Las condiciones para los cultivos en toda Europa siguen siendo favorables a medida que avanza la temporada, gracias a las temperaturas suaves y la humedad adecuada que presenta el suelo en muchas regiones. Los cultivos de invierno se desarrollan en condiciones mayoritariamente buenas, mientras que las campañas de siembra de primavera avanzan en gran parte de la UE.
Los persistentes déficits de lluvia en Europa central, septentrional y oriental desde marzo generan preocupación, ya que la demanda de agua de los cultivos aumenta en primavera, aunque la humedad del suelo sigue siendo suficiente hasta el momento. Por el contrario, el exceso de lluvia en el suroeste y algunas zonas de Europa oriental ha provocado encharcamientos localizados, y breves periodos de frío pueden haber causado daños limitados a cultivos sensibles en algunas regiones.
Los pronósticos meteorológicos indican que continuarán las condiciones secas en algunas zonas de Europa central y que las temperaturas serán más bajas en el este, lo que podría prolongar los déficits de humedad y ralentizar el desarrollo de los cultivos en las regiones afectadas. Las previsiones de rendimiento de los cultivos en toda Europa se mantienen, en general, en línea con las tendencias históricas.
Déficit hídrico emergente en Europa central, septentrional y oriental
Las precipitaciones han sido inferiores a la media desde finales del invierno en varias regiones. Si bien la humedad del suelo sigue siendo suficiente, la persistencia de la sequía podría convertirse en un problema a medida que aumente la demanda de agua de los cultivos al acercarse la floración.
Desde principios de marzo persiste un déficit prolongado de precipitaciones en Alemania oriental y Polonia que reduce la humedad del suelo. Si bien las lluvias recientes han aliviado parcialmente la situación, se necesitarán más precipitaciones para favorecer el crecimiento en las próximas semanas.

Por su parte, en Austria, Eslovenia, Hungría, Eslovaquia, República Checa y regiones vecinas los cultivos de invierno se encuentran en etapas normales o avanzadas, y las escasas precipitaciones desde principios de marzo han provocado déficits de humedad en el suelo. Algunas lluvias a mediados de marzo aliviaron parcialmente. Aunque la situación aún no es crítica, requiere seguimiento, especialmente en las zonas donde se prevé que el desarrollo del cultivo esté más avanzado.
Los cultivos de invierno de Ucrania occidental y septentrional reanudaron su crecimiento vegetativo por déficit de precipitaciones. La humedad del suelo aún no ha alcanzado un nivel crítico, ya que las necesidades hídricas siguen siendo bajas, pero el estrés hídrico podría desarrollarse rápidamente si no llegan más lluvias.
Déficit hídrico leve en el norte y centro de Italia
En algunas zonas del norte de Italia, un déficit persistente de precipitaciones ha llevado a algunos agricultores a regar los cultivos de invierno, especialmente los destinados a la cosecha en verde. Hasta el momento no se ha observado ningún impacto en los cereales, pero se necesitan lluvias adicionales para mantener el potencial de rendimiento.
En las regiones del centro-oeste, la humedad del suelo también está disminuyendo; en esta zona, la preocupación se relaciona principalmente con temperaturas muy superiores a la media, que han acelerado el agotamiento de los recursos hídricos y han acercado los cultivos al estrés hídrico.
Abundantes precipitaciones en el sur de Italia y el sureste de Turquía
En el sur de Italia, entre finales de marzo y principios de abril, las lluvias persistentes han provocado el encharcamiento de los cultivos en las principales zonas de trigo duro. A pesar de esto, es posible que los cultivos se recuperen, ya que la floración aún no ha comenzado.
En el sureste de Turquía, un inicio de primavera muy lluvioso ha retrasado significativamente los cultivos de invierno. Aunque es probable que se produzca cierta recuperación hasta alcanzar condiciones normales, el potencial de rendimiento ya parece comprometido.
Eventos de heladas y retraso en las siembras
En Hungría y el noroeste de Rumanía se registraron breves periodos de frío con temperaturas mínimas que descendieron localmente por debajo de los -5 °C durante las fases de floración y llenado del grano de la colza. De momento, no se han reportado daños generalizados, pero no se pueden descartar impactos localizados. En el centro de Turquía, el descenso de la temperatura no generó daños, pero ralentizó aún más el crecimiento de los cultivos de invierno, que ya se encontraba algo retrasado.
Mientras, en Irlanda, las continuas lluvias que han precipitado desde que comenzó el invierno han provocado la saturación del suelo y han dificultado el acceso a los campos. Como consecuencia, se han registrado retrasos en la siembra de la cebada de primavera, especialmente en las regiones centrales.







