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La viticultura sostenible se consolida como eje de futuro en una jornada de éxito en Laguardia

La localidad de la Rioja Alavesa reúne al sector para avanzar en un modelo vitícola más competitivo y sostenible

El sector vitivinícola ha vuelto a demostrar su capacidad de adaptación y su apuesta por la innovación en la Jornada de Viticultura Sostenible 2026, celebrada este miércoles en Laguardia (Álava).

El encuentro, organizado por Agromillora-VCR y Revista Campo, ha reunido con gran éxito a investigadores, técnicos, viticultores, bodegas y expertos para analizar el presente y futuro del viñedo desde una perspectiva sostenible, competitiva y orientada al mercado.

Durante la inauguración, Benjamín Crespo, de Agromillora, ha subrayado que “la sostenibilidad no solo tiene que ver con el medioambiente, sino también con dotar al sector de herramientas de futuro que garanticen su viabilidad”.

Intervención de Benjamín Crespo, de Agromillora.

En este sentido, ha destacado que la viticultura atraviesa “un momento de oportunidades”, en el que la reducción del consumo debe interpretarse como un incentivo para innovar y mejorar la rentabilidad.

En este contexto, Toni Albiol, fundador y sumiller de Enoteca Divins, ha subrayado la importancia de este tipo de encuentros: “Son muy importantes porque se unen varias especialidades del sector y surgen muchas conclusiones y, a la vez, muchas decisiones”.

La primera de las mesas estuvo moderada por Máximo Gómez, director de la Revista Campo.

Mesas de debate

El programa ha incluido una primera mesa centrada en la revolución genética en la viticultura, donde se han expuesto las últimas investigaciones y tendencias, y una segunda mesa dedicada a las claves de la competitividad del sector, abordando aspectos como la diferenciación en el mercado, la adopción de nuevas variedades y los posibles cambios regulatorios.

En ella han participado Enrique Barajas, investigador de la Subdirección de Investigación y Tecnologías Itacyl; Ana Díez, investigadora principal Producción y Protección Vegetal en Neiker; Lluis Giralt, investigador de la sección de viticultura del INCAVI, y Cristina Menéndez, investigadora Universidad La Rioja. Máximo Gómez, director de la Revista Campo, ha sido el encargado de moderar a los interventores.

A lo largo de la jornada, que ha contado con una destacada asistencia, se han abordado los principales retos del sector, desde los avances tecnológicos y genéticos hasta las demandas del consumidor y el marco regulatorio.

Mesa dedicada a la genética y las nuevas herramientas para la viticultura.

La segunda mesa, se ha centrado en el debate sobre las necesidades del sector, tanto en el mercado como en relación con los viticultores y nuevas variedades.

La voz la han puesto Irene Bonilla, responsable de viñedo de CVNE; Rubén Jiménez, director de viticultura de Familia Luis Cañas; José Ramón Calvo, enólogo en Gorka Izagirre; Javier Cereceda, director técnico Manuel Quintano Labastida; José María Ayuso, gerente de viñedos y proyectos en Gonzalez Byass, y Toni Albiol, fundador y sumiller Enoteca Divins. La moderación ha sido a cargo de Mauro Pizzuto, director de VCR.

Juntos han desgranado las necesidades del viticultor para apostar por nuevas variedades y modelos productivos, dónde está hoy en día la diferenciación en el mercado y qué cambios regulatorios harían falta en España para ayudar al viticultor.

Las dos mesas de debate han permitido poner en común el trabajo de centros de investigación y empresas privadas, así como las necesidades reales del viticultor.

Toni Albiol, durante su participación en la mesa.

Viticultura rentable y respetuosa

Crespo ha insistido en que uno de los grandes objetivos es lograr una viticultura “rentable, respetuosa con el medio ambiente y con las personas”, capaz de atraer a nuevas generaciones y asegurar el crecimiento del sector.

Asimismo, ha puesto en valor el papel de la genética como una de las principales palancas de cambio: “El desarrollo de nuevas variedades más adaptadas, sostenibles y con menor necesidad de tratamientos es clave para avanzar hacia un modelo más eficiente y competitivo”.

Mauro Pizzuto, director de VCR, escucha una de las intervenciones.

En esta línea, Enrique Barajas, investigador de la Subdirección de Investigación y Tecnologías del Itacyl, ha destacado la experiencia acumulada en el desarrollo de variedades resistentes en Castilla y León, una de las primeras comunidades, junto con Cataluña, en registrar este tipo de materiales para su uso en el sector.

“Es importante compartir la experiencia que tenemos con estas variedades, porque pueden aportar soluciones reales a los retos actuales del viñedo”, ha señalado.

Barajas ha subrayado además la importancia de este tipo de encuentros como herramienta de transferencia de conocimiento: “El intercambio de ideas es fundamental, especialmente en temas como la sostenibilidad. Estas jornadas permiten comunicar y divulgar el trabajo que realizamos desde los centros de investigación, acercándolo al sector”.

Máximo Gómez, director de la Revista Campo.

Divulgación frente al desconocimiento

Durante su intervención, Barajas también ha puesto el foco en uno de los principales retos: el desconocimiento que aún existe en torno a las variedades resistentes.

“Todavía hay muchos viticultores y bodegas que no saben exactamente qué son estas variedades o cómo se han obtenido. En algunos casos, existe la idea equivocada de que son organismos genéticamente modificados, lo que genera rechazo”, ha explicado.

Barajas ha defendido la necesidad de reforzar la divulgación y la transparencia. “Es clave explicar bien qué son estas variedades, mostrar los datos obtenidos y dar a conocer los vinos elaborados con ellas, por ejemplo, a través de catas. Solo así podremos avanzar en su aceptación”.

Irene Bonilla, responsable de viñedo de CVNE

En este misma línea, Toni Albiol ha incidido en la complejidad del sector y en la necesidad de alinear todos sus eslabones. “El sector está muy diversificado. Los viticultores tienen unas necesidades, los enólogos otras, y el consumidor es el receptor de todas las decisiones. Es quien está a la expectativa y quien finalmente juzga y decide”.

Por ello, ha insistido en que todas las decisiones, tanto en el campo como en la bodega, deben tener siempre presente al consumidor final.

Albiol también ha destacado la importancia de entender los distintos perfiles de consumidor, desde el más experto, que busca matices y diferenciación por zonas o subzonas, hasta el consumidor de supermercado que prefiere productos más estandarizados. “Hay que saber a qué público nos dirigimos y ajustar la propuesta en consecuencia”, ha explicado.

El encuentro finalizó con una cata de vinos elaborados con variedades resistentes.

Investigaciones y tendencias

La jornada también ha servido para reforzar la colaboración entre los distintos actores del sector. “El intercambio de conocimiento es fundamental. Históricamente, en viticultura ha habido menos transmisión de información que en otros ámbitos, y encuentros como este son esenciales para compartir avances, necesidades y soluciones”, ha añadido Crespo.

En la jornada se ha puesto el acento en uno de los grandes déficits del sector: la comunicación. “Tenemos claro el vino que queremos elaborar, pero debemos saber transmitirlo.

El consumidor no conoce muchas de las cosas que hacemos; incluso muchos no saben qué es una denominación de origen cualificada”, señalaba Albiol.  En este sentido, ha reclamado más esfuerzos en divulgación y en la creación de prescriptores: “Nos faltan embajadores que lleven el mensaje al consumidor final. Tenemos investigación, calidad y precisión, pero muchas veces no sabemos transmitirlo”.

El encuentro ha concluido con una cata de variedades sostenibles, poniendo el broche final a una jornada que ha reafirmado el compromiso del sector con la innovación, la sostenibilidad y la cooperación.

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