Como en otros cultivos, el invierno lluvioso y la primavera seca han condicionado la evolución del cultivo en las fincas dedicadas a leguminosas. La mayor parte se encuentra en plena recolección en el sur de la Península, con unos resultados de lo más irregulares.
En Córdoba, las parcelas de habas (alubias o judías blancas) y guisantes ofrecen resultados muy dispares. En algunos casos el agricultor ni siquiera ha cosechado por unos rendimientos especialmente bajos. Por lo general la fórmula escogida es picar la planta y enterrar los restos como abono en verde.
En Huelva, las habas y guisantes también se han cosechado con rendimientos desiguales.
Los garbanzos están en fase de maduración, y por el momento se observan rendimientos medios. Hay fincas con falta de plantas, que se perdieron tras el tren de borrascas de enero y febrero.
En Jaén, en las comarcas del Condado y la Loma, las vezas grano se han recogido con datos de producción de unos 600-700 kilos por hectárea.
Los guisantes recogidos han oscilado entre 1.000-1.300 kilos y los garbanzos, mientras tanto, se encuentran retrasados; las siembras han sido tardías, con unos 45 días de retraso, y ahora el garbanzo se encuentra en fase de formación del fruto. Los más tempranos están madurando.
En Sevilla, los rendimientos de las parcelas de habas (alubias o judías blancas) están resultando en la Campiña en unos 2.200 kilos por hectárea.
Los guisantes han llegado hasta 2.000 kilos en las mejores parcelas, mientras los garbanzos se encuentran en fase de engorde y maduración: ya pueden verse parcelas con casi todas las matas amarillas y las semillas madurando.








