Ricardo Ortega
Con la primavera llega el diseño de la nueva campaña de riego, que por primera vez en años no viene de la mano de recortes en dotaciones. En esta ocasión la preocupación viene, más bien, de las dudas sobre la rentabilidad de gran parte de los cultivos.
Mientras el regante mira con un ojo las siembras y el abonado de fondo, con el otro no pierde de vista el diseño del nuevo ciclo del agua, los planes hidrológicos que entrarán en vigor en 2028.
La elaboración de los planes 2028-2033 ya está en marcha, con la consulta pública del ‘Esquema Provisional de Temas Importantes’ de cada demarcación. De ese documento se pasará al borrador oficial de cada plan, que tras las alegaciones correspondientes se aprobará por el Consejo de Ministros hacia finales de 2027 o principios de 2028.
Guadalquivir: dotaciones plenas
La cara positiva de las lluvias de enero y febrero es que han devuelto a la cuenca del Guadalquivir a la normalidad hidrológica después de varios años de escasez. La Regulación General se encuentra por encima del 80% de su capacidad.
Dentro del sistema cabe destacar la situación de embalses representativos como el Tranco de Beas, que se encuentra al 83%; la Breña II, que está al 78%; Giribaile, que almacena el 65%; Iznajar, con un llenado del 68%; y Negratín, que está al 57%.
Esta situación obedece a que las precipitaciones asociadas a las han sido intensas y seguidas. Tan es así que en enero y febrero se ha registrado el triple de volumen de agua que en un año normal.
Si en la media de los últimos 25 años las precipitaciones de enero han sido de 56 litros, este año han sido de 180. Y en febrero, más de lo mismo: frente a la media de 56 litros, las lluvias alcanzaron los 202.
El Ebro mira de reojo al Pirineo
Jesús Ángel Lamuela, presidente de la Junta Central del Jalón, celebra que haya agua en los embalses, aunque advierte frente a un exceso de optimismo: si llueve en primavera, esa agua se sumará al deshielo, y es que “en el Pirineo hay más nieve que nunca” y la lluvia puede acelerar el proceso.
En todo caso, la preocupación viene más por la parte administrativa, ya que no gusta a los regantes cómo se va diseñando el cuarto ciclo del agua, el plan hidrológico de cuenca que estará vigente a partir de 2028.
“Veremos cómo se plantean las cosas y cómo lo vamos afrontando”, apunta Lamuela, que recuerda que anteriores amenazas para el regadío “las fuimos bailando”, mientras que ahora “muchas comunidades de regantes no van a estar preparadas para lo que se les va a exigir”.
Llega a hablar incluso de “problemas de subsistencia” para estas comunidades, algunas porque sus infraestructuras son demasiado antiguas, mientras que otras “van a tener problemas para pagar los proyectos de modernización ya realizados”. En muchos casos, “para una comarca es más sencillo crear nuevos regadíos que modernizar los actuales”.
Para el presidente de la comunidad de regantes, la preocupación alcanza a la propia Administración, aunque teniendo en cuenta el ritmo al que se toman decisiones “es posible que se aprueben mejoras cuando sea demasiado tarde, cuando todo el mundo sabe que a un muerto le puedes hacer todas las modificaciones que quieras, pero ya está muerto”.
Por el momento, “esperamos a ver el esquema de temas importantes” y a partir del verano “podremos ir tomando decisiones”.
En Zaragoza la planificación de cultivos es difícil porque no hay opciones que se dan en otras zonas, como la patata, de la que se cultiva muy poco, o la remolacha, que se abandonó hace 30 años, mientras que los forrajes dependen en gran medida de cómo evolucione el conflicto de Oriente Medio. Hay que tener en cuenta que el forraje lo tiene “muy mal” para llegar a los países árabes.
Doble recorte en el Segura
José Ángel Pérez, secretario general de SCRATS, Sindicato Central de los Regantes con Agua del Trasvase Tajo-Segura, apunta: “Estamos en una situación que podemos calificar de histórica”.
Del trasvase Tajo-Segura “tenemos garantizados 60 hectómetros cúbicos mensuales hasta agosto, además de lo que nos supone la recuperación de la propia cuenca del Segura, que en estos meses ha triplicado el volumen de agua almacenada, lo que nos aporta tranquilidad para 2026 y 2027”, señala.
A medio plazo, sin embargo, “no perdemos de vista el doble recorte de agua del trasvase y aguas de acuíferos”. Por eso en el sindicato central “trabajamos con un ojo puesto en esta campaña y otro en el medio plazo”.
Por eso sigue pendiente de la sentencia del recurso que se interpuso contra la determinación de los caudales ecológicos de la cuenca del Tajo. En todo caso, la pelea se encuentra ahora en analizar el esquema de temas importantes de la cuenca del Segura y realizar aportaciones.
Es cierto que desde el Gobierno central se ofrece la alternativa del agua desalada, pero hay que tener en cuenta el caso de la planta desaladora de Torrevieja (Alicante), la más grande de Europa y que ha tardado 20 años (hasta octubre de 2023) en alcanzar su capacidad completa, que es de 80 hectómetros cúbicos al año.
De hecho, se alcanzó un acuerdo entre el Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura y el Miteco para que los regantes reciban el metro cúbico subvencionado por el Estado aproximadamente al 70%. Pero ahora se habla de dos nuevas plantas para 150 hectómetros cúbicos en cinco años, “una promesa poco creíble” para Pérez.
“No renunciamos a ninguna fuente de agua pero somos trasvasistas y eso se va olvidando”, recalca. Además, “el agua desalada necesita 3,5 veces más energía para ser obtenida que el agua del trasvase. Por eso no puede hacerse bajo el paraguas de la transición ecológica”.
La batalla del Duero
Manuel Mantecón, de Ferduero, señala que la federación ha constituido un grupo de trabajo para analizar las fichas que integran el esquema de temas importantes. Se celebrará una puesta en común y se plantearán las alegaciones que se pueden plantear al documento. “Siempre hay cuestiones en el candelero, como la contaminación difusa o los caudales ecológicos”, subraya.
Al margen de esas alegaciones, cada comunidad de regantes integrada en la federación podrá presentar las suyas propias para cuestiones específicas. La CHD ha convocado las diferentes juntas de explotación a lo largo del mes de marzo.
El trabajo desarrollado en ellas es muy importante con vistas a fijar las dotaciones de riego pero también por cuestiones como que en determinadas comarcas se ha ido recortando en hectáreas.
Para Mantecón, se trata de algo que no afecta a las dotaciones porque se realiza una asignación global. Sin embargo, “si en el futuro se cambia el criterio podríamos tener un problema”.
La verdadera batalla “se deberá plantear cuando se haya aprobado el esquema de temas importantes y exista un borrador del plan hidrológico, con sus anexos”. “Es ahí donde hay que pelear”, ya que ese borrador se llevará al Consejo del Agua.







