Natalia Lozano
La evolución reciente del mercado mundial del arroz confirma un escenario de estabilidad, aunque condicionado por factores climáticos y una fuerte concentración geográfica de la producción. Así lo constata un estudio realizado por la Federación de Arroceros de Sevilla, en colaboración con la Facultad sevillana de Ciencias Económicas y Empresariales. Según los últimos datos disponibles de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la producción global alcanzó en 2017 los 759,6 millones de toneladas de arroz cáscara, equivalentes a 503,9 millones de toneladas de arroz elaborado.
Asia continúa liderando la producción mundial con 686,7 millones de toneladas, aunque con un crecimiento moderado del 0,7% debido a episodios de sequías e inundaciones. En contraste, América Latina y el Caribe experimentaron una recuperación significativa del 7%, impulsada por condiciones climáticas favorables, mientras que Australia logró triplicar su producción gracias a una mejora en el suministro de agua.
Descenso de la producción en Europa y EEUU
Por el contrario, Europa y Estados Unidos registraron una caída notable, alcanzando en este último caso los niveles más bajos de las últimas dos décadas. África, por su parte, produjo 32,1 millones de toneladas, con descensos en varias regiones afectados por la irregularidad de las lluvias.
En cuanto al comercio internacional, el informe destaca su limitado volumen en comparación con la producción global. En 2018, las transacciones alcanzaron los 47,6 millones de toneladas, un 1% menos que el año anterior. Este reducido intercambio se explica por el estrecho equilibrio entre oferta y demanda y la concentración de exportaciones en pocos países, entre ellos India, Tailandia, Vietnam o Estados Unidos, que en conjunto superan el 80% del comercio mundial.
La demanda de importaciones cayó en regiones como África y América Latina debido al aumento de precios y a la acumulación de existencias, mientras que en Europa y Estados Unidos se mantuvo estable.
Necesidad de proteger el arroz europeo
Este escenario de equilibrio global coincide además con un momento de especial sensibilidad para el sector en Europa. A las puertas de la votación definitiva del Reglamento del Sistema de Preferencias Generalizadas (SPG) en el Parlamento Europeo, Cooperativas Agro-alimentarias de España ha instado a reforzar la protección del arroz comunitario frente al incremento de importaciones sin aranceles, en un contexto marcado por una creciente competencia internacional.
La organización advierte de que la decisión que adopte la Eurocámara será determinante para el futuro del sector, especialmente en un producto considerado estratégico para la seguridad alimentaria. En este sentido, ha solicitado el respaldo a enmiendas que permitan responder con mayor eficacia a posibles desequilibrios de mercado.
Desde el sector se subraya que la Unión Europea no puede permanecer al margen de la tendencia internacional, donde grandes países productores están adoptando medidas para proteger sus mercados internos. Este cambio de escenario global, según apuntan, refuerza la necesidad de dotar al mercado europeo de herramientas más ágiles frente a prácticas comerciales desleales y a la presión de importaciones a bajo coste.
España segundo productor de arroz europeo
España, segundo productor de arroz de la UE con cerca de 465.000 toneladas en la última campaña, cuenta con un sector clave para el equilibrio territorial, especialmente en zonas donde este cultivo no tiene alternativa viable y desempeña un papel esencial en la sostenibilidad económica, social y medioambiental.
Sin embargo, la situación actual refleja una creciente dependencia exterior. En la campaña 2024/2025, la Unión Europea importó 1,727 millones de toneladas de arroz, superando su propia producción, lo que ha reducido la autosuficiencia del 75% en 2011/2012 al 40% en la actualidad. Estas importaciones, procedentes principalmente de países como Camboya y Myanmar, acceden al mercado comunitario sin aranceles y en condiciones productivas menos exigentes, generando una fuerte presión sobre los precios.
Aunque se valora positivamente la inclusión de una cláusula de salvaguardia automática en el nuevo marco del SPG, el sector considera que su diseño actual es insuficiente, al establecer umbrales de activación demasiado elevados que limitarían su eficacia. En este contexto, las cooperativas insisten en que el objetivo no es restringir el comercio internacional, sino garantizar condiciones de competencia equitativas que aseguren la viabilidad de las explotaciones europeas.
Andalucía, referente arrocero en Europa
En el contexto europeo, el informe pone el foco en el papel estratégico de Andalucía dentro del sector agrario. La comunidad autónoma concentra cerca del 45% de la producción nacional de arroz y más del 37% de la superficie cultivada, lo que la convierte en un actor clave también a escala comunitaria.
El cultivo se localiza principalmente en la provincia de Sevilla, especialmente en las Marismas del Guadalquivir, una zona de alto valor ecológico vinculada al entorno del Parque Nacional de Doñana. Allí se produce un arroz de elevada calidad, caracterizado por su alto rendimiento y fuerte tecnificación.
Con unas 36.500 hectáreas dedicadas al cultivo en Sevilla, los rendimientos alcanzan entre 8.500 y 10.000 kilos por hectárea, situando a esta zona entre las más productivas de Europa. Municipios como Isla Mayor, Los Palacios o La Puebla del Río concentran gran parte de la actividad.
El sector se organiza en torno a pequeñas y medianas explotaciones, altamente mecanizadas y agrupadas en cooperativas, lo que favorece su competitividad internacional. Además, más del 90% de la superficie se cultiva bajo sistemas de producción integrada, reforzando su sostenibilidad.
Fortalezas y desafíos
El informe concluye que el sector arrocero andaluz presenta importantes ventajas competitivas, como su alto nivel tecnológico, la calidad del producto y su integración en un entorno natural único. Sin embargo, también advierte de desafíos estructurales, especialmente la dependencia del agua para riego, cuya escasez puede afectar tanto a la superficie cultivada como a los rendimientos.
En un contexto global marcado por la incertidumbre climática y la estabilidad comercial, y bajo la presión creciente del mercado internacional, Andalucía se mantiene como un referente europeo en la producción de arroz, con un modelo que combina tradición, innovación y sostenibilidad.







