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sábado, marzo 2, 2024
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El largo camino hasta la mesa

La patata es un alimento saludable y un producto agrícola delicado, que puede perder cualidades, y valor económico, si no se recoge y conserva de forma adecuada
Las hojas del calendario siguen pasando y se acerca la fecha del arranque, con buenas expectativas en cuanto al precio, pero conviene recordar que este tubérculo debe ser cosechado y conservado de forma adecuada si no deseamos que pierda una parte importante de su valor. La primera amenaza reside en el arranque, sobre todo durante las primeras semanas, cuando la patata está tierna y la piel es especialmente fina y sensible.

En ello coinciden los diferentes fabricantes de maquinaria, como José María de la Horra, gerente de Horpiso, que fabrica una arrancadora con extracción por cuchilla y discos laterales cortantes. Su secreto reside en la parrilla vibratoria que incluye la máquina en su parte trasera. “La patata sufre menos golpes gracias a que la arrancadora solo mide metro y medio y es una línea recta, desde la que el tubérculo cae al suelo desde apenas diez centímetros”. “El sistema es especialmente interesante cuando la patata se paga bien, como parece que será el caso de este año”, apunta José María.

Coincide Javier Aguilera, de Alfersán, para quien la recogida a mano “se hace cuando la piel está aún muy fina y cuando vale mucho dinero”. Sin embargo, matiza que “el principal mal no viene de la máquina empleada, sino de la persona que hace el arranque”, ya que la clave de la seguridad reside en que los trabajos se realicen a la velocidad adecuada, “sin prisas”.

“En las cosechadoras es importante que las diferentes cintas sean lo más horizontales posible en todo el recorrido, lo que se consigue con cintas un poco más largas, sobre todo la de arranque”, apunta, “y que los giros que se dan en el recorrido por la máquina sean lo más abiertos que sea posible”.

En todo caso, Aguilera deja claro que para obtener un buen resultado “donde debes trabajar es en la preparación del suelo”, para evitar la presencia de piedras y terrones.

De la misma idea es Óscar Fuertes, de Talleres Fuertes, que desde el Páramo leonés defiende la maquinaria encargada de dejar el suelo en óptimas condiciones. En concreto, menciona su surcador estancador de agua, destinado a garantizar un reparto homogéneo del líquido, además de los fertilizantes y tratamientos que muchas veces arrastra. De este modo, “el agua no termina amontonándose en las partes bajas de la finca” y se obtienen calibres muy homogéneos.

Talleres Fuertes

Surcador estancador de agua de Talleres Fuertes.

Conservar, la clave

El II Encuentro Nacional de la Patata, que se celebra en Valladolid el 11 de julio, es una nueva ocasión para analizar la vulnerabilidad del sector español ante el empuje francés, con la conservación como pieza clave.

Uno de los defensores de la conservación de la patata española, “muy superior en calidad”, es precisamente el galo Cristophe le Roux, que desde la compañía Cristof Agro distribuye los equipos de frío de Mooij. La compañía holandesa acaba de traer al mercado español un equipo mejorado, con el que el aire se distribuye de forma homogénea por todas las patatas de una misma nave, al margen de la parte del cajón en que se encuentren.

La primera en ponerlo en marcha será la cooperativa Indycons, cuyas instalaciones recibirán las patatas de esta campaña con el nuevo sistema. La novedad consiste en situar sobre la torre de cajones unos elementos hinchables, que impiden que el aire escape hacia arriba. El nuevo sistema “se puede aplicar a todas las variedades de consumo y a casi todas las de industria”, apunta Cristophe.

Concentración

Carlos García, de la compañía Agrofield, apunta al proceso de concentración de los almacenistas, con una mayor profesionalización en los últimos años. Desde su experiencia puede señalar que hoy “ha dejado de almacenarse patata únicamente cuando no tenía salida y durante periodos cortos, para hacerse durante periodos largos para poder satisfacer la demanda del mercado hasta los meses de mayo y junio”.

Agrofield es distribuidor de Certis Europe, compañía especializada en los tratamientos anti brotación de la patata almacenada.

El catálogo de tratamientos para la brotación de patata, Gro-Stop, se compone de tratamientos líquidos para aplicar durante el proceso de llenado de los almacenes (lo que puede realizar el propio almacenista), así como los tratamientos de termonebulización para tratar patatas ya almacenadas. Este segundo grupo de productos se aplica por equipos de profesionales, como los de Agrofield.

La materia activa CIPC (chlorprofam) es el componente principal de la gama. Su aplicación durante el proceso de llenado “garantiza los mejores resultados si las condiciones de los tubérculos son las propicias para tratar”, como señala Javier Bernabeu, jefe de producto de Certis Europe. De este modo, “un tratamiento correcto y con el producto líquido adecuado puede controlar la brotación por un periodo de seis meses”.

Eso sí, las variedades sensibles al CIPC, como la Lady Clair, no pueden ser tratadas con productos líquidos, “ya que podríamos dañar la piel y perder calidad”, lo que generaría una importante pérdida de valor comercial. Por esa razón la compañía ha sacado al mercado el producto Gro-Stop Ready, “que permite tratar variedades con sensibilidad moderada a esa materia activa”.

Esta novedad “garantiza la mejor cobertura del tratamiento en todos los tubérculos, ya que presenta un buen patrón de spray”. Para su uso, “no requiere dilución en agua, lo que supone menos líquido en cada tratamiento, lo que asegura que las patatas no entran mojadas” al almacén. Además, con este sistema “la exposición del operador se ve minimizada”.

Distribución

Uno de los destinos que posee la patata en fresco es el de la venta a granel, modalidad que están introduciendo algunas de las principales cadenas de distribución nacionales. Las patatas que llegan a los hogares por esta vía se llevan hasta el lineal en palets, de ahí la importancia de los paletizadores automáticos, como los que diseña y construye en Valladolid Marfil Paletizadores.

Para el responsable de la compañía, Carlos Marfil, los ingenios desarrollados en su taller del polígono de San Cristóbal “actúan en el proceso de final de línea”. Nada menos que colocar cada saco de tubérculos sobre el palet de forma ordenada y segura, “de forma previa al movimiento a estanterías o bien a logística”.

Sus clientes son centros de distribución y almacenaje de todo tipo de producto, si bien en la industria alimentaria tiene compradores en las diferentes industrias azucareras, harineras y de piensos, además de los principales operadores de patata de España.

Carlos Marfil

Carlos Marfil, junto a uno de sus ingenios.

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