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sábado, marzo 2, 2024
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Análisis de suelos. Una fuente de información vital para nuestra explotación

Con el análisis del suelo se evalúa su fertilidad y capacidad productiva, así como la disponibilidad de nutrientes

También se detectan deficiencias nutricionales, bloqueos entre elementos nutritivos y posibles fitotoxicidades

Trinidad Peña, directora técnica de Laboratorio. Inea

El suelo agrícola es el patrimonio esencial de los agricultores y como tal lo tienen que mimar y rentabilizar. Para ello es necesario realizar una gestión integrada de la explotación equilibrando la productividad con la responsabilidad ambiental.

Una de las principales herramientas que disponemos para realizar esta gestión integrada es la realización de análisis del suelo. Con la información obtenida en estos análisis se calcula la aplicación de fertilizantes con el máximo rigor científico y técnico, integrando las necesidades nutricionales de cada planta con las características del suelo.

Un aporte aleatorio y no justificado de fertilizantes minerales puede ocasionar:
-Disminución de la fertilidad del suelo, causada por posibles desequilibrios en el pH, desajustes nutricionales, falta de materia orgánica, salinización del suelo,  etc.
-Contaminación de acuíferos.
-Gasto excesivo y no controlado en fertilizantes minerales.
Con el análisis del suelo se evalúa su fertilidad y capacidad productiva, así como la disponibilidad de nutrientes; se detectan deficiencias o excesos nutricionales, bloqueos entre elementos nutritivos y posibles fitotoxicidades, como pueden provocar el sodio o la salinidad.
Es importante saber que hay dos leyes que rigen la fertilidad de un suelo. No debemos perderlas de vista si queremos rentabilizar nuestra explotación, y para ello (de nuevo) es imprescindible conocer nuestro suelo:

-Ley de mínimos de Liebig: el rendimiento de una cosecha está determinado por el elemento nutritivo que se encuentra en menor cantidad. Un exceso de cualquier otro nutriente (por ejemplo de potasio) no puede compensar la deficiencia del elemento nutritivo limitante (como el nitrógeno).
-Ley de rendimientos decrecientes: a medida que se aumentan las dosis de un elemento fertilizante disminuye el incremento de cosecha que se consigue por cada unidad de fertilizante suministrada, hasta llegar un momento en que los rendimientos no solo no aumentan sino que disminuyen.

En los análisis de suelo también se determinan otros parámetros igual de importantes que la presencia de nutrientes en el suelo, como son la textura, el pH, la cantidad de sales y especialmente si el suelo tiene exceso de sodio.

-La clase de textura de un suelo nos indica si el terreno es arcilloso, franco o arenoso; esta característica no se puede modificar y nos indica cómo se va a comportar nuestro suelo.
-Respecto al pH, decir es una de las propiedades más importantes del suelo porque regula sus propiedades químicas y biológicas. Por ejemplo, un suelo fuertemente básico bloquea la posible absorción de fósforo y de la mayor parte de los micronutrientes.

Existen suelos que poco a poco dejan de producir, las plantas se secan y en el suelo se forma una costra superficial que impide el normal crecimiento de las raíces, lo que impide el desarrollo y desenvolvimiento natural de la semilla. Son suelos salinos y si la sal dominante es el cloruro sódico estaremos ‘cargándonos’ el suelo. Esto puede estar provocado, entre otras causas,  por regar con agua salina y sódica.

 Como vemos, gracias al conjunto de todos los datos que obtenemos en el análisis de suelos estamos optimizando la gestión de nuestras tierras haciéndolas más rentables.

Los análisis de suelos para cultivos de secano se pueden hacer cada tres o cuatro años y en los de regadío se recomiendo cada uno o dos años. De esta manera podemos realizar un plan de análisis de nuestras tierras.

No debemos olvidar que a la hora de hacer un análisis es fundamental efectuar un buen muestreo; de lo contrario, los resultados obtenidos en el laboratorio no servirían como guía para realizar la fertilización adecuada.  La toma de muestra se hará después de la recolección y antes de abonar.

La muestra tiene que ser representativa de la parcela y para ello se harán tomas en diversos puntos siguiendo un zigzagueo por cada zona homogénea de la parcela, la cual viene determinada por el color, la textura, los accidentes geográficos (valle, ladera, paramo).

Inea ofrece su laboratorio para la realización de los análisis de suelos con su recomendación agronómica para cada cultivo, laboratorio que funciona desde el 1985 y que cuenta con la acreditación por ENAC en la ISO 17025 para suelos desde el 2006 y certificación en la ISO 9001 para el resto de análisis (plantas, fertilizantes, aguas, pipas, forrajes, etc).

Un análisis básico de fertilidad junto con el consejo de abonado cuesta 40,85 euros.

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