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sábado, marzo 2, 2024
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La llegada de patata francesa lleva a un resultado “decepcionante” para las variedades más tardías

En las zonas de patata más tardía “se está frenando el ritmo de arranque”, con bajadas continuadas en el precio que percibe el agricultor

La campaña de arranque en Castilla y León se ha trasladado a comarcas como la de Peñafiel (Valladolid) o Cuéllar (Segovia), zonas productoras de patata tardía que ponen punto final a la cosecha en el valle del Duero y en las que son mayoría quienes siembran sin contrato.

Jesús Fernando García, responsable de Patata de Asaja Valladolid, se muestra preocupado porque en las zonas de patata que están en plena campaña “se está frenando el ritmo de arranque”, con bajadas continuadas en el precio que percibe el agricultor.

El resultado es una final de cosecha “decepcionante” en un año que parecía “interesante” por los precios que se estaban pagando. Ahora esos precios pueden llevar a que no se cubran los costes de producción que ha habido este año, que en algunos casos han sido “elevadísimos”.

Menor ritmo de arranque

El ritmo de arranque no es acorde con las expectativas que tenía el agricultor. Un productor medio de la zona suele cargar dos camiones diarios y en las últimas semanas no se llega ni a un camión al día.

En consecuencia, se almacena el producto en naves, muchas de las cuales son de ventilación, “con el inconveniente de que no hace frío por las noches y la patata no se almacena en las condiciones que debería”.

Variedades como la agria tienen cierta capacidad para aguantar, pero hay otras más delicadas, que necesitan estar ya en el mercado si desean conservar todas sus propiedades.

“Desde distintas fuentes se dice que Francia ha tenido unas condiciones extremas en el cultivo de la patata”, señala Jesús Fernando García. Eso empuja al sector del país galo a la exportación, “y yo me pregunto si les saldrá rentable”, señala el responsable de Asaja. En todo caso, “habría que poner el foco en la huella de carbono de esa patata”, advierte.

Lo que está claro es que ya hay mucho camión con naranja que viaja al otro lado de los Pirineos desde la Comunidad Valenciana, y que regresa a la península cargado de tubérculo.

“La campaña de la patata en la mitad norte peninsular había sido muy rentable para las variedades más tempranas y había expectativas de que sucediera lo mismo con la de media estación”, resume el agricultor.

Pero en estas comarcas productoras la campaña se ha solapado con la llegada de los camiones desde Francia, con menos demanda y unos precios “que han pasado de los 35 céntimos el kilo hasta menos de 30”.

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