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sábado, marzo 2, 2024
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“Es posible producir patata española todo el año, si vamos paso a paso”

Patatas Meléndez pone en el mercado 145.000 toneladas de patata en cada campaña,
lo que le da una visión global sobre un sector desestructurado y vulnerable a las
importaciones. Casi el 100% del producto que comercializa será nacional en el año 2020
Son muchas las voces que analizan el futuro de la patata y dicen conocer la fórmula para que sobreviva como producción de referencia en Castilla y León. La de Javier Meléndez es quizá una más, aunque habla desde la perspectiva de dirigir la principal comercializadora de este tubérculo, con 145.000 toneladas en cada campaña.

Meléndez comenzó en 1993 a empaparse de los secretos del cultivo, y también a descifrar las claves de la cadena que lleva el producto hasta la cesta de la compra. Por lo tanto ha conocido en primera línea la crisis de su consumo y las dudas sobre su pervivencia, pero también -y ya no como mero espectador- la modernización de un sector “desestructurado, en el que cada uno iba a lo suyo”, y especialmente sensible a las importaciones.

La labor desarrollada por compañías como la que dirige, en un proceso en el que ha sido pionera, ha llevado a que de forma creciente se hable de planificación de cultivos, de plantar determinadas variedades con la mirada puesta en la satisfacción del cliente, de primar la calidad frente al precio. En sus propias palabras, “antes no se buscaba la rentabilidad del productor como pieza fundamental del sistema; los operadores actuaban con márgenes abusivos sin asumir ningún tipo de riesgo”.

Una estrategia global

La apuesta de Patatas Meléndez persigue aumentar su cuota de mercado, ganar clientes como empresa que es. Pero también realizar una aportación seria para que el sector se organice, dejando a un lado el individualismo y el beneficio a corto plazo. “El objetivo es que haya un beneficio para todos y eso no sucederá si no tendemos a la profesionalización”, apunta Javier Meléndez.

Ese proceso debe afectar a toda la cadena, pero de forma especial al sector primario, que tiene una especial relevancia para la compañía. Su plan agrario se basa en integrar al agricultor para lograr un compromiso estable, que perdure en el tiempo y dentro una cadena sostenible. Esa relación supone prestar todo tipo de asesoramiento al productor, e incluso dar una salida (vía industria, exportación…) a la patata que no cumpla con los criterios de calidad establecidos por la compañía. Lo contrario perjudicaría a ese productor y al conjunto del mercado, ya que llevar ese volumen de patata al esquema de la oferta y la demanda afectaría a los precios.

Pero ante todo es una relación exigente, y es que “no todo el producto es válido para ir al mercado y no todos los productores son aptos” para trabajar integrados en el esquema de Meléndez. Respecto a los que acreditan profesionalidad y responsabilidad, “nosotros les trasladamos qué variedades quiere el consumidor, que es quien prescribe hoy en día, y cómo producir de forma eficiente. Porque para nosotros el objetivo es obtener la mayor calidad al menor coste, sin que el agricultor pierda dinero”.

Progresión ascendente

Son 401 los agricultores españoles que trabajan con Meléndez, de ellos 189 de Castilla y León. De las 75.000 toneladas producidas en nuestro país, el 60% procede de la región. Unas cifras que experimentan una progresión ascendente, “puesto que estamos intentando mermar las fuerzas de otros países, tratando de hacer compras más tempranas en el sur de la península, mientras con una mayor capacidad de almacenamiento pretendemos prolongar la campaña nacional en el norte”. Ahora bien, ganar meses al calendario en estas latitudes “no se logra solo a base de almacenes, sino de calidad en el campo, para que el producto sea mejor y dure más”, advierte.

El objetivo es reducir las importaciones al máximo y que en 2020 la práctica totalidad de la patata comercializada sea producida en España. Este año, por ejemplo, a principios de febrero la suya era la única empresa de España que vendía patata nacional, en concreto procedente de la Región de Murcia. Un hito conseguido gracias a un invierno especialmente suave, pero también “porque estamos recuperando producciones que nadie hacía; por ejemplo, poniendo patata después de lechuga”. “Por eso decimos que es posible producir patata todo el año en España si vamos paso a paso”, apunta.

Patatas Meléndez mantiene la vocación de crecer y por eso tiene las puertas abiertas a nuevos productores, aunque siempre con la premisa de centrarse en las zonas más aptas para patata de lavado. El compromiso de compra se realiza por volumen y en una campaña de precios elevados el productor recibirá un precio más bajo que en el mercado. Ahora bien, “si la patata está muy baja se le pagará de modo que pueda cubrir sus gastos de producción, y algo más si es una patata con un valor añadido”. En ese proceso no solo se tendrá en cuenta a los agricultores, sino también a los comercializadores, ‘facilitadores’ en la terminología empleada por Meléndez, “quienes no podrán ser especulativos y deberán tener siempre la misma rentabilidad”. Estos intermediarios “gestionarán para nosotros el campo, los productores con los que trabajan, y podremos aprovechar sus conocimientos técnicos, su logística. Porque no nos interesa que un operador desaparezca”, advierte.

¿Habrá interprofesional?

Uno de los mayores esfuerzos de Patatas Meléndez se ha dado en el análisis de suelos para detectar los más adecuados para cada tipo de patata. En su planificación, está apostando por reducir las variedades más tempranas e incrementar las de media estación. “Los problemas de saturación se dan cuando se solapan los arranques de patata temprana, de ahí que dirijamos las plantaciones en otra dirección”, recalca Meléndez, si bien pueden persistir los atascos “porque no tenemos una varita mágica para que el resto haga lo mismo”.

Esa ordenación de las siembras se lograría con la constitución de una organización interprofesional. “Como no la creemos este año, nos va a costar mucho ponerla en marcha. Aprovechemos que hay unión de empresas, opas y administración, y antes de que vayamos a una campaña ‘no buena’ debemos estar organizados, y no ver el 20 de junio qué hacemos con las patatas”.

El nuevo horizonte para el cultivo de la patata debe pasar por una nueva relación con el consumidor, que ha ido dejando de lado este alimento en favor de otras opciones, como la pasta o el arroz. Para Javier Meléndez, esa caída responde a la evolución de los gustos, a la crisis, pero sin olvidar que cuando la patata estuvo cara en los lineales no se controló el margen de los operadores; bajó el consumo en favor de los productos sustitutivos.

Un producto valoradoPor eso recuerda que la patata ha empezado a ser valorada de nuevo desde hace pocos años, gracias a campañas divulgativas y a iniciativas como el Boletín de la patata editado por la Consejería de Agricultura y Ganadería. “En otros países la patata se considera parte del patrimonio nacional y en Castilla y León y en España debemos considerarla de la misma manera”, subraya.

Para Meléndez el consumo de patata en el hogar permanece estable, aunque ha vuelto a bajar en hostelería. “Pero al mismo tiempo otros productos han subido, de modo que han crecido los que apuestan por la calidad: si no satisfaces al cliente por esa vía, cambia a otro alimento. Por eso, aparte de la calidad visual del producto, debemos darle calidad culinaria. De lo contrario perdemos ese consumidor”, recalca.

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