisión Europea calcula además que las empresas europeas podrían ahorrar alrededor de 4.000 millones de euros anuales en aranceles, convirtiéndose en el mayor ahorro arancelario generado hasta ahora por un acuerdo comercial de la UE.

Sin embargo, el verdadero impacto del acuerdo no se medirá únicamente en las cifras de exportación.

Se medirá en capacidad de adaptación.

Porque mientras Europa impulsa acuerdos comerciales y apertura internacional, también aumenta las exigencias relacionadas con sostenibilidad, trazabilidad, seguridad alimentaria, compliance y control documental.

Y ahí es donde muchas empresas pueden encontrarse con el verdadero reto. Hoy competir internacionalmente ya no depende únicamente del precio o del producto.

Compiten también:

  • la capacidad logística,
  • la eficiencia aduanera,
  • la trazabilidad,
  • la rapidez documental,
  • y la capacidad de adaptación operativa.

Desde mi experiencia en comercio internacional y aduanas, sigo viendo empresas que todavía consideran las aduanas como un simple trámite administrativo, cuando en realidad se han convertido en una herramienta estratégica clave para mantener competitividad internacional.

Porque reducir aranceles no significa automáticamente reducir complejidad.

Las normas de origen, los controles de cumplimiento, la gestión documental o la planificación logística seguirán siendo factores decisivos para aprovechar realmente las ventajas del acuerdo.

Además, distintos análisis del sector logístico internacional ya advierten de posibles tensiones futuras en infraestructuras portuarias, incremento de presión sobre cadenas de frío y necesidad creciente de soluciones multimodales a medida que aumenten los flujos comerciales entre ambas regiones.

La Comisión Europea insiste además en que las normas sanitarias y fitosanitarias de la UE “no son negociables” y que todos los productos importados deberán seguir cumpliendo los estándares europeos de seguridad alimentaria y control.

Aun así, la preocupación de parte del sector sigue existiendo, especialmente en productos considerados sensibles como carne bovina, azúcar, aves de corral o etanol.

Porque el verdadero reto ya no será únicamente exportar más.

Será mantener la competitividad en un mercado global donde las reglas cambian cada vez más rápido.

Y probablemente las empresas que antes entiendan cómo adaptarse al nuevo escenario comercial, revisar su estrategia internacional y profesionalizar su operativa aduanera y logística serán las que mejor posicionadas estén durante los próximos años.

Porque el acuerdo UE–Mercosur no marca únicamente una nueva etapa comercial entre dos bloques. Marca también un cambio profundo en la forma de competir dentro del comercio agroalimentario internacional.

Mari Carmen Masegosa. CEO Masegosa Dual Comex

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