Natalia Lozano
Las persistentes lluvias y los episodios de viento han marcado una de las campañas más exigentes para el sector de los frutos rojos en Huelva. Así lo asegura el director general de Cuna de Platero, Juan Báñez, quien hace balance de una temporada caracterizada por una evolución «muy irregular», en la que la capacidad de adaptación de agricultores y cooperativa ha resultado determinante para mantener el suministro y preservar el valor de la producción.
Según explica Báñez, las condiciones meteorológicas coincidieron con fases clave del desarrollo de los cultivos, alterando los ritmos habituales de recolección y reduciendo, en determinados momentos, el volumen de fruta disponible para su comercialización.
El director general destaca la estrecha coordinación mantenida entre los socios agricultores y las áreas Técnica, Producción, Calidad, Comercial y Logística para responder a una situación cambiante prácticamente día a día.

«La campaña ha exigido una adaptación continua de toda la organización»
Calidad y planificación, por encima del volumen
Desde la cooperativa insisten en que el balance de la campaña no puede medirse únicamente por la producción obtenida. «Nuestro objetivo ha sido proteger la calidad de la fruta, cumplir con los programas comerciales y defender el valor de la producción de nuestros socios», afirma Báñez.
Para ello, Cuna de Platero reforzó el seguimiento técnico diario y adaptó toda la operativa, «desde la recolección hasta la expedición, a las ventanas meteorológicas disponibles. Paralelamente, intensificó los controles de recepción y selección de fruta para garantizar el cumplimiento de los estándares de calidad y seguridad alimentaria exigidos por los mercados», afirma el director.
La cooperativa recuerda que su sistema de gestión integra trazabilidad completa y certificaciones internacionales como GlobalG.A.P., IFS, BRC, Producción Integrada y LEAF Marque.
Transparencia con los clientes en una campaña de elevada incertidumbre
La irregularidad productiva también condicionó la planificación comercial. La disponibilidad semanal de fruta obligó a reajustar constantemente los programas de suministro con clientes nacionales e internacionales.
En este contexto, Báñez considera que la comunicación ha sido una herramienta clave.
«Prometer volúmenes que posteriormente no pueden suministrarse no ayuda a nadie. La confianza se mantiene ofreciendo información rigurosa y reaccionando con rapidez»
Además, la fruta que no reunía los requisitos para el mercado en fresco se destinó a la industria siempre que mantenía las condiciones adecuadas para su aprovechamiento, contribuyendo así a reducir el desperdicio alimentario y optimizar el rendimiento de la producción.
La fiabilidad gana peso frente al precio
Respecto al comportamiento del mercado, el director general de Cuna de Platero evita realizar una valoración uniforme de los precios durante la campaña, al considerar que «estos han variado en función del producto, la calidad, el calibre, el formato y el mercado de destino».
No obstante, destaca una tendencia creciente entre los compradores europeos: cada vez cobran mayor importancia aspectos como la continuidad del suministro, la trazabilidad, la seguridad alimentaria y el cumplimiento de los compromisos sociales y medioambientales. En este sentido, la estrategia comercial de la cooperativa pasa por consolidarse como un proveedor global de berries durante todo el año, priorizando relaciones comerciales estables frente al incremento puntual del volumen.

Junto a ello, Bañez identifica como grandes desafíos para el sector la disponibilidad de mano de obra, el incremento de los costes de producción y la necesidad de competir en igualdad de condiciones con las importaciones procedentes de terceros países.
«Afrontar estos retos exige innovación, colaboración sectorial y una visión a largo plazo. No se trata solo de preparar la próxima campaña, sino de construir un modelo agrícola sólido, sostenible y competitivo para los próximos años», concluye.








