La agricultura europea afronta un escenario en el que producir más y hacerlo de forma respetuosa con el entorno exige cada vez nuevas herramientas. La Comisión Europea plantea AgRI 2040, un marco de innovación destinado a identificar las necesidades del sector agrario y orientar la financiación de futuros proyectos de investigación.
La propuesta parte de una premisa relevante para agricultores y ganaderos: la investigación debe acabar llegando al campo. Por ello, Bruselas plantea reforzar la transferencia de conocimiento, los servicios de asesoramiento y la adopción práctica de la innovación por parte de las explotaciones.
Entre los grandes ejes de AgRI 2040 se encuentran el suelo y el agua, dos recursos esenciales para la actividad agraria. Por eso la Comisión incide en las soluciones frente a cuestiones como la erosión, la contaminación, la escasez de agua, la pérdida de nutrientes del suelo o el deterioro de la biodiversidad.
También contempla un uso más eficiente de fertilizantes y agua, la recuperación de nutrientes y el aprovechamiento de residuos agrícolas y de la industria alimentaria.
Variedades resistentes
En materia de cultivos, AgRI 2040 pone el foco en variedades capaces de responder mejor a sequías, salinidad y temperaturas extremas.
La mejora vegetal, la biotecnología, las tecnologías de precisión y las herramientas digitales deberán contribuir a conseguir sistemas productivos más resistentes. Los cultivos proteicos también aparecen como una pieza estratégica para reforzar el sistema europeo de producción de proteínas.
Una ganadería más productiva
Para la ganadería, la hoja de ruta combina productividad, sanidad y bienestar animal con una reducción del impacto ambiental.
Se plantea avanzar en genética, alimentación, bioseguridad, vacunas y prevención de enfermedades, además de mejorar la eficiencia de los piensos y los sistemas de pastoreo.
La Comisión también señala los cambios que pueden provocar las “nuevas proteínas”, el cambio climático y el empeoramiento del contexto geopolítico.
Obtener valor
Otro de los objetivos de la nueva estrategia es que el agricultor pueda obtener más valor de lo que produce. La bioeconomía abre oportunidades para aprovechar biomasa, subproductos y residuos, con la mirada puesta en desarrollar nuevos modelos de negocio.
Al mismo tiempo, AgRI 2040 pretende reforzar la posición de los productores dentro de la cadena agroalimentaria, impulsando la transformación y comercialización en las propias explotaciones, además del acceso a los mercados locales y regionales.
El papel de la IA
La digitalización, la inteligencia artificial y la robótica completan el planteamiento. La Comisión quiere que estas tecnologías sean accesibles también para las explotaciones pequeñas y medianas, con aplicaciones que permitan reducir cargas administrativas, mejorar la toma de decisiones y optimizar las tareas agrícolas.
La propuesta incluye drones, sensores, teledetección, software, robótica e inteligencia artificial, pero subraya que sus beneficios y costes deberán demostrarse y que será necesario “acompañar su implantación con formación y asesoramiento”.
Los productores exigen “resultados tangibles”
La Copa-Cogeca, que agrupa a productores y cooperativas agrarias de toda Europa, se ha dirigido a la Comisión para reclamar que AgRI 2040 debe servir para que la investigación y la innovación europea “se traduzcan en resultados tangibles para las explotaciones”.
Las organizaciones reclaman que las nuevas tecnologías y el conocimiento generado “lleguen realmente al campo” y contribuyan a mejorar la competitividad y la “sostenibilidad” de los agricultores, especialmente para afrontar los retos de costes, cambio climático y relevo generacional.
Durante la conferencia europea sobre AgRI 2040, Copa-Cogeca insistió en que la I+D+i debe estar orientada a las “necesidades reales” de los productores y “no quedarse en el ámbito de la investigación”.







