Natalia Lozano
La preocupación se extiende entre los productores de cítricos de la Comunitat Valenciana tras la confirmación de nuevos casos del virus de la clorosis nervial amarilla, una enfermedad que afecta especialmente al cultivo del limón y que podría obligar a arrancar explotaciones enteras para frenar su expansión.
El agricultor valenciano Nando Durá explica que el sector vive pendiente de las decisiones de la Conselleria de Agricultura y de las posibles consecuencias económicas de las medidas fitosanitarias. “Estamos a expensas de ver qué dice Conselleria, porque la única solución que hay para mantener el virus a raya es arrancar y perimetrar”, señala.
Durá reconoce que todavía no se han producido pérdidas directas importantes porque los primeros casos se detectaron a finales del verano, aunque la incertidumbre es máxima entre los productores. “Nos han dicho que seguramente habrá que arrancar. Si nos obligan a hacer algo así, esperamos que nos den una solución en forma de indemnización”, afirma.
Árboles infectados
La Conselleria publicó el pasado 21 de abril una resolución en la que declara oficialmente la presencia del Potexvirus citriflavivenae, conocido como virus de la clorosis nervial amarilla de los cítricos, y establece medidas obligatorias de control y erradicación en la Comunitat Valenciana, especialmente en las comarcas del Baix Vinalopó y la Vega Baja.
La normativa obliga a destruir completamente los árboles infectados en un plazo máximo de quince días y bajo supervisión administrativa, debido a la elevada capacidad de propagación del virus y a la ausencia de tratamientos eficaces.
El virus afecta principalmente a limoneros, limas y naranjos amargos. Entre los síntomas destacan el amarilleamiento de las nervaduras y deformaciones en las hojas, que terminan reduciendo el rendimiento de las plantaciones.
Miedo a que el problema se extienda
Los agricultores temen que la enfermedad continúe avanzando por otras zonas productoras del país. “Se han detectado plagas tanto en Cataluña como en Valencia y Murcia, y estamos pendientes de que Andalucía también diga algo, porque seguramente allí también habrá”, advierte Durá.
El sector considera que el coste económico de las medidas no puede recaer únicamente sobre los productores, ya que el arranque de árboles supone perder años de inversión y afrontar un largo periodo sin ingresos hasta que nuevas plantaciones entren de nuevo en producción.
Reclamo por parte de las organizaciones
En este contexto, organizaciones agrarias han reclamado ayudas urgentes para compensar a los afectados por la destrucción obligatoria de cultivos, además de una mayor inversión en investigación para desarrollar patrones resistentes a la enfermedad.
La Unió Llauradora solicita que este régimen de compensaciones contemple de manera integral la indemnización por el valor de las plantaciones destruidas, la compensación por la pérdida de renta durante el periodo improductivo hasta la nueva entrada en producción, las ayudas a la replantación (material vegetal y costes asociados), así como el coste de las tareas de arranque y eliminación de los árboles, en el supuesto de que estas no sean asumidas directamente por la Administración.
Así mismo, LA UNIÓ demanda a la Conselleria que estas ayudas se tramiten con carácter urgente y mediante procedimientos simplificados, dada la inmediatez de las obligaciones impuestas a los agricultores y el impacto económico directo que comportan estas medidas.
Hasta la fecha se han confirmado 22 casos positivos en la Comunitat Valenciana. Aunque variedades como el naranjo o la mandarina clementina no presentan síntomas visibles, los expertos alertan de que podrían actuar como portadoras del virus.







