Esta semana los ministros de Agricultura de la UE han alcanzado un acuerdo parcial sobre la PAC posterior a 2027.
Copa y Cogeca (que reúnen a organizaciones agrarias y de cooperativas de toda la UE) reconocen los avances logrados en varios puntos de desacuerdo técnico, pero advierten de que las cuestiones más fundamentales relativas al futuro de la agricultura europea “siguen sin respuesta”.
“Un acuerdo sobre la PAC sin claridad sobre su financiación, su carácter común y su aplicación no puede ofrecer la certidumbre que necesitan urgentemente los agricultores y las cooperativas agrarias”, denuncian las organizaciones, para las que “este bloqueo político era previsible y se debe, en gran medida, al enfoque elegido por la Comisión Europea”.
Copa y Cogeca reconocen los esfuerzos de la Presidencia irlandesa del Consejo y las mejoras conseguidas con respecto a las propuestas iniciales de la Comisión Europea sobre la PAC.
En particular, son bienvenidos los avances en las definiciones de hectáreas admisibles y agricultores activos, la diferenciación de las ayudas a la renta por superficie y las disposiciones relativas a los agricultores jubilados.
No obstante, “persisten importantes deficiencias”. Las disposiciones relativas a los controles de las tierras a disposición de los agricultores, los requisitos de gestión responsable de las explotaciones agrarias y el correspondiente sistema de control y sanciones siguen suscitando serias preocupaciones.
“También deben abordarse la falta de reconocimiento explícito de las cooperativas agrarias en las ayudas a la inversión y las deficiencias en materia de gestión de riesgos”, señalan, puesto que una reforma presentada como una simplificación “no puede traducirse en una mayor complejidad, controles adicionales y una mayor incertidumbre para los agricultores”.
Cuestiones fundamentales
Para Copa y Cogeca, han quedado sin abordar las cuestiones fundamentales. De este modo, “siguen faltando tres garantías esenciales: preservar una PAC verdaderamente común; asegurar un presupuesto adecuado y específico que mantenga su valor actual, ajustado a la inflación, y garantizar los recursos prometidos por la presidenta de la Comisión mediante dos cartas: el objetivo del 10% destinado al medio rural y los recursos vinculados a la revisión intermedia, que deben quedar reservados y garantizados para el sector”.
¿Qué hará el Parlamento Europeo?
A medida que el Parlamento Europeo avanza en la definición de su propia posición, los eurodiputados “tienen ahora la responsabilidad crucial de abordar las deficiencias de las propuestas de la Comisión”.
Por eso la Copa y la Cogeca señalan que los ‘trílogos’ (el diálogo a tres bandas entre Comisión, Consejo y Parlamento) deberán introducir “correcciones sustanciales”, en lugar de “limitarse a realizar ajustes marginales”.
Para ellas, “los agricultores y las cooperativas agrarias necesitan algo más que un marco regulatorio: necesitan recursos, previsibilidad y confianza para seguir produciendo, invirtiendo y manteniendo su competitividad”.







