La nueva edición de Demoviña se celebra este jueves, 11 de junio, en la finca de Sumarroca situada en el corazón del Penedès, una zona especialmente representativa de la viticultura mediterránea. Se trata de un entorno caracterizado por su altitud moderada y una clara vocación vitícola.
Para Agromillora, celebrar Demoviña allí supone hacerlo «en una zona clave para la innovación vitivinícola». Se trata de una comarca emblemática, “no solo por su peso histórico y productivo, sino también por su papel como territorio de referencia en la identificación de nuevos retos, como la presión de enfermedades fúngicas, la sequía o la necesidad de adaptación al cambio climático”, señalan desde la compañía.
También lo es por una razón histórica y de origen de la compañía, que fundada en el Penedès en 1986, empezó con la distribución de planta de viña de VCR.
Para la empresa, el balance de los ensayos de nuevas variedades celebrados en la finca es muy positivo. «La colaboración con Incavi y con el equipo técnico de Sumarroca ha permitido avanzar en la evaluación de nuevas variedades antes incluso de su plena autorización legal, validando si tiene sentido su implantación en las condiciones específicas de Cataluña». Este trabajo, que incluye ensayos agronómicos y vinificaciones experimentales, es clave para determinar su comportamiento en campo y su potencial enológico, con la implicación directa de bodegas que permiten contrastar resultados reales.
“Las variedades piwi incorporan en su genética una resistencia natural a enfermedades fúngicas, lo que permite reducir el uso de fitosanitarios”, recuerdan. Esto las convierte en una herramienta muy valiosa para avanzar hacia modelos de viticultura más sostenibles, con menor impacto ambiental, “y encajan perfectamente en la viticultura ecológica”. En un contexto como el del Penedès, donde la viticultura ‘eco’ está muy implantada, las variedades piwi permiten reducir todavía más el número de tratamientos, con descensos que pueden alcanzar hasta un 70%.
“Estamos todavía en una fase inicial, pero todo apunta a que los vinos elaborados a partir de esas variedades permitirán hacer una oferta vínica más atractiva”, señalan los responsables de la bodega. La reducción de la huella de carbono y del uso de fitosanitarios son argumentos cada vez más valorados por el consumidor.
“Además, la experiencia de otros países, como Italia, donde ya existen bodegas elaborando vinos piwi, muestra que puede surgir un nuevo segmento de mercado con potencial de crecimiento”, recalcan. Estas variedades no solo aportan sostenibilidad, “sino también una narrativa diferenciadora que puede contribuir a dinamizar la oferta en un contexto de cambio en los hábitos de consumo”, apuntan desde Agromillora.







