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jueves, mayo 23, 2024
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Un nuevo rumbo hacia una agricultura de calidad

José Ángel Cortijo, responsable Zona Noroeste de Fertiberia
Los últimos años han registrado una tendencia creciente a sembrar cultivos de alto valor añadido en el campo regional. Es el caso del girasol alto oleico o de los trigos fuerza y media fuerza, cuya proliferación nos anuncia un cambio de tendencia hacia una nueva agricultura, orientada hacia la calidad. El agricultor ya no trabaja mirando a su almacenista, sino mirando a la industria, y esta también le mira a él.

Hay que agradecer el esfuerzo realizado por la industria, pero también por la Administración, con un cambio que nos permite poner sobre la mesa investigación, contratos favorables para todos, calidad o el que no valga cualquier cosa a la hora de comprar los insumos. También el que el agricultor reciba más dinero a cambio de su producción.

Y es que los cambios son lentos en la agricultura, pero los pasos que se dan son firmes. Hace una década éramos muchos los técnicos que apostábamos por la colza y es ahora cuando esa convicción se traduce en un incremento de las hectáreas de cultivo. Se ha demostrado que si hay voluntad por parte de la industria y de un número importante de agricultores se pueden conquistar metas extraordinarias.

La cita con Demoagro es una muy buena oportunidad para esa puesta en común del sector. Permitirá conocer las novedades en el mundo de la maquinaria, pero también para familiarizarse con otras ramas de la actividad y, por supuesto, para que los fabricantes aprendan de la experiencia del agricultor.

Todo ello en el marco concreto de la preocupación por el mal estado del secano. Las lluvias de abril fueron muy positivas y ha habido cuatro días de mayo con una calor propio del mes de julio, lo que nos ha vuelto a recordar que determinados factores externos, que no podemos controlar, influyen de forma directa en la rentabilidad de nuestras explotaciones.

Una oportunidad, con todo, para recordar que la preocupación por la falta de lluvia es tan antigua como la misma agricultura; aunque no sea un consuelo, cabe matizar la inquietud advirtiendo que la memoria es muy corta en la agricultura, y solo pensamos en la campaña presente, pero lo sucedido este año es el pan nuestro de cada día.

Existe el tópico de que el agricultor siempre se queja, pero es necesario recordar que todas sus inversiones se encuentran a la intemperie, sometidas a que pueda darse un mayo como este, en el que hemos pasado de unas máximas de 34 grados y mínimas de 17 a una situación radicalmente distinta, con 17 de máxima y tres de mínima.

Esa es la razón por la que siempre remarcamos la necesidad de tomar las decisiones correctas dentro de lo que está en nuestra mano. O las plantas están bien cuidadas o es imposible conseguir los resultados que esperamos. Por eso debemos invertir en productos de calidad, desde la semilla y los fitosanitarios hasta un fertilizante realmente disponible por la planta. Es cierto que el agricultor tiene muchos gastos, pero si se hacen bien las cosas es más fácil que el cultivo salga adelante con garantías cuando llega una circunstancia extrema. Y por desgracia lo estamos viendo estos días. Lo sucedido nos recuerda la cantidad de riesgos que asumimos en este sector.

A día de hoy debemos pensar que estamos ante una cosecha de cereal que puede ser normal. Algunos agricultores pueden ver la situación con pesimismo, por supuesto, pero hay que decir que la situación en el conjunto de la comunidad no es catastrófica; si llueve antes de que acabe mayo aún estaremos a tiempo de salvar la cosecha, de rematar de forma correcta el ciclo del cereal. De hecho, algunas fuentes prevén lluvias para el 27 y el 28 de mayo.

Las altas temperaturas han venido muy bien para los cultivos de regadío, que se han beneficiado del calor gracias a que tienen agua a su disposición. Es el caso de la remolacha, que ha registrado un crecimiento espectacular y que anuncia unos rendimientos récord por hectárea. Eso sí, hay que esperar a conocer las solicitudes de la PAC para saber con exactitud la dimensión de este cultivo en Castilla y León.

La patata también tiene una presencia magnífica, con un resultado que cabe prever como muy bueno desde el punto de vista agronómico. Capítulo aparte será lo que suceda en el mercado.

Lo mismo sucede con el maíz con unas altas temperaturas que han beneficiado al desarrollo del cultivo. La planta ha adelantado su ciclo vegetativo, lo que se suele traducir en un incremento de la producción.

Volvemos a señalar que la colza está espectacular. Desde el punto de vista agronómico este cultivo nos demuestra este año la eficacia que puede tener el uso del agua; tuvo una nascencia muy buena y llegó muy desarrollada a la parada invernal, lo que le permitió afrontar la escasez de agua de invierno. Y su extenso sistema radicular permitió a la planta aprovechar el agua caída en abril; es la red que esta planta emplea para afrontar los problemas. Por eso hay que reiterar que la colza no es hoy una alternativa; es una realidad.

A la hora de poner colza en una parcela es importante tener en cuenta qué se hizo allí el año anterior: determinadas materias activas de los herbicidas para cereal hacen imposible poner colza, puesto que su acumulación en el suelo puede hacer imposible que la planta salga adelante. Por eso antes de sembrar es importante consultar a los técnicos de las casas de herbicidas.

El girasol ha germinado muy bien gracias al agua caída en el mes de abril y cabe prever un buen año. Se han incrementado de forma notable las siembras de girasol alto oleico, como decíamos, un cultivo de alto valor añadido gracias a los nuevos hábitos de los consumidores. Es importante que la normativa obligue a especificar el origen de un producto en el etiquetado. Y hay que recordar que la superficie de girasol alto oleico no ha crecido más por la escasez de semillas.

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