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El conflicto en Irán amenaza con encarecer fertilizantes y costes agrarios

El sector agrícola afronta las próximas semanas con cautela, consciente de que el equilibrio entre ingresos y gastos puede volver a tensionarse, ante el posible encarecimiento del petróleo y el gas natural que impactará directamente en los fertilizantes nitrogenados

Natalia Lozano

La escalada de tensión en Oriente Medio, con epicentro en Irán y el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz, ha comenzado a trasladar nerviosismo a los mercados energéticos internacionales y, por extensión, al sector agrícola. El posible encarecimiento del petróleo y el gas natural amenaza con impactar directamente en los fertilizantes nitrogenados, clave para la próxima campaña.

José Antonio Marcos, jefe del Área de Cereales y Fertilizantes de Bernabé Campal, empresa especializada en la comercialización de fertilizantes y semillas, reconoce que “quizá sea un poco pronto”, pero confirma que ya se perciben los primeros movimientos. “Este conflicto afecta a la energía, al petróleo y al gas natural, y eso repercute directamente en los fertilizantes, especialmente en los productos nitrogenados”, explica.

Cotizaciones suspendidas y mercado en espera

Desde Campal transmiten que las empresas productoras ya están trasladando su inquietud a los comercializadores. “De momento lo que han hecho es suspender cotizaciones para ver de qué manera va a afectar la situación. Hay nerviosismo y poco margen de maniobra”.

La urea, uno de los principales fertilizantes nitrogenados y cuya producción depende en gran medida del gas natural como materia prima, podría ser uno de los productos más afectados si la tensión persiste. “El sentimiento es de subida, pero estamos a la espera de cuánto será. Esto va a tener repercusiones en los costes para el sector agrícola”, advierte.

El problema, señala, es que el agricultor podría enfrentarse a un fuerte incremento de costes, fertilizantes y gasóleo, sin que los precios de los cereales suban en la misma proporción. “Aunque solo sea por desequilibrios geopolíticos, el cereal subirá algo. Los precios de los últimos meses eran bajos, pero la realidad es que lo que se vislumbra es que los costes se pueden encarecer proporcionalmente más que dicha subida del cereal”, señala Marcos.

Todo ello en un contexto de incertidumbre: “No sabemos si será una subida puntual que luego se desinfle o si irá a más. Hay desconocimiento y no tenemos claro lo que va a pasar”.

Mercado nacional parado y subidas en Chicago

Desde el ámbito de los mercados cerealistas, Miguel Murciego, de Asegrain, describe un mercado nacional “muy parado”, con oferta y demanda prácticamente ausentes. La poca oferta existente se presenta ya con precios al alza tras la tensión en el Golfo Pérsico.

En el mercado internacional, maíz y soja cerraron con subidas en Chicago, influenciados por el cierre del Estrecho de Ormuz y el repunte del petróleo, pese al buen avance de las cosechas en Sudamérica. El trigo, por su parte, registró altibajos, condicionado también por la apreciación del dólar frente al euro y los distintos conflictos abiertos en el mundo que afectan a la oferta y la demanda.

En el mercado nacional, la Lonja de Salamanca elevó este lunes en un euro el precio de referencia del trigo blando, hasta los 202 euros por tonelada. También subieron un euro la avena (144 euros) y el triticale (192 euros), mientras el resto de cereales permaneció estable.

Energía: gestión horaria como herramienta clave

En paralelo, el sector energético también vive momentos de tensión. Para las explotaciones con contratos eléctricos indexados al mercado mayorista, la gestión horaria se convierte en una herramienta estratégica.

Desde Grupo Ase insisten en que desplazar consumos intensivos, riego, bombeo, climatización de invernaderos o refrigeración, hacia horas de alta generación renovable puede marcar diferencias significativas en la factura.

El impacto indirecto del gas

Sin embargo, el mayor riesgo para el campo no está únicamente en la factura eléctrica, sino en la dependencia estructural del gas como materia prima para fertilizantes nitrogenados y otros procesos industriales.

Una subida sostenida del gas natural licuado (GNL) podría presionar los costes de insumos agrícolas, afectando especialmente a cultivos intensivos y producciones con alta necesidad de fertilización.

A ello se suma que las reservas de gas en Europa se encuentran en torno al 30 %, por debajo del 40 % habitual tras el invierno. Si la escalada bélica continúa y Europa necesita reabastecer sus depósitos en un contexto de precios elevados, el coste será previsiblemente superior al del año pasado.

En definitiva, el conflicto en Irán no solo agita el tablero geopolítico, sino que amenaza con trasladar una nueva ola de costes al campo. Con los mercados en pausa y las cotizaciones suspendidas, el sector agrícola afronta las próximas semanas con cautela, consciente de que el equilibrio entre ingresos y gastos puede volver a tensionarse.

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