La guerra desencadenada por EEUU contra Irán sigue teniendo consecuencias para la economía mundial, y de forma muy concreta para el sector agrario. El ataque con drones perpetrado por milicias hutíes contra el oleoducto Este-Oeste en Arabia Saudí ha desencadenado una severa interrupción en el suministro mundial de hidrocarburos.
La infraestructura, clave para transportar cerca de siete millones de barriles diarios evitando vías marítimas conflictivas, ha quedado temporalmente inoperativa, forzando a Riad a cancelar diversos envíos programados hacia el continente europeo. Esta disrupción operativa ha impulsado la cotización del crudo de Omán hasta la cota de los 150 dólares por barril, un nivel crítico que los analistas del sector consideran el umbral límite antes de provocar un fenómeno irreversible de destrucción de la demanda.
Encarecimiento del transporte marítimo
La inutilización de esta vía terrestre ha obligado a redirigir los flujos energéticos hacia rutas marítimas de alto riesgo como el estrecho de Ormuz y el paso de Bab el-Mandeb. Esta alteración ha desatado un cuello de botella logístico sin precedentes en la industria del transporte de crudo que repercute directamente en la cotización de materias primas y en la evolución que experimenta el precio del gas natural.
Como consecuencia directa de la inestabilidad geográfica, las tarifas de fletamento para los buques petroleros han experimentado una escalada vertical. Los costes de alquiler diario se han situado en un millón de dólares, cifra que contrasta sustancialmente con los 100.000 dólares diarios registrados durante el ejercicio anterior.
Oferta global de crudo
La crisis de suministros en Oriente Medio coincide con graves distorsiones operativas en otros dos países productores de primer orden:
-En Libia, la National Oil Corporation ha suspendido la actividad en yacimientos estratégicos como Hamada y Al-Tahara debido a bloqueos de protesta en sus tuberías principales.
-Paralelamente, Kazajistán ha reducido su capacidad de extracción en un 8,4% tras iniciar labores de mantenimiento programado en el complejo energético de Karachaganak.
Este escenario acumulativo de restricciones operativas reduce de forma drástica el margen de maniobra de las refinerías de la Unión Europea para diversificar sus aprovisionamientos a corto plazo, obligando al tejido productivo a buscar reducir consumo energético para mitigar los sobrecostes.
Desabastecimiento
Frente al desabastecimiento inminente, las administraciones internacionales han adoptado medidas de contingencia para mitigar el impacto sobre los precios finales de los carburantes, mientras los usuarios identifican la compañía más barata e intermediarios como papernest o grupos multinacionales de la talla de Repsol evalúan el impacto operacional en el suministro.
La Armada de Estados Unidos ha comenzado a escoltar buques mercantes a través de zonas marítimas vulnerables con el fin de asegurar el tránsito de mercancías.
A pesar de estas intervenciones, firmas de análisis de mercados energéticos como XTB advierten de que la volatilidad continuará marcando la cotización de las materias primas mientras no se restablezca la infraestructura saudí.
La duración de las reparaciones resultará determinante para evitar que los costes de importación impacten de manera estructural en el tejido productivo europeo.
Fuente: papernest.es







