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lunes, febrero 26, 2024
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Una primavera en contra del refranero mantiene en alerta a los viticultores

El comienzo del ciclo vegetativo coincide con una primavera anómala que todavía puede dar algún susto en forma de helada

Daniel González

“En abril, aguas mil” reza el famoso refrán. Pero, este año, abril se ha creado complejo y más que primaveral se está presentado como si fuera principios de verano. Las temperaturas elevadas han adelantado la brotación de la vid y las escasas lluvias ya empiezan a notarse en unos suelos con una capa superficial seca.

Sin embargo, los viticultores de Castilla y León todavía no se muestran muy preocupados, gracias a las reservas de agua de las lluvias registradas en invierno y a una planta que en su inicio de ciclo “todavía no es muy exigente”. Eso sí, las temperaturas bajo cero aún pueden hacer acto de presencia.

Las heladas: el mayor riesgo

Desde la DO Rueda destacan que el “estado general de brotación es bueno”, al igual que su estado sanitario. “Con la pluviometría registrada hasta ahora, que se encuentra entre 200 y 260 litros por metro cuadrado, es suficiente”, señala Jesús Díez de Íscar, director técnico en la DO Rueda.

De momento, el mayor factor de riesgo para el desarrollo de la vid son las heladas, advierte Jesús Díez, ya que “en el inicio del mes de mayo, pueden registrarse temperaturas negativas, que en estos estados de vegetación pueden hacer un importante daño a la producción de la futura cosecha”.

Igualmente cree conveniente que en las próximas semanas se registren lluvias para mejorar el estado hídrico y beneficiar el crecimiento de la planta.

La posibilidad de heladas también está en la mente de la Ribera del Duero, como señalan desde las Bodegas Tomás Postigo, en Peñafiel. Con un brotado que está al 80%, e incluso con parcelas donde ya han salido los racimos de uva, el registrar temperaturas bajo cero “puede hacer mucho daño a la planta”, confirman.

Al igual que en Rueda, Tomás Postigo no se muestra preocupado por la sequía con una pluviometría que ha dejado en sus fincas unos 350 litros por metro cuadrado. “En el suelo todavía hay humedad, aunque sí sería positivo que cayesen unos 50 litros más”.

“El suelo es polvo”

El viñedo de Cigales también se encuentra en el comienzo de ciclo vegetativo. “Los brotes tienen del orden de los 10 centímetros”, y se mantienen en el estado que les corresponde según la época del año, “solo ligeramente adelantado por las altas temperaturas”, expone Águeda del Val, directora técnica del Consejo Regulador.

Después de un año pasado que califica de “horroroso”, este de momento no comienza bien, opina Del Val. “El suelo es polvo y la planta tiene una sed tremenda”, añade.

De momento, seguirán pendientes del cielo ante un comienzo de la primavera, y un cambio climático, que está dejando obsoleto el refranero popular.

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