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sábado, julio 13, 2024
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Tomy Rohde: “Los jóvenes no quieren la tierra ni regalada”

Fernando Giraldo se ha convertido en un fenómeno viral contando su día a día entre olivares en las redes sociales. Su caso es una excepción en un contexto que parece no tener fin, que no es otro que el de la falta de relevo generacional en el campo

Edu Mongil

Fernando Giraldo es un caso raro. Hace 17 años, en plenos años universitarios, decidió dejarlo todo y, sin casi experiencia, se fue al campo. Entre los olivares de la Campiña cordobesa encontró su lugar y ahora produce su propio aceite. En sus cuentas de redes sociales se le conoce como Tomy Rohde, donde ha triunfado dando visibilidad al día a día de un agricultor con un estilo informal que ha sabido conectar plenamente.

No obstante, como decimos, el de Giraldo no deja de ser una excepción a un contexto que parece no tener fin, que no es otro que el del abandono del sector primario por parte de los jóvenes. Sobre esta y otras cuestiones hemos hablado con Tomy Rohde en Revista Campo.

PREGUNTA: Se han dado muchas opiniones sobre por qué los jóvenes no trabajan en el campo. ¿Cuál es la tuya? 

RESPUESTA: Hay muchas variables en esa pregunta y es muy extenso de explicar, porque trabajar en el campo tiene varias vertientes. Por ejemplo, se está perdiendo la figura del autónomo que tiene acceso a tierras por herencia. Tenemos datos que indican que se ha pasado de 1.200.000 explotaciones a unas 750.000 en pocos años, lo cual se puede resumir en una frase: los jóvenes no quieren la tierra ni regalada. 

Para un trabajador por cuenta propia con tierra arrendada, como es mi caso, hay otros problemas. Los jóvenes preferirán cobrar sus 1.500 o 1.800 euros al mes, con sus días colorados sin trabajar, sus vacaciones y doble paga. Y mantener un horario normal con el que compaginar su vida personal. Porque la otra opción es trabajar unas 10 horas diarias o bastantes más, para cobrar eso o menos, cogerte las vacaciones cuando puedas, sin seguridad jurídica… Teniendo en cuenta la suerte que has de tener para poder empezar arrendando, porque es prácticamente imposible acceder a tierras compradas. Y con una inversión monumental, donde verás la rentabilidad dentro de muchísimos años. 

P: ¿Y para trabajar por cuenta ajena?

R: Trabajar por cuenta ajena es duro, no hay formación apenas para ser operario, podador, y un largo etc. Según donde entres cobrarás más o menos, estando aproximadamente en 55-60 euros al día de normal, hasta 80-120 según operarios, y de ahí para arriba. 

A ello se le suma la falta de información sobre cómo trabajamos. Hay muchísima mitificación de este oficio, la gente aún se cree que somos una especie de Alfredo Landa cuando somos el sector más digitalizado de España.

P: Muchos profesionales abandonan el sector después de varios años de actividad, sin embargo, tú hiciste el camino inverso, ¿por qué? 

 R: Lo mío fue algo muy particular. Estudiaba Derecho + ADE y dejé la carrera y la ciudad por motivos personales para comenzar a trabajar en un pueblo. Podríamos decir que hubo unos años de mi vida donde lo pasé francamente mal, y quise perderme por ahí. Y me gustó tanto perderme que, por ahora, aquí continúo 17 años después.

P: ¿Es difícil la transición de estudiar una carrera universitaria como la tuya pasar al campo? 

R: Sí, no vamos a engañar a nadie. Nadie te prepara para ello, obviando las carreras universitarias del agro. En mi caso me di cuenta de que no sabía absolutamente de nada. Llegué como el típico “sabelotodo” de ciudad para dar lecciones a los demás y comerme el mundo y en un solo día me di cuenta de que era el más inútil y paleto de la aldea. 

P: ¿Qué soluciones crees que serían interesantes para atraer a los jóvenes a la actividad? 

R: Como todo en la vida: con la educación. Prácticamente lo único que vemos de la agricultura en la escuela es ir a la granja escuela una vez en parvulitos, y estudiar que los romanos fueron los primeros que rotaban cultivos.  Y lo primero es un engañabobos, y lo segundo es mentira, porque los primeros fueron los egipcios/sumerios.

Falta mucha educación sobre algo que hacemos tres veces al día durante los 365 días del año (o lo intentamos), que es comer. 

P: Tendemos cada vez más a un modelo de concentración de explotaciones. ¿Lo va a poner aún más complicado? 

R: Es curioso pues en todos estos años en agricultura, siempre leo y escucho esa pregunta en futuribles de “tendemos a”, “tendremos” u “ocurrirá”.

No nos damos cuenta, el futuro fue en 2019, ya tenemos esa concentración de explotaciones. Ha crecido la media de hectáreas en propiedad/arrendamiento por persona/empresa, y ya tenemos la deslocalización de empresas agrarias españolas en el extranjero. El 67% de los titulares tiene más de 55 años y la media está en 61 años, ya tenemos esa pérdida de casi medio millón de titulares de explotación, ya tenemos los fondos de inversión… 

Creo que es momento de decir que esto es un “bienvenidos al futuro” y tenemos que acostumbrarnos, nos guste o no. 

 P: ¿Qué aspectos positivos aporta el trabajo en el campo? 

R: Es el único trabajo que a su vez es un medio de vida y un estilo de vida. No hay ningún oficio igual. Para mí es el más bonito que existe, pero a su vez, el más desagradecido demasiadas veces. 

“Ya no hay solución al problema de los precios”

P: Cada vez más agricultores se quejan de los precios que reciben, ¿hay solución? 

R: No. Ya no la hay, esa pregunta ronda los mercados de lonjas desde hace 60 años y no. Para solucionarlo habría que cambiar toda la geopolítica europea de arriba abajo. La agricultura europea, hoy en día, es mera moneda de cambio con terceros países para otros menesteres. 

P: La Ley de la Cadena Alimentaria parece no funcionar, ¿por qué? 

R: En 2019, cuando comenzaban a hablar de la modificación de esta ley, tuve una entrevista en la cual sigo reafirmándome en lo que dije en aquél entonces. La base de esa ley es demasiado simplista: resumido en un no pueden comprarte tu producto a menos precio del que te costó producirlo. 

Pues bien, todos sabemos que desde la tienda del barrio a una gran cadena de supermercados están para ganar dinero. Y nada les impide comprar productos de fuera para ponerlos en sus estantes, ya que están favorecidos por tratados comerciales de la UE para poder hacerlo. Y recordemos una cosa, que al consumidor también le gusta comer bueno, bonito y barato.

P: ¿Los precios para el productor se corresponden con lo que luego vemos en los supermercados los consumidores? 

R: Depende muchísimo del producto, pero generalmente no.

P: Eres muy activo en redes sociales, ¿sirve para cambiar la imagen que tiene mucha gente acerca del campo? 

R: Sinceramente, no lo sé. Sí es cierto que a no pocas personas les sorprende cómo es el día a día de un agricultor, y con eso me basta. Y siempre lo diré, en mi caso no soy nadie ni sé más que nadie, soy como cualquier otro de los cientos de miles que hay en España, y precisamente no el más ‘apañao’. 

P: Respecto al olivar, ¿Cómo se presenta esta campaña? ¿Va a haber mejor producción? 

R: La campaña será buena y habrá bastante mejor producción. Dios lo quiera y toquemos madera.

P: Tú vendes tu propio aceite, ¿estás satisfecho con la aventura? 

R: Es un sueño que pude cumplir gracias a todas las personas que confían en mí. Este proyecto sigue siendo la mayor satisfacción que he tenido en la vida de momento.

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