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miércoles, febrero 21, 2024
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Inducir la hibernación del topillo, una solución ecológica de la alemana Lebosol

La solución a la plaga de topillo campesino podría venir de Alemania, donde la compañía Lebosol ha desarrollado el Lebosol ® S 800 OD, un fertilizante azufrado combinado con un aceite vegetal, tan inocuo para el medio ambiente que incluso podría registrarse como producto ecológico si se elaborara con un aceite obtenido bajo ese modelo de agricultura.

Así lo señala Rolando Ertl, country business developer de Lebosol para España y América Latina, quien destaca la paradoja de que sea una compañía especializada en abonos líquidos la que, con su propuesta, pueda frenar la expansión de este animal.

“La clave reside en que nosotros fabricamos abonos, pero sobre todo buscamos soluciones para el agricultor”, subraya este ingeniero agrónomo. El producto nace de las investigaciones desarrolladas en EEUU sobre la hibernación de los mamíferos.

Del laboratorio al campo

Los investigadores consiguieron inducir este proceso, de forma reversible, en ratones de laboratorio por medio de sulfuro de hidrógeno. Era el año 2005 y Lebosol fue quien trasladó esta tecnología al Viejo Continente para combatir a los roedores del campo.

Después de cada aplicación el topillo se alimenta del Lebosol ® S 800 OD y entra en semihibernación, en el que no se alimenta y no se reproduce, además de convertirse en presa fácil de las aves rapaces. Para Rolando Ertl, entre tres y cinco aplicaciones bastan para que el roedor pase el periodo del año de más peligro para el cultivo y vea reducido su número, como se ha demostrado en países como Ucrania, donde este producto es muy empleado. Además, la empresa dispone de un repelente para conejos y gamos, que es también un magnífico fertilizante.

Aplicación foliar

Lebosol lleva 30 años dedicada a la producción de fertilizante líquido de aplicación foliar. Su especialización le ha permitido ser la compañía más fuerte del sector del abono líquido en Alemania, con una cuota de mercado del 30% gracias a sus soluciones y suspensiones. Y con un hueco importante en numerosos países de la Europa central y oriental, desde la República Checa hasta Rusia.

Fabrica para sí misma y para grandes multinacionales productoras de semillas, para las que elabora diferentes formulaciones que se añadirán a la simiente. La firma alemana ha desembarcado en el mercado español para aportar su experiencia en fertilizantes de aplicación foliar, muy enfocada a los cultivos extensivos. “Partimos de la ventaja de que la agricultura de la mitad norte de España se parece mucho a la que se realiza en el este de Alemania”, apunta su responsable.

Su concepción del abonado se basa en conocer los requerimientos nutricionales de la planta y tomar una decisión sobre cómo aportarle lo que necesita. El trabajo parte de análisis de suelo y hoja “muy rigurosos”.

Esa estrategia es una de las mejores herramientas que el agricultor tiene en sus manos, ya que con una nutrición adecuada la planta no presentará carencias y estará en las mejores condiciones para afrontar su proceso de desarrollo, como recuerda Ertl, partidario de huir del marketing de palabras rimbombantes y de centrarse “en la cercanía al agricultor”.

El cambio climático

La realidad del cambio climático ha dado nuevo significado al trabajo desarrollado desde Lebosol. “El agua es un factor limitante porque, por ejemplo, con la fertilización convencional no importa lo que aportemos al suelo si no llueve. Por eso con nuestro producto vamos directamente al órgano receptor de los nutrientes; siempre se aprovecha”.

“Lo que está claro es que no podemos hacer que llueva más, pero sí que la planta esté en mejores condiciones para aguantar la falta de agua”, remacha Ertl.

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