Los nutrientes que quedan tras producir biogás podrían ganar protagonismo en la fertilización agrícola europea. La Comisión Europea quiere facilitar el aprovechamiento de determinados digestatos líquidos procedentes del estiércol ganadero, que podrían utilizarse como alternativa a los fertilizantes químicos si cumplen los requisitos técnicos y ambientales establecidos.
Para ello, Bruselas ha presentado una propuesta de modificación de la Directiva de nitratos que daría mayor margen a los Estados miembros para autorizar el uso de estos materiales en las tierras agrícolas. El objetivo es doble. Por un lado ayudar a los agricultores a contener los costes de fertilización y reducir la dependencia europea de los fertilizantes nitrogenados sintéticos importados, especialmente en un contexto de tensiones geopolíticas y volatilidad de los mercados internacionales.
La iniciativa pone el foco en un recurso que ya existe en muchas explotaciones ganaderas y plantas de biogás, pero cuyo potencial como fuente de nutrientes depende de sus características y de las condiciones de aplicación. Su aprovechamiento permitiría cerrar mejor el ciclo de los nutrientes, devolviendo al suelo parte de los que se encuentran en el estiércol utilizado para producir biogás o biometano.
Del biogás al campo: aprovechar mejor los nutrientes
Los digestatos son el material que queda después de la digestión anaeróbica de materia orgánica para producir biogás o biometano. Aunque pueden emplearse como fertilizantes orgánicos o enmiendas del suelo, sus características varían en función de la materia prima y del tratamiento aplicado.
La propuesta europea se dirige específicamente a determinadas fracciones líquidas con un elevado contenido de nitrógeno mineral y una baja proporción de materia orgánica. Estas características pueden hacer que algunos de estos materiales se comporten de forma similar a los fertilizantes químicos y cumplan los criterios necesarios para acogerse a las normas RENURE.
La Comisión considera que esta vía podría resultar especialmente interesante en las regiones con una elevada concentración de ganado, donde el estiércol disponible permite alimentar las instalaciones de producción de biogás y los digestatos resultantes pueden volver a utilizarse en las tierras agrícolas.
Además de reducir potencialmente el gasto en fertilizantes, un mayor aprovechamiento de estos nutrientes contribuiría a impulsar modelos de fertilización más circulares y con menores emisiones asociadas a la producción de insumos. La iniciativa también conecta la valorización agronómica de los digestatos con el desarrollo del biogás y el biometano y con los objetivos europeos de seguridad energética.
Una posible ampliación de las normas RENURE
El cambio planteado por Bruselas se basa en las normas RENURE, que permiten a los Estados miembros contemplar excepciones a los límites generales de aplicación de nitrógeno procedente del estiércol para determinados materiales recuperados que presentan características similares a las de los fertilizantes químicos.
La Directiva de nitratos establece, con carácter general, un límite de 170 kilogramos de nitrógeno por hectárea y año procedente del estiércol ganadero, incluido el procesado. La posibilidad de aplicar las excepciones RENURE está condicionada al cumplimiento de requisitos específicos y salvaguardias para evitar riesgos medioambientales.
Hasta ahora, esta opción contempla tres tipos de materiales: sales de amonio, concentrados minerales y estruvita. La nueva propuesta pretende extenderla a determinadas fracciones líquidas de digestatos que cumplan los criterios establecidos, sin convertir todos los digestatos en materiales automáticamente autorizados bajo este régimen.
Entre los parámetros relevantes figuran el contenido de nitrógeno mineral respecto al nitrógeno total y la proporción de carbono orgánico. La composición del material y las condiciones de utilización serán, por tanto, determinantes para acogerse a la posible flexibilidad normativa.
La decisión, pendiente de consulta y aprobación
La propuesta se someterá ahora a una consulta pública de un mes. Una vez concluido este periodo, el proyecto deberá obtener una mayoría cualificada de los Estados miembros en el Comité de Nitratos.
Si consigue el respaldo necesario, se abrirá un periodo de examen de tres meses por parte del Parlamento Europeo y del Consejo. Tras completar esta fase, la Comisión podrá adoptar formalmente la modificación.
La medida da continuidad a los compromisos recogidos en el Plan de Acción de la UE sobre Fertilizantes, adoptado en mayo de 2026, y en la Estrategia Ganadera, aprobada en julio. Ambos documentos anunciaban que Bruselas estudiaría ampliar las normas RENURE a determinados digestatos líquidos derivados del estiércol.
La Comisión busca ofrecer soluciones de cara a la próxima temporada de cultivo, que comienza en la primavera de 2027. No obstante, la utilización de estos materiales bajo el régimen ampliado dependerá de la aprobación definitiva de la modificación y de las condiciones que se establezcan.







