spot_img

La publicación agraria líder

lunes, febrero 26, 2024
spot_img
InicioSectorCómo poner a punto el pívot para sacarle el máximo rendimiento

Cómo poner a punto el pívot para sacarle el máximo rendimiento

La revisión de los elementos fundamentales del sistema, antes del comienzo de la campaña, es imprescindible para evitar problemas posteriores que pongan en peligro la cosecha y la rentabilidad de la actividad. Son operaciones sencillas y rutinarias
Los riegos de apoyo para ayudar en la nascencia de algunos cultivos como, por ejemplo, la remolacha inauguran la campaña. Ya es la hora. Pero el profesional sabe que regar es mucho más que echar agua, tanto por las consecuencias económicas como agronómicas.

Saber cuándo, cómo y cuánto regar hace de la actividad más o menos rentable. No hay que dejar nada a la improvisación. Antes de dar presión es imprescindible una buena revisión y puesta a punto de los equipos para evitar problemas posteriores que cuestan tiempo y dinero. Y que, por lo tanto, pueden dar al traste con muchas horas de dedicación e inversiones.

Para tener un pívot a punto al comienzo de la campaña y así mejorar el rendimiento del equipo el director comercial de RKD, Raúl Monje, prescribe varios controles:

  • Revisar el aceite de los motores y reductores, para evitar el desgaste excesivo de los engranajes y posible avería del equipo en pleno riego.
  • Controlar las presiones de los neumáticos según las recomendaciones del fabricante para evitar distintas velocidades de las ruedas gemelas, que llevan a un desgaste diferente de los dos reductores de la misma torre y acelera el desgaste de las coronas y sinfines.
  • Engrasar correctamente los nudos de las transmisiones en el caso de ser mecánicas. Revisar el desgaste de los nudos cardan en caso de nudos de aluminio y poliuretano.
  • Asegurarse de que el circuito de seguridad (parada de emergencia) funciona correctamente.
  • Comprobar que la electroválvula de entrada del pívot abre y cierra correctamente en función de las señales de alarma y arranque del equipo.
  • Revisar los armarios y los cofres de torre, para asegurarse que no hay insectos que puedan malograr el funcionamiento de señales eléctricas durante el riego, provocando altercados, delineados o incluso caídas de equipos en campaña.
  • Chequear las varillas de alineación, para asegurar que no están oxidadas o gripadas y que transmiten correctamente las señales de movimiento de los pívots.
  • Comprobar la alineación de los equipos.
  • Confirmar que el bombeo que tenemos da suficiente presión y caudal, de acuerdo a la carta de emisores instalados en los pívots y lineales. Comprobar que tenemos la presión necesaria a la entrada del equipo.
  • Comprobar que no hay emisores taponados a lo largo del equipo, y que no falta ninguno.
  • Asegurarse de que los emisores funcionan correctamente. Especialmente en los emisores con partes móviles hay que verificar que trabajan correctamente.
  • En caso de cañón final, asegurarse de que paletea correctamente y gira sin problema.
  • Para los laterales, controlar que el sistema de guiado de la máquina esta correcto y funciona ajustado. En caso de alineación por surco, llevar a cabo un mantenimiento del surco para que el patín se ajuste y no se salga de este surco.

Conocer el terreno

Cada sistema tiene sus particularidades. Para sacarle el mayor rendimiento a un pívot de riego, y siempre que las condiciones de explotación lo permitan (caudal, horas de riego en algunas comunidades de regantes, tipo de cultivo, tipo de suelo y otras), lo recomendable e idóneo es que el regante sepa bien dónde se mueve.

En este sentido, el experto de RKD hace hincapié en que el regante debe conocer de manera concienzuda el suelo (principalmente la capacidad del agua aplicada), la profundidad alcanzada por las raíces del cultivo en producción (empapar mayor profundidad de la zona radicular significa perder agua), y cuáles son las necesidades de agua del cultivo (cada vez se tiende más a un riego preciso con sensores de humedad en el suelo para ahorrar agua y energía).

Monje también señala la necesidad de tener en cuenta la evapotranspiración (para conocer el agua que se pierde), la capacidad de infiltración del suelo (no podemos aplicar precipitaciones superiores a la capacidad de infiltración del suelo, para evitar escorrentías y pérdidas de agua), y hay que estar pendientes del terreno, ya que en zonas de pendiente el agua tiende a correr si se aplica muy rápida, con bajas eficiencias de riego, pérdida de agua y escorrentía con arrastres de suelo.

Manejo del riego

Ya en plena faena hay condicionantes que el agricultor tiene que considerar para llevar a cabo un riego eficiente, tal como recalca al respecto el especialista de RKD Raúl Monje:

Viento y temperaturas. Siempre es más eficiente un riego nocturno si las temperaturas lo permiten porque las velocidades de viento y la evotranspiración (ETP) son menores.

Tipo de suelo. En función de este jugaremos con las velocidades de avance de los pívots ajustándola a la capacidad de retención del suelo y a las necesidades de agua del cultivo.

Frecuencia de riegos. Para cultivos en primeros estadios vegetativos, y para suelos con alta infiltración, es preferible alta frecuencia de riego y baja intensidad. Para cultivos más desarrollados (con mayor profundidad de raíz) y para suelos con alta capacidad de retención es preferible riegos más intensos y menos frecuentes. Siempre evitando la escorrentía y ajustando velocidades mínimas a la capacidad de infiltración de cada suelo.

En caso de riego desde pozo y con energía eléctrica, tratar de adecuar los riegos a las horas de menor coste eléctrico.

Elegir muy bien el tipo de emisores de agua a instalar en los equipos, para obtener más homogénea y más eficiente distribución de agua que sea posible.

Es muy recomendable la instalación de sensores de humedad en el campo que nos ayuden a conocer el grado de humedad en cada zona.

NOTICIAS RELACIONADAS
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img