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miércoles, febrero 21, 2024
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La agricultura ecológica emerge como una opción rentable y “ética” en Castilla y León

Castilla y León tiene mucho recorrido para la implantación de explotaciones de agricultura ecológica, aunque para que este proceso avance debe incrementarse la demanda de productos ‘bio’. Se trata de un modelo que requiere unos profesionales concienciados, además de abiertos a los cambios tecnológicos y a las nuevas formas de trabajo.

Así se ha señalado en la jornada formativa sobre Producción Ecológica celebrada este viernes en la sede de Itacyl, en la que el viceconsejero de Desarrollo Rural y director de la entidad, Jorge Llorente, ha destacado “el importante incremento de la demanda de este tipo de producto” en la Unión Europea, a la que España exporta la mayor parte de su producción ya que existe déficit en el consumo.

Consultar las ponencias de la jornada

En ese contexto, ha destacado que Castilla y León “posee un gran potencial dentro de este modo de trabajo”, tanto por el perfil de sus profesionales como por las características de su clima, que ayudan a esa forma de producción.

Llorente ha apuntado que el año pasado el número de operadores ha crecido el 10% en Castilla y León. De las nueve provincias, la provincia con mayor expansión de lo ‘eco’ ha sido León, con un crecimiento del 24%, seguida por Burgos con un 19% y Valladolid con 18 puntos porcentuales.

Manuel Fernández, técnico de la Subdirección de Calidad y Promoción Alimentaria de Itacyl, ha detallado algunos aspectos de los trámites administrativos que son necesarios para realizar la conversión a la producción ecológica. En su opinión la agricultura ecológica requiere una mayor profesionalidad y contar con un agricultor comprometido con los conceptos de calidad y respeto al medio ambiente, al mismo tiempo que conocedor de los avances tecnológicos.

El tiempo de conversión de una explotación convencional a una ecológica es de dos años para los cultivos con carácter general, incluidos pastos y forrajes. Entre las excepciones cabe mencionar a los cultivos perennes y leñosos, en los que ese periodo es de tres años.

Fernández también ha hecho hincapié en el papel garante del propio Itacyl, que se encarga de comprobar que los productores cumplen las especifidades previstas en la normativa, tanto nacional como autonómica.

Por su parte, Nuria de la Lama, técnica del servicio de Sanidad y Ordenación Agrícola de la dirección general de Producción Agropecuaria, ha destacado que lo ‘eco’ hace referencia fundamentalmente “a un sistema productivo”, por lo que rechazó algunas ideas como la de que el agricultor ecológico “no hace nada o hace menos”.

Al contrario, requiere un alto grado de profesionalidad, al mismo tiempo que resulta muy atractivo para la incorporación de jóvenes y mujeres. Destacó que son doce las ayudas previstas por la Junta para este método de trabajo y, respecto a las ayudas a la instalación de jóvenes agricultores ecológicos, recordó que se destinan a personas entre 18 y 40 años. Son de 100.000 euros por cada unidad de trabajo, con un límite de 200.000 por explotación.

También ha mencionado las ayudas a fomentar el desarrollo de las producciones ecológicas, referentes a sufragar las diferentes certificaciones, las dirigidas a la industria de transformación y las encaminadas a la implantación de una red estable de mercados locales, “destinadas fundamentalmente a ayuntamientos y que requieren que los  mercados se celebren al menos una vez al mes y que se celebrará como mínimo durante tres años”.

 

La jornada ha contado con la presencia de diferentes profesionales vinculados a este modelo de agricultura. Violeta Senovilla, responsable de Calidad de Semillas Columbia, considera que la agricultura ecológica tiene “recorrido” porque es necesaria para que exista una actividad respetuosa con el medio ambiente y que ofrezca al público un producto saludable.

“En Semillas Columbia tratamos de trabajar en ecológico el mayor número posible de variedades de cereal; tantas como el mismo número de variedades que trabajamos dentro de la agricultura convencional”, ha apuntado.

La compañía multiplica semillas a través de agricultores, con los que celebra un contrato. Son agricultores que se dedican a ecológico y tienen parcelas aptas para producir semilla certificada. “Se les pagan dos primas: una como multiplicador y otra por ser ecológico, de modo que es una actividad muy interesante desde el punto de vista económico para ese agricultor que multiplica para nosotros”.

Jesús Bravo, de la empresa CT Bravo e Hijos, defiende que el agricultor debe entender que la gente cada vez demanda más productos saludables. “Por eso es necesario un cultivo sacado adelante a partir de materias activas que no generen dudas sobre su sanidad, que no generen alergias, etc”.

“El agricultor debe entender esta demanda y no estar de espaldas a ella. Por eso mi compañía está en esa línea de trabajo, en la que el consumidor puede pagar en torno a un 25% más, pero no el doble como hasta ahora, porque a veces parece que lo ecológico está producido por pobres para que solo lo disfruten los ricos”.


“No es sostenible que el consumidor pague un 100% más por un producto ecológico”


Para él, “la agricultura ecológica en secano está en el mismo momento que la remolacha hace unos años, cuando la industria azucarera se implicó para conseguir que la raíz mejorara como cultivo”. En ese proceso, en el que todas las partes (desde el agricultor y la industria hasta el consumidor) deben ser conscientes de lo que está en juego, “empezaremos a ser más y a poder comprar los diferentes inputs a un precio razonable, de modo que se pueda ofrecer la producción al elaborador a un precio también razonable, y al final llegue al mercado a un precio competitivo”, considera.

También intervino Arturo Martín, gerente de la cooperativa Arae, que produce cereal y leguminosa para alimentación animal, además de y legumbre. El 100% de su producción (unas 4.000 toneladas) es ecológica.

En su opinión, el cereal ecológico es rentable para el agricultor, sobre todo en aquellos suelos que dan producciones por debajo de los 3.000 kilos. “En suelos con ese potencial productivo te limuitas a cambiar dinero si trabajas dentro de lo convencional”.

“Además del precio que obtienes por tu cereal, hay que considera el ahorro en fertilizante (se emplea muy poco) y en tratamientos”, recalca.

Para él, “lo fundamental es que dentro de lo ecológico la producción es mucho más regular que en convencional. No se va a elevadísimas producciones en los mejores años pero, a cambio, en años como 2017 en muchos municipios donde no ha habido producción o se ha quedado en 500 kilos, los agricultores en ecológico han tenido buenas producciones”.

José María Rey es agricultor ecológico en Villafuerte de Esgueva (Valladolid). Advierte de que la agricultura ecológica “debe convencer; no se puede desembarcar en ella pensando en ganar más dinero. Sería un error”.

En viñedo sí deja un margen “interesante”, pero haciendo mucha calidad. Él mismo obtiene 4.000-4.500 kilos por hectárea en la comarca de la Ribera del Duero (aunque su viñedo no está amparado por la DO).

Y si a los precios existentes les añadimos las ayudas “veremos que existe rentabilidad, pero no hay que pensar en la ayuda, sino en el precio”.

En todo caso, “es una actividad en la que nunca se deja de aprender, en la que los problemas se van afrontando cuando surgen, y donde hay que afilar mucho el lapicero”.

Juan Carbajo, director general de Molinos del Duero, señala que su apuesta por lo ecológico es “determinante” y la mantiene desde hace más de quince años en las instalaciones de la compañía Carbajo Hermanos, en Cerecinos de Campos (Zamora). La fábrica es diferente porque se debe separar toda la producción de la convencional.

En estos años la compañía ha comprobado que la demanda de productos ecológicos se va incrementando, aunque durante mucho tiempo se ha debido pelear con una tozuda realidad: que en el entorno de la fábrica no ha existido el cereal ecológico que requiere, ni en cantidad ni en calidad, de modo que las compras se realizan en otros mercados.

Lleva cuatro años comprando a la cooperativa ARAE y unos 17 con Semillas Columbia. Pero es “una pena” no poder comprar todo lo que necesita en Castilla y León, por lo que Carbajo recordó a los presentes que tienen en Zamora un posible comprador de cereal ecológico. En concreto, trigo, centeno, espelta y tritordeum.

El encuentro también contaba con Isabel del Amo, secretaria técnica de la asociación de supermercados Asucyl, quien destacó que España es el mayor productor ‘eco’ de la UE y que la demanda de productos ecológicos se incrementa en España a un ritmo del 12% anual.

También señaló que, a la luz de los diferentes estudios publicados, no es posible realizar acciones de marketing en el punto de venta en los que indicar que los productos ecológicos sean más saludables.

En cuanto a la competitividad de estos productos, destacó que el consumidor medio está dispuesto a pagar hasta un 20% más por un producto ‘eco’, cuando en la actualidad ese precio superior está entre el 30 y el 50% en España. En algunos casos ese precio es de un 100% más.

En todo caso, Del Amo dejó claro que la apuesta por los productos ecológicos de los supermercados integrados en Asucyl es inequívoca, dada la convicción de que el futuro “caminará en esa dirección”.

 

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