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martes, abril 23, 2024
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Las protestas no frenan la Ley de Restauración de la Naturaleza

Europa debe restaurar al menos el 30% de los hábitats deteriorados para 2030, el 60% para 2040 y el 90% para 2050. Las medidas incluidas en la ley pueden afectar al sector productor, pero también beneficiarlo a través de la 'economía del carbono'

La Ley de Restauración de la Naturaleza de la UE, consensuada con los Estados miembros, busca regenerar los ecosistemas “degradados de sus territorios”, contribuir a alcanzar los objetivos climáticos y de biodiversidad de la UE y mejorar la seguridad alimentaria. Conocer su contenido tiene una importancia vital para el sector productor.

A fin de alcanzar estos objetivos generales, los Estados miembros deben restaurar al menos el 30% de los hábitats contemplados en la nueva ley (desde bosques, pastizales y humedales hasta ríos, lagos y lechos coralinos) para que pasen de un estado deficiente a uno bueno en 2030, porcentaje que aumentará al 60 % en 2040 y al 90 % en 2050.

De acuerdo con la posición del Parlamento, los países de la UE deben dar prioridad a las zonas de la Red Natura 2000 hasta 2030. Cuando un área se encuentre en buenas condiciones, los países de la UE velarán por que no se deteriore de manera considerable. Los Estados miembros también tendrán que adoptar planes nacionales de restauración que detallen cómo pretenden alcanzar estos objetivos.

Ecosistemas agrícolas

Con vistas a mejorar la biodiversidad de los agroecosistemas, los países de la UE habrán de avanzar en dos de los tres indicadores siguientes: el índice de mariposas de los pastizales; la proporción de tierras agrícolas con características paisajísticas muy diversas, y las reservas de carbono orgánico en suelos minerales de tierras de cultivo.

Además, deben tomarse medidas para aumentar el índice de aves comunes ligadas a medios agrarios, ya que estos animales son buenos indicadores del estado general de la biodiversidad.

Dado que la restauración de las turberas drenadas es una de las formas más rentables de reducir las emisiones en el sector agrícola, los países de la UE deben reparar al menos el 30 % de las mismas (como mínimo deberá rehumedecerse una cuarta parte), el 40 % de aquí a 2040 y el 50 % para 2050 (donde habrá que rehumedecer al menos una tercera parte).

El proceso de rehumidificación seguirá siendo de carácter voluntario para los agricultores y propietarios particulares.

A petición del Parlamento, la ley incluye un «freno de emergencia» que permitirá suspender los objetivos para los agroecosistemas en circunstancias extraordinarias si merman en gran medida las tierras necesarias para una producción suficiente de alimentos para el consumo de la UE.

Otros ecosistemas

Por otro lado, la ley exige una evolución positiva de varios indicadores en los ecosistemas forestales y que se planten 3.000 millones de árboles más. Los Estados miembros también tendrán que convertir al menos 25.000 kilómetros de ríos en cauces libres y garantizar que no se produzca una pérdida neta de la superficie nacional total de espacios verdes urbanos y de cubierta arbórea urbana.

Pendientes de la aprobación del Consejo

El acuerdo alcanzado con los Estados miembros se adoptó con 329 votos a favor, 275 en contra y 24 abstenciones. Antes de publicarse en el Diario Oficial de la UE y entrar en vigor veinte días después, el Consejo debe adoptarlo.

“Bruselas sigue sin escuchar a los agricultores”

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) critica duramente a la clase política por aprobar esta nueva ley en medio de la ola de movilizaciones del sector agrario: “Bruselas sigue sin escuchar a los agricultores y ganaderos europeos. No ha tardado ni 24 horas desde las manifestaciones agrarias en Madrid y Bruselas para asestar una nueva puñalada al campo”.

AVA-ASAJA asegura que “la Ley de Restauración de la Naturaleza, dentro de la Estrategia Biodiversidad y del Pacto Verde Europeo, añadirá más restricciones y limitaciones únicamente a los productores europeos, con lo que el sector agrario perderá aún más competitividad respecto a las importaciones procedentes de países terceros que tienen todos los derechos pero no tienen las mismas exigencias”.

“El resultado será el mismo que estamos alertando con la nueva PAC, con los acuerdos comerciales sin reciprocidad y con todas las normativas medioambientales que se sacan de la chistera los políticos ideológicos de ecologismo radical: la crisis agraria se recrudecerá, el despoblamiento rural irá a más, los incendios aumentarán, el desierto avanzará y la cesta de la compra se encarecerá todavía más”, advierte el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado.

Recuerda el dirigente agrario que “todos estamos a favor de la preservación del medioambiente y compartimos el loable objetivo de esta ley, pero hemos dicho por activa y por pasiva que está mal redactada, que maltrata a los agricultores y ganaderos que son parte de la solución y no el problema, que es imposible cuidar el paisaje sin cuidar a las personas que lo hacen posible”.

Aguado hace hincapié en el tema del agua: “Hay que hablar de las dos Europas. La gestión hídrica es totalmente diferente en la Europa mediterránea que en la Europa continental o del norte. Por tanto, no se puede poner café para todos e imponer la misma legislación para todos. Quizás renaturalizar ríos sea posible en aquellos países donde llueve cuando hace falta y no necesitan regar, pero aquí no sirve, sólo para complicar la vida, hacer avanzar el desierto y tener media España desértica”.

Por ello, AVA-ASAJA reclamará a su organización nacional ASAJA y al COPA-COGECA, entidad que aglutina a las principales organizaciones agrarias y cooperativas de la Unión Europea, que siga “impulsando una potente labor reivindicativa a todos los niveles para acabar con este ciclo europeo antiagrarista que condena a los productores y consumidores europeos”.

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