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martes, junio 25, 2024
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“Defendemos la remolacha en su conjunto, de la mano de quien esté a nuestro lado” Justino Medrano. Presidente de ACOR

El pasado 8 de marzo Castilla y León sufrió un seísmo con epicentro en Olmedo. Los socios de ACOR se rebelaban contra todas las previsiones y elegían a un nuevo presidente, el agricultor Justino Medrano, aupado al frente de esta cooperativa emblemática con el encargo de realizar un análisis riguroso de sus proyectos y de sus cuentas.

-¿Qué balance hace de sus primeros meses al frente de ACOR?
-Es positivo, sin lugar a dudas. En un primer momento, había cierta expectación, nerviosismo e incertidumbre entre los trabajadores hacia el nuevo Consejo Rector, después de una campaña electoral corta pero muy intensa y, sobre todo, después de salir elegidos contra todo pronóstico. Pero hoy estamos empezando a ver los resultados de las medidas de austeridad aplicadas. Después de los cambios y reajustes realizados para lograr una mayor eficacia en la gestión, los trabajadores han cogido confianza en la nueva dirección y se están implicando cada día más en su trabajo diario. Los que aún no han dado ese paso al frente apostando por la cooperativa deberían reflexionar sobre su futuro profesional.

-Uno de los caballos de batalla de la campaña electoral fue la situación económica de la cooperativa. ¿Qué se han encontrado?
-Los resultados en este ejercicio serán, como ya preveíamos, especialmente negativos. Nos toca, pues, a todo el equipo de gestión, y en concreto al Consejo Rector, esforzarnos para reducir la deuda y volver a medio plazo a la senda de los beneficios para nuestros socios. Tenemos que asumir un cierre bastante nefasto. Ya contábamos con unas pérdidas de más de 12 millones de euros que explicaremos a los socios en su debido momento. Antes de las elecciones, sabíamos algunos datos que nos hacían pensar en esta cifra, pero desconocíamos otros muchos que han ido apareciendo a medida que han ido pasando los días. Por ello, estamos recogiendo información que daremos al socio en las Juntas Preparatorias, cumpliendo así otro de los compromisos adquiridos.

-¿Cuáles son sus objetivos para los próximos meses?
-Terminar con el cierre del ejercicio y la auditoría económica que está haciendo la empresa contratada para esa labor, y que se aprobó en la Asamblea de diciembre de 2018. El resultado de ese diagnóstico se puede conocer a finales de agosto. Está siendo un trabajo laborioso porque hemos tenido que revisar las amortizaciones, los gastos de personal, el coste energético, etc., para aplicarlos a cada negocio en su justa medida. Creo sinceramente que este esfuerzo está valiendo la pena porque nos va a facilitar un análisis riguroso y una toma de decisiones de cara al futuro.

-¿Se refiere a los diferentes negocios con los que ACOR ha diversificado su actividad?
-Estamos contactando con varias empresas auditoras para poder elegir a una que será la que analice y emita un informe de viabilidad de cada uno de estos negocios, una vez que finalice la auditoría económica. Este es otro de los compromisos que teníamos con el socio. Un ejemplo está en la planta de biodiésel, que se puso en marcha sin contar con el acuerdo de los socios. Aun así, hemos de felicitar a nuestro equipo porque, de todas las plantas similares que se pusieron en marcha, la de ACOR es la única que se mantiene.

-¿En qué consistirá el Plan Estratégico que van a diseñar?
-El objetivo primordial de este primer año era afianzar ACOR: análisis, estudio, ajustes, reestructuración… Para ello, además de la revisión que estamos haciendo día a día de los contratos, de la plantilla de trabajadores, etc., hemos contactado con un equipo multidisciplinar (integrado por expertos en economía, estadística, derecho…) de la Universidad que va a colaborar con nosotros para hacer un diagnóstico completo de ACOR: nos va a permitir definir dónde estamos, hacia dónde queremos ir y, sobre todo, qué debemos hacer para lograrlo.
Pretendemos elaborar un Plan Estratégico de la cooperativa, y para ello contaremos con la ayuda y el apoyo de todos, socios y trabajadores. Más allá, existe un proyecto relacionado con la mejora continua en el trabajo, con un empleado más motivado, más optimista, y con una mejora en el proceso productivo.

-Todo ello encaja en las promesas realizadas durante la campaña electoral, aunque el socio se preguntará por el resto de propuestas.
-Es cierto. Estamos trabajando también en la modificación de estatutos para someterlos a aprobación de la Asamblea General, con aspectos que para nosotros son fundamentales: limitación de mandatos a ocho años o dos legislaturas, voto ponderado, el establecer de forma clara las funciones del Consejero Delegado y del Presidente Representativo… Otra cuestión es que anunciaremos las decisiones adoptadas al finalizar cada reunión del Consejo Rector. Es algo que forma parte del compromiso de transparencia que hemos adquirido con nuestros socios.

-¿Les queda tiempo para pensar en la agricultura?
-Evidentemente (risas). Aquí me tocáis mi punto débil. He sido siempre un hombre apasionado por el campo. ¡Cómo echo de menos poder seguir el desarrollo de los cultivos! Pero he de decir que, en el tiempo que nos queda disponible, tenemos en estudio otros proyectos relacionados con el campo y que se irán conociendo; sin olvidar que nuestros objetivos son el mantenimiento de la población rural, la creación de puestos de trabajo en actividades de transformación y la generación de beneficios para el socio. Siempre pensando en nuestra tierra: Castilla y León.

-¿Puede adelantarnos algo?
-Nos preocupa mucho el coste del riego, que en algunas zonas en las que se riega con sondeos empieza a ser inasumible. Hay que impulsar el riego con energías renovables, por lo que pedimos el respaldo de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural. Ahora mismo ACOR está bien posicionado porque financia a sus socios los proyectos de riego a partir de energías ‘limpias’, con un anticipo a interés cero por cada tonelada contratada, pero nos sentaremos a hablar con la Junta.

-En todo caso, una cuestión clave va a seguir siendo el precio del azúcar.
-Efectivamente. Lo más importante de todo, y por eso somos muy optimistas, es que la tesorería está asentada y que los contratos de azúcar que estamos firmando son muy interesantes, con resultados positivos que volverán a dar retorno al socio. En cuanto a las previsiones de tesorería que tenemos hasta el próximo verano, solo existe un pequeño déficit en los meses de enero hasta abril, ocasionado por el pago de unas 350.000 toneladas de remolacha por encima de lo contratado. Lo cubriremos con un préstamo de campaña que estamos ahora negociando con las entidades financieras.

-Sus inversiones en Rumanía son importantes. No nos queda más remedio que preguntarle por el comportamiento de los cultivos allí.
-Ciertamente. Las producciones de cebada, guisantes y trigo están siendo muy buenas en aquel país. La colza mal y el girasol, en cambio, está espectacular. Cuando terminemos de cosechar, haremos los números para ir tomando decisiones. En todo caso, sí tenemos clara la necesidad de anunciar nuestra intención de ir abandonando aquel escenario para, cuando se presente una buena oferta de compra, poder vender y recuperar las inversiones realizadas. Mientras tanto, continuaremos adaptando los cultivos al clima de allí. Nuestro compromiso con la agricultura es completo, en Castilla y León y en Rumanía.

-Se habla mucho sobre su relación con el sector de la remolacha y el azúcar, más allá de ACOR.
-A este respecto queremos ser muy claros. ACOR en esta campaña va a ir al máximo de su capacidad de molturación, que era el objetivo siempre deseado y nunca alcanzado para rebajar los costes de producción por unidad. Pero siempre hemos defendido que es necesario mantener abiertas las fábricas de La Bañeza y Toro para poder mantener en un futuro inmediato las 25.000-30.000 hectáreas de remolacha en Castilla y León. Porque ACOR puede modificar y ampliar su fábrica de Olmedo, pero solo hasta cierto punto. Nosotros defendemos el cultivo en su conjunto, de la mano de quien esté a nuestro lado.

-Hay voces que ponen en cuestión que se vayan a mantener esas otras fábricas.
-Creemos sinceramente que, con los precios que empieza a tener el azúcar, ese mantenimiento del cultivo (y de las plantas de nuestra competencia) va a ser posible. Pero tenemos que contar con el apoyo de todos: agricultores, administración, organizaciones agrarias, Azucarera y nosotros mismos. No podemos dejar caer este tejido empresarial montado alrededor de la remolacha y que tanto empleo genera en nuestra región.

-Vamos finalizando la entrevista y todavía no hemos preguntado al presidente de ACOR por cómo ve la actual campaña de remolacha.
-En principio, el desarrollo de la remolacha es muy bueno. Hubo alguna resiembra por heladas muy puntuales en alguna zona de Segovia y Ávila. Pero en general se hizo una buena sementera, en buena fecha y con el terreno bien preparado porque habíamos tenido un invierno con poca lluvia. Incluso en la zona de León se ha sembrado pronto y bien, cuando esa zona siempre es tardía.

-Pero después hemos tenido varios golpes de calor…
-Sí. Los calores extremos de estos días no son nada buenos porque paralizan el almacenamiento de azúcar en la raíz y esto alarga el ciclo de la remolacha. Además, hay más evapotranspiración y se necesita más agua, lo que agrava los efectos de una primavera tan seca. Sin embargo, todo apunta a que tendremos una buena campaña de remolacha.

ACOR
Paseo Isabel la Católica, 1
47001, Valladolid
983 350 400
www.cooperativaacor.com

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